Gígolo

  • 29/04/2014
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Andreas desde chico siempre fue muy observador: en el patio empedrado de su casa en Volterra  donde su madre se mecía en una hamaca podía  observar, como disfrutaba ella de respirar hondo; empaparse de los rayos del sol, sonriente gozosa gran mujer , morena atractiva sensual casi lujuriosa , con su vestido de florecillas naranja y un abanico blanco que palmoteaba contra su pecho………..se acercaba Andreas para olerla y aspiraba un penetrante aroma a jazmín , siempre le gusto peinarla ,tomaba sus largos cabellos y los alisaba mechón a mechón con un peine blanco de nácar  o le proporcionaba largos masajes con aceite de oliva en sus pies; que ella agradecía entusiasmada. Fue este gesto de gratitud el que impulso a Andreas  a buscar , cuerpos a los que tocar ,descubrió lo que realmente le gustaba y era acariciar mujeres y hacerlas sentir bien ,matizaba sus sentidos con las hermanas se su madre introduciendo sus pequeños dedos desde la nuca entre sus cabellos en un delicado y fino masaje que las extasiaba. O bien en sus primas que dejaban a Andreas lavar sus manos u acariciar sus tobillos con una pluma de ganso. Por ello era requerido y así sus dedos afinaron el tacto y percibían las vibraciones de placer que podían producir. Su padre hombre correcto y muy cariñoso le proporciono estudios, llegado el momento le pregunto qué te gustaría estudiar Andreas?.......quiero ser siquiatra como tú, bien hijo  bien . Andreas estudio psiquiatría pero paralelamente en su mesa de estudio  tenía cientos de libros de sexo  anatomía , poesía porque Andreas amen de ser siquiatra quería ser ¨gigoló´  su deseo era conocer para satisfacer  el alma  y el cuerpo de la mujer.

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