Una historia de bigotes

  • 20/05/2014
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Demos un repaso a la evolución que ese bello facial, situado debajo de la nariz y sobre nuestro labio superior, ha experimentado a lo largo de la historia. Los bigotes tienen su propio recorrido.

Este es el curioso repaso por la moda de los bigotes a lo largo de la historia. Fue en el neolítico cuando los hombres aprendieron a afeitarse el rostro para que más tarde, en la cultura egipcia, podamos localizar muchas esculturas que lucían bigote y barbas.  A los romanos, por su parte, no les gustabas ya que consideraban el bigote como típico de los pueblos bárbaros.

En el siglo XVII, numerosos reyes y nobles llevaban un tipo de bigote con las puntas rectas o hacia arriba que se complementaba con una barba tipo perilla. Velázquez o Felipe IV son algunos ejemplos como vemos a continuación.

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Fue en la Inglaterra del XIX cuando el bigote se posicionó como un símbolo de poder social. por el tamaño de este, se podía saber la capacidad de mando que se tenía en el ejército. Y ya en la primera mitad del siglo XX, la época dictatorial de Europa, el bigote se utilizó como arma intimidatoria ante los rivales. Bigotes como los de Hitler y Stalin son algunos ejemplos.

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También tiene un carácter religioso. En el Cristianismo hay numerosas comunidades católicas en las cuales la barba es un símbolo vocacional. Y hay judíos que muestran su respeto al Antiguo Testamento a través de la barba.

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En el siglo XX el bigote pudo caer en desuso pero los hippies en las décadas de los 60 y 70 lo rescataron y numerosos iconos musicales ayudaron a esta recuperación.

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