Pepe el pescador

  • 21/04/2014
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Pepe era bajito regordete rubillo mas bien y de ojos claros:  gracioso,, ocurrente simpático pícaro y vivaracho, buen trabajador por gusto más que nada; por el placer de las cosas bien  hechas, servicial; sumamente meticuloso en detalles-  con aquello que realmente le importaba y gozador de vida disfrutador de momentos una de las cosas que siempre habían deleitado a Pepe era el agua. Para pepe el agua tenía un no sé qué maravilloso ya fuese el agua contenida en una copa de cristal; fresca  clara limpia cristalina, que paladeaba gustoso dejando que lo refrescara - a veces a pequeños sorbitos otras de una gran tragantada, hasta lque caía por su cuello mojando su camisa  casi sin respiración , eso le gustaba , las aguas mecidas por las mareas,  que depositaban en las orillas de las playas todo tipo de algas y conchitas ya lavadas , las que se descolgaban vertiente abajo por cualquier riachuelo o la que la lluvia dejaba caer cualquier tarde de verano en una negra tormenta . Pepe como la mayoría de los chicos de su generación se había criado entre dos mundos, el mundo de su ciudad pequeña o grande donde estudiaba, jugaba al futbol e iba a misa escasamente obligado más bien - convivía y se formaba y el mundo del solar de sus mayores situado en un entorno natural privilegiado, que de vez en cuando visitaba para su deleite.

Desde bien chico, acompañado por su padre abuelos o tíos se había sumergido en la espesura de los bosques de los que estaba rodeado su pueblo holgazaneando en las orillas de sus ríos, con sus cañas sus reteles trasmallos y cebos;. Para el pescar era una pasión pasión heredada?......  adquirida tal vez , no lo sabia . Pero pasión al fin y al cabo, había dotado a pepe su pasión de no pocas habilidades una de ellas la paciencia , se necesitaba de eso para ver en el lecho del rio una gran trucha dorada vieja ya con mil arañazos por todos lados ; sabedora de que había librado más de una batalla contra la muerte que te miraba desafiante y casi  escucharla  pensar….. a que no me pescas?.y  de un rebrinco verla  saltar retadora fuera del agua para después dándote la cola enfilar para ocultarse en alguna gruta. A Pepe  eso no lo desalentaba podía estar días, semanas e incluso meses, lanzando su caña parsimonioso y parsimonioso también recoger carrete despacito ,hasta que en cualquier momento silencioso el desafío quedaba resuelto tragando aquella en un descuido  tonto anzuelo sebo y sedal.

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