Gígolo 1

  • 30/04/2014
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Se había especializado Andreas en caricias, caricias que sus chicas recibían abiertamente Andreas acariciaba con las yemas de sus dedos con sus mejillas con sus negros y ondulados cabellos con sus parpados y pestañas , con su nariz ,con su lengua y con su paladar también Acariciaba con su pene absolutamente henchido de dicha,  Andreas acariciaba con cada centímetro de su vendita piel, pero sobre todo Andreas acariciaba con sus sentidos, con su alma- con su corazón…………  con su vehemencia con su impulso y su ímpetu, y su bramido………… hasta que hilaba un mágico puente desde su alma y se trasportaba al alma de otro ser.

Cada día tenia Andreas entre las palmas de sus manos bonitas espaldas que mordisquear  redondos pechos turgentes pequeños blancos  ,  o grandes nalgas nacaradas abdómenes donde posarse bellos labios que ofrecían dulzura cabellos sedosos en donde refugiarse ………………. Recibía Andreas en contrapartida a su generosidad – un rio de besos  y alegres  susurros jadeados. Andreas se concedía a sí mismo un galardón, galardón que cada día trataba de ganar y se especializaba en fantasías en imaginaciones - pasaba horas trabajando para cobrarse su galardón, y casi todos los días lo recibía,  cuando sobre su pecho caían las límpidas y cristalinas lagrimas sus mujeres en un gesto de  agradecimiento alegría y felicidad .

FIN

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