Todos necesitamos lo mismo. (Diario EnComún marzo 2.013)

Texto íntegro del artículo publicado por En Común, Diario del Sur de Lugo en marzo de 2.013.

Todos necesitamos lo mismo.

 

Ni que decir tiene que de como piensas que van a salir las cosas, a como efectivamente suceden, hay un trecho (y ¡qué trecho!).

 

Personalmente opino, que para superar una situación tan mala como la que nos atenaza a todos, y me refiero a la económica; de ningún modo se puede caer en lo de siempre. Einstein decía que la locura consiste en esperar que algo cambie mientras seguimos haciendo lo mismo. Es hora de hacer lo de nunca. Algo distinto,

 

En tiempos de crisis y Deuda , nada de lo aplicado hasta ahora, funciona.

 

No funcionan los impuestos (ni arriba, ni abajo).

 

Llegados al punto en que nos encontramos, si suben los impuestos, se originan más gastos y necesidades sociales sin cubrir; aumenta el paro, se reduce el consumo y todos tendemos al "si puede ser sin iva", con lo que los ingresos del estado, se incrementan menos de lo previsto y los gastos mucho más, con una capacidad productiva y adquisitiva, cayendo en barrena. Si por el contrario, bajamos los impuestos, da lo mismo que lo mismo da. La alegría de unos, chocará con la preocupación de otros, que ahora tienen menos ingresos. De poco sirve que el pan cueste más barato, si no tenemos dinero para comprarlo, o la feliz medida se compensa con un aumento de los recortes.

 

No funcionan los recortes, ni por aquí ni por allá.

 

Los ingresos por recortes son como un espejismo en el desierto.  Una cerveza helada, pero sin vaso, que queremos atrapar con las manos. Durante una fracción de segundo decimos :¡Por fin, ya te tengo!, para acto seguido encontrarnos con la boca llena de arena y ni rastro de   cerveza. El recorte es un ingreso ficticio: creemos que vendiendo los microscopios,  subastando el coche oficial o quitándonos un gasto, tendremos más ingresos, pero es como vender el coche para comprar gasolina y después ir caminando a todas partes con el bidón en la mano. El material se subasta por mucho menos de su valor, lo que supone una pérdida. Cualquier supresión o recorte de servicios supone un coste invisible, mucho mayor, en mano de obra, indemnizaciones, etc.  Un coche subastado por ejemplo, significa de salida perder en la subasta, reducir el valor del parque móvil, un conductor al paro, gastos judiciales  e indemnización si procede. Un seguro menos, menos carga de trabajo en mantenimiento, etc. Al mismo tiempo un perjuicio para  el fabricante, que compensaremos  con alguna subvención o ayuda.  Lo que nos ahorramos en investigación, lo pagaremos con creces en royalties dependencia exterior….¡Y con más recortes!

 

No funcionan las ayudas, donativos, limosnas, ni el resto de medidas del paquete:

Huchas, recogidas de alimentos, tapones, festivales benéficos, pins, cacerolas, lacitos,marchas encierros, huelgas ni manifestaciones varias. ¿Significa esto que no debemos ser altruistas ni solidarios?. En absoluto.  Sin embargo, desde mi modesto punto de vista, las limosnas y las ayudas deberían estar prohibidas por Ley. Y digo esto, porque están ahí para acallar conciencias  y compensar una injusticia anterior, que  según la más pura ortodoxia, no podemos evitar. En cualquier caso, estaremos cambiando el problema de lugar sin resolverlo. Supongamos por un momento una macro-colecta nacional, para los indigentes y enfermos del país. Por supuesto es un acto solidario, colaborar y ayudar a otros, y negarse a ello un sacrilegio. Los que tenemos, debemos dar a los que no tienen, se pregona por ahí. Totalmente de acuerdo. Sin embargo si hubiéramos sido solidarios  antes, no habría indigencia ni enfermos sin atender debidamente, ni sería necesaria esa solidaridad posterior, que nos enternece mucho, pero nos cuesta más. Después de tocar a nosecuantos  euros por barba, todos, incluidos los que reciben la ayuda, estaremos un poco peor. Transcurridos unos días,

los indigentes seguirían indigentes y los demás con menos capacidad para ayudarlos, la próxima vez.

 

Ni una sola de estas medidas crea empleo, aumenta el consumo o reactiva la economía, y mucho menos reduce la deuda.  Sin embargo, con cualquiera de ellas lo único cierto es  que tenemos menos, valemos menos y debemos más.

 

Desde el punto de vista de cada uno, todas las reivindicaciones son justas. Es justo un salario digno; cobrar el paro, que suban las ayudas, que seamos más competitivos, reducir el déficit, tener una buena sanidad, educación y tantas y tantas cosas. Entonces, si todos queremos cosas buenas, en definitiva lo mismo, ¿por qué no las conseguimos?. Sencillamente porque cada uno quiere las suyas. Y este planteamiento egoísta y particular, desemboca en el más contradictorio de los caos. No queremos más impuestos, pero sí más ayudas. Pretendemos que los capitales no se vayan aunque la situación sea cada vez peor. El FMI nos aprieta las tuercas y se queja de que baja el consumo, En definitiva: Queremos un niño gordito que pese poco. Y como decía el ginecólogo: Señora , los niños gorditos son de cinco kilos, no de cien gramos.

 

¿Qué es entonces eso que queremos todos, cada uno a su manera? La respuesta es sencilla: DINERO.

Resumiendo al máximo, somos víctimas de la Deuda. Los acreedores van a lo suyo: cobrar. El Estado se encuentra con que tiene cada vez menos ingresos y más gastos para pagar la Deuda…y los intereses. Entonces aplica las gloriosas medidas de más arriba, que como vimos, aumentan los gastos y la deuda, pero no los ingresos. De vez en cuando oímos..”Hoy hemos colocado nosecuantos miles de millones más de Deuda (¡Qué bien!). En este proceso solo hay un ganador: La Deuda.

 

Sin embargo y a pesar de lo sombrío del panorama, estamos sin saberlo, sentados encima de la solución: Billones de euros.

Cuando llego a este punto siempre hay quien dice, ¡tonterías! Que la ignorancia es muy atrevida.

 

Volvamos por un momento a lo que queremos todos, y vayamos a por ello todos juntos y no cada uno  por su lado. Para eso es necesario, aunque solo sea por un momento, ponerse en el lugar de los demás. ¿Qué puedo hacer yo para conseguir ese dinero que quiero? Ese SMI de 1500€, la pensión digna o los beneficios a final de ejercicio, recuperar el dinero de las preferentes, evitar los desahucios y en definitiva terminar con la corrupción, la Deuda y los recortes? La respuesta cae por su propio peso. Pensar y desear que los demás consigan lo suyo sin renunciar a lo mío. ¡Qué complicado, ¿verdad?

 

Es bastante más simple de lo que parece: Generando ingresos NO impositivos, que por no serlo, crean empleo y no paro, reactivan la economía, suponen más ingresos para empresas y ciudadanos, reducen la morosidad y el fraude, aumentan los ingresos del Estado,  por impuestos(sin subirlos) a empresas y trabajadores, y cuotas a la Seguridad Social. Con esta liquidez, ya no es necesario subir impuestos, recortar, ayudar, rescatar o endeudarse.

Esta maravilla de la economía moderna, se llama Convenio de Reactivación Acelerada, Convenio R.A. y además de todos esos beneficios, puede generar hasta un 5% del PIB. En el caso de España 55.000 millones de euros sin endeudarnos un solo céntimo.

transdavi

En la foto adjunta se muestra una cuota de 42,11€, que  no es el resultado de rascar  un bolsillo generoso, o una partida de gasto suprimido, sino que salió de la venta de algo que no se vendía. Le produjo beneficio al vendedor, al cliente, a unos alumnos, a la Xunta, al Estado y a ti amigo lector. Desde este momento, cada euro aplicado en la lucha contra una enfermedad, en I+D+i, catástrofes naturales, o enviado a una PAH,Fukushima, New Jersey, Grecia o Chipre ,habrá generado ANTES, un ingreso de veinte. Estoy seguro de que de pronto nos volveremos todos muy solidarios, no se sabe si por entregar el euro o por correr a recibir otros veinte. Si todas las compras del Estado se realizaran aplicando el Convenio R.A. y tomando cifras de 2011, nos encontraríamos con un ahorro del 5% sobre los 360.000.000.000€ de gasto público.

El Estado se habría ahorrado 18.000 millones que no habría tenido que pedir, ni devolver. Sus arcas estarían un poco más saneadas, habría más de todo lo bueno y menos de lo malo. Y esto no es una utopía, basta con repetir esta transacción 427 millones de veces, o muchas menos si el importe de lo vendido fuera mayor. Una empresa (que no vendía apenas) vendió, cobró y ganó. Un cliente(en este caso de la Administración del Estado) recibió productos y servicios a cambio de dinero( y estaba ganando mucho más que eso sin saberlo).Unos terceros en este caso los alumnos(y sus padres, etc etc.)que podían ser, enfermos  de cáncer o dependientes o un banco público de esos que tan mal están, habría recibido llovido del cielo un dinero inesperado, que sin duda produciría mas dinero, actividad y consumo. El propio Estado sin recibir directamente nada, se habría ahorrado 18.000 millones, que no habría tenido que buscar en los mercados, colocar en Deuda, o descontar a sus funcionarios.  Y ahora la pregunta. ¿Hay en esta transacción algún perjudicado? Que habría pasado si todas las transacciones públicas y privadas se hicieran del mismo modo?. Os lo digo yo. Además de ahorrarse esta vez un poco mas..”solo”  55.000.000.000.€ el Estado habría pagado mucho mejor, y los acreedores cobrado, por la sencilla razón de que cuanto antes pagaran unos y cobraran otros…antes se habría producido el beneficio de unos y el ahorro de otros, sin más impuestos, sin recortes, ayudas ni rescates, pero sobre todo SIN DEUDA. He aquí la noticia más fantástica de los últimos…milenios.

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