Miedo en las ciudades, control y vigilancia de los espacios urbanos

Mike Davis en City of Quarz definió el concepto de la ‘ecología del miedo’ y de que manera esta estrategia de control suponía unas transformaciones espaciales y de los conflictos sociales.

El miedo como el motor de la evolución de la ciudad

Así hay que plantearse, ¿los entornos urbanos produce o provoca el miedo? Suponiendo que en una sociedad afectada por un miedo colectivo más o menos acentuado evidentemente el espacio urbano se contagia de este fenómeno y se define según las necesidades de búsqueda de la seguridad y  el bienestar de la sociedad en general.

De hecho hay quien afirma que la construcción de las ciudades, más en los tiempos en los que vivimos, se explica en buena parte por el fenómeno sociológico del miedo (Davis, 1991).

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Los medios de comunicación aportan una perspectiva negativa de la ciudad y acentúan la sensación de miedo en la sociedad en toda sus bases, y de esta manera presentan los espacios urbanos como escenarios de las inseguridades urbanas y los peligros que implican a sus habitantes. 

Desde otras perspectivas menos mediáticas, actualmente se defiende la idea de obligar a los espacios urbanos a la convivencia y a establecer políticas de integración de la diversidad urbana que se supone el origen de las inseguridades y de los miedos. Estas ideas de ciudad serian una cura contra el miedo al tener en cuenta el espacio urbano como un lugar de convivencia y de interacción social y cultural.

Entonces, ¿qué nos produce miedo en los espacios urbanos? Primero las inseguridades o miedos son diferentes según el sector social que las padece. Así pues las clases obrera sienten inseguridades hacia otros grupos sociales que son la élite de la sociedad y tienen el poder del sistema político-económico y por tanto también de la organización, control y vigilancia de los espacios urbanos. 

Y en el otro sentido, la élite social establecen distancias con otros grupos que consideran hostiles y dispuestos a agredir su status quo de poder y control. Para ello disponen de diversos mecanismos o instrumentos policiales, institucionales, tecnológicos, legales, etc para controlar y reprimir las posibles manifestaciones o protestas. De hecho estas situaciones es una constante actualmente como pueden ser las protestas del movimiento 15-M u otras similares y que los instrumentos del Estado reprimen sin miramientos. Podemos afirmar que las diferencias y las desigualdades sociales son el origen de muchas inseguridades urbanas que definen las actuales ciudades contemporáneas.

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Sociedad del riesgo

Para Beck, en la sociedad de riesgo existe una relación de lo reflexivo y la reflexión. Las sociedades modernas se confrontan con los fundamentos y límites de su propio modelo al mismo tiempo que no modifican sus estructuras; no reflexionan sobre sus efectos y privilegian un continuismo industrial. 

Principalmente existen tres ámbitos en los que se puede observar los cambios anteriormente descritos: la finitud de los recursos naturales que fueron degradados y utilizados de manera extensiva por las sociedades industriales; los peligros suscitados por la sociedad industrial que llevan a un cuestionamiento profundo sobre la seguridad y abarcan el terreno de las ciencias, las identidades, las acciones sociales y las decisiones políticas; y por último el deterioro, la descomposición y el desencanto de los referentes colectivos que mantenían unida a la colectividad (las ideas de progreso, las seguridades, etcétera).

 ...se entiende por modernización reflexiva una transformación de la sociedad industrial, que se produce sin planificación y de manera latente en el transcurso normal, autónomo de la modernización y que apunta bajo tres aspectos al in- variable e intacto ordenamiento político y económico: una radicalización de la modernidad, que desvincula a la sociedad industrial de sus perfiles y premisas y que, a causa de lo cual, abre paso a otra modernidad —o a la contramodernidad (Beck, 1996: 233)

Las inseguridades contemporáneas se deben a esta condicionado por la sensación de riesgo de nuestra sociedad, vivimos inmersos en ciudades de grandes incertidumbres negativas.

El riego a los diversos miedos ciudadanos pueden ser lugares tan dispares como parque degradado, edificios abandonados, zonas de chabolas, una mezquita, etc. Supone un riesgo todo aquello que es desconocido o que un sector social desprecie a otros por su condición religiosa, de raza o cultura. Se teme a lo desconocido básicamente a lo que un riesgo para nuestra seguridad.

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Los miedos ciudadanos o inseguridades urbanas

El miedo se puede presentar como individuos o como colectivos y definen el modo de vida de una ciudad. En nuestras ciudades estos miedos se centran principalmente en la sensación de ausencia de seguridad ciudadana y la inmigración.

El miedo como factor urbano esta presente en las ciudades actuales, más de lo que podemos imaginar. Los espacios urbanos encierran peligros y temores en sus habitantes.

Los miedos son consecuencia de los peligros o los riesgos que esta envuelta una sociedad. Estos peligros son diversos como pueden ser las conductas irracionales que se desarrollan en las ciudades, degradación de los valores de conductas de convivencia, la violencia de genero y la violencia infantil. También situaciones de criminalidad, de discriminación y marginalidad de un sector especifico de la sociedad, falta de respeto hacia las mujeres desembocando en violaciones, robos o hurtos, etc. El incivismo o conductas antisociales son peligros que pueden alterar la vida de un espacio urbano.

Las patologías urbanas definen las contradicciones de una sociedad que se mueven en direcciones opuestas. Hay una fuerza dominante del neoliberalismo que dirige la ciudad hacia un status de-socializadora, junto a unos problemas y tensiones produce una reacción de sentido contrario, es decir, una socialización de los espacios urbanos

Así pues las inseguridades urbanas establecen unos criterios y categoriza los espacios urbanos según los peligros que entrañan y sobre todo según los riegos e incertidumbre de dichos espacios.

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El control y vigilancia del espacio urbano

Las actuales ciudades contemporáneas aspiran a la búsqueda de la seguridad de los espacios urbanos. A principios del siglo XX la ciudad dejo de ser un lugar seguro donde refugiarse de las adversidades del exterior para convertirse en el motor de las tensiones y problemas sociales, económicos y políticos. Las ciudades se transformo en víctima de sus propios males y esto condiciona en la forma de concebir los espacios urbanos. 

Mike Davis en City of Quarz definió el concepto de la ‘ecología del miedo’ y de que manera esta estrategia de control suponía unas transformaciones espaciales y de los conflictos sociales.

Debemos entender el concepto de la ‘ecología del miedo’ que hace referencia a la capacidad de los poderes fácticos de establecer estrategias y mecanismo de control a los habitantes y sus espacios urbanos para mantenerlos en los límites que no supongan un riesgo para el status quo de estos pilares poderosos de nuestra sociedad. 

El control urbano supone definir estrategias e instrumentos de control y vigilancia como pueden ser:

  • La destrucción del espacio público, como lugar de interacción social y cultural.
  • Privatización de los espacios urbanos a base de seguridad privada.
  • Control electrónico e informático de los lugares publico.
  • Financiación publica para consolidar propiedades y espacios de carácter comercial y privado, desatendiendo las necesidades en los espacios publico.
  • Endurecimiento de las condiciones de los entornos urbanos degradados o con presencia de indigentes. Es vital su eliminación de las fachada urbana.
  • Creación de sectores urbanos privados protegidos de límites físicos. La complicidad de la arquitectura de marca con la violencia y la desaparición del espacio público.
  • Limitaciones con barreras físicas como vallas, muros o fachadas inabordables. Controles en los accesos a los edificios y sus salidas.
  • Control policial en los espacios urbanos y el asentamiento de subestaciones policiales para el control y vigilancia de los espacios.
  • Apoyo de policías privados y los ciudadanos vigilantes como instrumentos de control y vigilancia.
  • Registros arbitrarios a los ciudadanos con la excusa de seguridad. La proliferación de las gated communities o ciudades privadas que sectorizan a las clases sociales.
  • Limitación del uso de los servicios públicos a extranjeros en ciudades ricas o exclusiva.
  • Uso de alta tecnología militar y espacial para el control y vigilancia de las calles como el modelo angelino, pocos policías altamente tecnificados. frente al modelo de policía de proximidad.
  • Proliferación de las salas de situación o de control y vigilancia: media, tráfico, videovigilancia, fronteras, etc.
  • Guerra contra el trafico de drogas, aunque también se financia su presencia para mantener el problema en la sociedad.
  • Criminalización y marginación de determinados sectores sociales por su raza o cultura.
  • Estrategias de manipulación mediática constante en la opinión pública, alteración de las percepción de los ciudadanos y control de sus pensamientos.
  • Discriminación a los inmigrantes por su condición racial y cultural.
  • Obsesión por el control de las masas, de las manifestaciones o protestas. etc ........

Vivimos en una sociedad completamente atemorizada por los peligros ajenos de forma un tanto irracional influenciados por la manipulación que ejercen los poderosos sobre sus habitantes para mantenerlos encerrados en una burbuja invisible. Este temor a los riesgos nos mantiene atados y cuarta nuestra libertad de movimiento. Sencillamente, el miedo controla a las ciudadanos de una forma tan eficiente que es una bendición o técnica de control para la élite política y social.

Básicamente, el urbanismo de control y vigilancia propone una fragmentación espacial y una segregación social que se manifiesta de una manera totalmente invisible al ciudadano y ejerce su poder sin miramientos.

 

La ciudad de Los Angeles, paradigma del control del espacio urbano

 La siguiente cita de Mikes Davis define las peculiaridades de los LA, 

“Bienvenido al Los Angeles posliberal, donde la defensa del lujo se traduce en la proliferación de nuevas represiones espaciales y de movimiento, adornada con la ubicua “respuesta armada”. Esta obsesión por los sistemas de seguridad física y, colateralmente , por el control arquitectónico de las fronteras sociales se ha convertido en el verdadero espíritu de la reestructuración urbana, el argumento por antonomasia en el naciente medio urbano de los noventa. Sin embargo la teoría urbana contemporánea, tanto si debate la función de las tecnologías electrónicas en la creación del “espacio posmoderno” como si discurre acerca de la dispersión de las funciones urbanas en las “galaxias” metropolitanas policéntricas, ha permanecido extrañamente callada con respecto a esa militarización de la vida ciudadana que es tan encarnizadamente visible en las calles. Los apocalípticos pop de Hollywood y la ficción de quiosco han resultado más realistas, y políticamente más perceptivos, en su representación del endurecimiento programado de la superficie urbana a partir de la polarización social de la época de Reagan” (Davis, 2003, 194-195).

Se crea un espacio vigilado que corresponde al centro de la ciudad mediante todo tipo de barreras físicas y arquitectónicas y vigilancia con video. Más allá los barrios y los guettos que rodean el centro que acoge a los inmigrantes y es la cuna tradicional de las bandas callejeras y el espacio más peligroso de la ciudad. 

“En ciudades como Los Ángeles, en el lado oscuro de la posmodernidad, se observa una inédita tendencia a mezclar el diseño urbano, la arquitectura y la maquinaria policial en una sola estrategia de seguridad global” (Davis, 2003, 195). 

La destrucción del espacio público, produce un verdadero apartheid urbano en LA: 

“Los espacios seudopúblicos de clase alta contemporáneos (centros comerciales suntuosos, oficinas, acrópolis culturales, etcétera) están llenos de señales invisibles que prohíben el paso a “el otro” inferior. Aunque los críticos arquitectónicos normalmente no prestan atención al modo en que el entorno urbano contribuye a la segregación, los parias, ya sean latinos pobres, jóvenes negros o ancianas blancas sin hogar, si que comprenden de inmediato su significado” (Davis, 2003, 196)

Las ciudades norteamericanas, con sus espacios públicos degradados, se encierran en sí mismas: “los espacios con más valor de las nuevas megaestructuras y grandes centros comerciales que se concentran en el interior, mientras las fachadas se hallan desnudas; la actividad pública se reparte en compartimentos estrictamente funcionales y lacirculación es interna, a través de corredores bajo el escrutinio de policía privada” (Davis, 2003, 197).

Los vecindarios acaudalados blindan el valor de sus inmuebles y su estilo de vida impidiendo el acceso incluso a sus zonas públicas, convirtiéndose en verdaderas ciudades fortaleza: “con sus muros permetrales, sus puntos de acceso restringido con puestos de guardia, el solapamiento de servicios de policía públicos y privados e incluso carreteras privadas. [...] Los expertos discuten la eficiencia de estos sistemas para luchar contra los criminales profesionalales, pero no cabe duda de que tienen un gran éxito para alejar a los inocentes que no viven allí” (Davis, 2003, 213).

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Conclusiones

¿Es el camino a seguir la propuesta del urbanismo preventivo?Evidentemente esta estrategia no es la que se debería de seguir ya que el control que ejerce la elite es inmoral y atenta contra el estado de derecho que reina en nuestras sociedades democráticas.

Precisamente ahora, en estos tiempos de cambios profundos en los sistemas estructurales de poder hay que plantar una evolución de la ciudad actual, como un lugar de interacción y convivencia de todas disciplinas sociales, económicas, sociales, culturales, urbanas, etc y aportar una nueva perspectiva de la ciudad contemporánea basada en los principios éticos y morales de una sociedad sana. Desde luego es una visión utópica que pudo mucho vaya a producirse, pero real ya que una ciudad segura no puede basarse en la discriminación de ningún tipo.

Es tiempo de pensar, de reflexionar, de ser críticos. Pero también es tiempo de viajar a nuestro interior, de analizar nuestros miedos, de reconocerlos, y de vencerlos. Y cuando hayamos hecho eso, al igual que el hombre de la caverna platónica, debemos volver a la ciudad para salvar a nuestros conciudadanos, para liberarlos a ellos también de los miedos que compartimos.

La solución no puede ser la marginación del diferente, no puede ser la discriminación de los que no son como nosotros. Todo lo contrario. Debemos aprender a integrar, a asumir a todos los habitantes del planeta como iguales, eliminar las categorizaciones raciales, religiosas, culturales y económicas.

La integración es buscar sistemas económicos, modelos sociales y educativos que definan a la humanidad como un conjunto de personas que habitamos la Tierra, sin más consideraciones ni matices. Debe ser una propuesta sencilla del mundo, que no dé lugar a interpretaciones o suposiciones.

Necesitamos un modelo simple basado en la equidad, las justicia y la sinceridad humana para una sociedad compleja, heterogénea, multicultural. Necesitamos una sociedad coherente, equilibrada y sin dualidad de intenciones, una sociedad unitaria e integradora.

 

 

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2 comentarios

Deja tu comentario
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat28 d diciembre d 2014 a las 20:18 (UTC)
Te deseo toda la felicidad para el 2015.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat23 d octubre d 2014 a las 10:49 (UTC)
Excelente reportaje que podría sintetizarse con los siguientes elementos: La impotencia, genera Odio; el odio, provoca enfrentamiento; el enfrentamiento genera muerte y la muestre provoca el miedo; y de ahí ya viene todo lo que usted ha dicho de modo magistral.

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