Breaking “mad” men empire

  • 14/05/2014
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El mal y las actitudes mafiosas tienen muchas caras y formas que se alejan de lo blanco y lo negro, quedándose en una infinita gama de grises.

En Atlantic City observamos los comienzos y los protagonistas casi míticos que representaron toda la infraestructura clásica del crimen organizado.

Desde la Gran Manzana, comprobamos que la ambición, el egoísmo y la falta de escrúpulos, anulando cualquier sentimiento y empatía, están presentes en los negocios más “legales” y respetables, pero las actitudes no están tan alejadas de otros tiempos y lugares.

Y en el suroeste de Estados Unidos, en la ciudad de Albuquerque, desde un pequeño instituto vamos conociendo la creación, desde la nada, de un imperio criminal, que sirve de pretexto para el mejor análisis de la mente y la verdadera naturaleza humana, que se ha realizado en el medio televisivo.

Toda la calidad y grandeza que antaño era innata en el Cine, desapareció de este Arte y una parte se traslado a su hijo menor; la Televisión. Toda la simpleza e infantilidad en los guiones que predominaban durante años en la TV, ha recabado en el Cine, dedicado casi en exclusividad en historias para adolescentes, entendido esto como si estos fueran imbéciles y descerebrados. Los papeles se invirtieron y la profundidad e inteligencia se encuentra actualmente en algunas series magistrales.

Como ejemplo y añadiendo mi gusto personal, todas estas virtudes se manifiestan en Breaking Bad, Mad Men y Boardwalk Empire.

En un rigoroso orden cronológico, conoceremos la delicada línea que separa entre un empresario y su entrada cada mayor en la delincuencia, demostrando que la forma de actuar no es tan diferente, sustituyendo la ruina, las opas o los despidos de sus adversarios, por la más directa, del tiro en la cabeza. Aunque en cualquiera de los dos casos el resultado es igual de cruel y resolutivo.

En el sinsentido de la ley seca americana, el imperio creado por Enoch “Nucky” Thompson, intenta ampliarse en Atlantic City, con la dura competencia que representa el crimen organizado instaurado y dirigido desde las grandes ciudades como Chicago o Nueva York.

En Broardwalk Empire todo esta cuidado al máximo; La ambientación es fabulosa (incluso reconstruyendo parte del paseo marítimo, raro esto en una producción televisiva). Las interpretaciones son magnificas, destacando especialmente la gran creación por parte de Steve Buscemi. Actor secundario, siempre correcto. Aquí realiza la actuación de su vida; contenido, inteligente y huyendo de los tópicos y la sobreactuación, típicas de estos roles y que cualquier otro mediocre actor hubiera realizado (tantas veces observado en historias similares e incluso valoradas como grandes interpretaciones)

El guion es inteligente y con algunos de los mejores diálogos de la televisión actual. Huyendo de lo habitual en todas las series, de acabar cada capítulo con una escena impactante, para esperar con impaciencia el siguiente capítulo (recurso antiguo, rescatado de los daily strips (comics), de la prensa americana y con posteridad de los seriales cinematográficos de héroes pulp). Aquí esta costumbre, esta mas contenida y no cae en el exceso, como es utilizado por otras en la actualidad.

Como punto negativo, que compartiría con todas la series, es el alargamiento de las tramas y las temporadas, impidiendo la evolución natural de la historia y consiguiendo capítulos más flojos, que no aportan, ni conducen a nada de la trama.

En definitiva, estamos ante la obra más estimable de Martin Scorsese (aunque en calidad de productor), ya que su producción desde After Hours, deja bastante que desear y hace tiempo que perdió ese talento que demostró en sus primeras obras.

Siguiendo el tiempo, a través del genial Don Draper, sabremos desde dentro, como funcionaban aquellos primeros tiempos de la época dorada de la publicidad y como trabajan y sentían aquellos Mad Men.

Guiones precisos, exquisitos, inteligentes y con grandes diálogos (especialmente en sus primeras temporadas). Cuidada al máximo, con un gran estudio de la época y vestuario (mucho más difícil que en una serie de época, debido a su cercanía en el tiempo). Refleja perfectamente los años 60´s, y todos los cambios de aquella época, inteligentemente reflejado a través de la ropa, las campañas, maneras de hablar, la televisión, decoración, etc. Incluso sus estupendos títulos de crédito, nos retrotraen a esos años, inspirándose en las obras del gran Saul Bass.

Huyendo de los tópicos, el buenismo y lo políticamente correcto, se muestra la idiosincrasia de aquellos años, con su machismo, sus roles, su forma de hablar, constantemente fumando y bebiendo (sería impensable en el cine de ahora, una película con estas características, teniendo en cuenta que hasta las películas que se sitúan en la edad media, hablan y se comportan como en la actualidad), ya que de otra forma hubiera sido algo fallido. Por poner un pero, me faltan una cierta profundidad en las campañas publicitarias (algunas históricas y que cambiaron el medio), para entender su trabajo y comprender el motivo por el cual son tan grandes, quedando reflejado de una forma escueta y simple.

Como lo dicho anteriormente, quizás son demasiadas temporadas, para narrar el auge y caída de Draper, y se nota el cansancio, especialmente en la sexta temporada. Ahora que asistimos al final de esta serie, esperemos que termine magistralmente y nos cuenten el final de este personaje que es anacrónico en el mundo que se está creando y que se asemeja al Neville de Soy Leyenda. Y como en la magistral novela de Richard Matheson, se encuentra solo, despreciado y no entendido por la mayoría y que ya no tiene cabida en esta nueva sociedad.

Este viaje en el tiempo, termina en la absolutamente genial Breaking Bad. En mi opinión la mejor serie que se ha realizado, o en su defecto la mejor en mucho tiempo.

Nunca un titulo estuvo mejor elegido, ya que de una forma creíble y con su tempo adecuado, vamos asistiendo a la degradación moral y de maldad, hasta convertirse en otra persona, no tan alejada de la autentica, que siempre estuvo latente, pero no había tenido la oportunidad de aflorar, demostrándonos lo tenue que es la línea que separa el bien y el mal en todos nosotros y la máxima de que el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente.

En este particular viaje a los infiernos, nos encontramos con autenticas personalidades, que ya darían para realizar otra serie (como así será con el spin-off del personaje de Saul Goodman). Con un mensaje valiente y totalmente amoral, los capítulos van pasando, desde la comedia (especialmente la primera temporada), hasta el drama más terrible, cambiando a los personajes y el tono de la serie. Nada se respeta y se rie de lo políticamente correcto y veremos asesinatos a niños, a familiares, a novias y en definitiva a todo aquel que se interponga en la consecución de sus fines y sin embargo se consigue que nos siga cayendo bien el personaje de Walter White, e incluso deseando que consiga sus objetivos, convirtiéndonos a los espectadores en ocasionales cómplices (pocas veces se ha logrado este objetivo, me viene al recuerdo la gran obra Torpedo 1936 de Jordi Bernet)

Guiones perfectos, con el tiempo y las temporadas adecuadas para contar la historia que Vince Gilligan deseaba. Una perfecta descripción de la personalidad de cada uno de sus personajes. Interpretaciones desde lo perfecto, hasta lo magistral, contando más de las motivaciones y forma de actuar a través de las expresiones de sus rostros. Rodada de una forma cinematográfica y visual, observamos todos los cambios principalmente con la imagen, evitando la redundancia a través de la palabra, tan habitual en los medios cinematográfico y televisivo en la actualidad. Cuidada al máximo utiliza el color para expresar el tono de la historia, predominando el verde y los tonos apagados, para crear una atmosfera (que lejos quedan los tiempos en que el color o el Blanco y negro eran un recurso narrativo y no una imposición, sin darle importancia). En general es una serie que gira en torno a mensajes referentes a los colores. Desde la importancia del color apagado de su coche, elegido especialmente, destacando y siendo un protagonista. Pasando por los nombres de sus personajes, que todos tienen referencias a colores; el protagonista Walter White (Blanco), Jesse Pinkman (Hombre rosa), Elliot Schwartz (negro en alemán), su compañía  Grey Matter (Materia Gris, que es la unión de los dos colores de sus socios), etc. Sin olvidar por supuesto el irreal color azul de su metanfetamina.

Una serie inolvidable, la cual se lamenta su finalización, al hacer tuyos unos personajes irrepetibles. Para finalizar e intentando poner la clásica nota critica (me refiero negativa), quizás podría haber terminado en la cuarta temporada, con un acabado más cruel y realista, a la altura del seco final del Padrino II. Aunque no se le pueden poner peros a la gran quinta temporada, con un final adecuado y perfecto, a lo mejor sobraban tanta obsesión por cerrar cada pequeño hueco, cada personaje y explicar demasiado algunos temas que ya estaban claros y que en otras temporadas se habían realizado de una forma más sutil e inteligente.

 

Paseando por el paseo marítimo y dejando atrás la entrada del Ritz-Carlton. “Nucky” Thompson, piensa en el imperio que ha logrado, mientras su vista se pierde en la inmensidad el mar. Mientras en la otra punta del Pais, un llanto lastimero de un niño recién nacido, llamado Dick Whitman, poco imagina su brillante futuro, su cambio de nombre y poder trabajar en una de las mejores agencias de publicidad de Estados Unidos.

Desde el gran ventanal de su oficina de Sterling&Cooper, Don Draper remueve los hielos de su bebida Old fashioned, imaginando por un momento que toda la ciudad está a sus pies. En ese mismo instante, en una pequeña ciudad de California, unos padres orgullosos, muestran a su pequeño hijo. Demostrando una alegría, que se les congelaría, si supieran que en el futuro, su brillante hijo, conseguiría sus mayores logros a través del seudónimo de Heisenberg.

Parado en un descampado del árido Alburquerque y a bordo de su Pontiac Aztek verde, Walter White analiza todo lo que ha logrado y cuál será el siguiente paso. Haciéndose la simple pregunta; - ¿Y ahora qué? – Continua pensando en su futuro y esta pregunta la hacemos nuestra, preguntándonos que vendrá y que otros mundos nos atraparan.

Desde los pantanos de Louisiana, nos viene la respuesta y a través de la investigación realizada por Martin Hart y Rustin "Rust" Cohle de unos crímenes a través del tiempo, consiguen atraparnos con su metafísica y ambientes lovecraftianos y siendo ya incondicionales de estos True Detective.

 

estupendos creditos de Boardwalk Empire

 

Un gran homenaje al gran diseñador y director Saul Bass

 

Uno de los momentos mas divertidos, de la dura Breaking Bad

 

Los magnificos creditos, que reflejan perfectamente el tono de la gran serie True Detective

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