Primeros Pasos

  • 18/04/2014
  • 5

¿Como afectará la inevitable entrada de elementos de democracia interna en el futuro de los partidos políticos?

Comenzando a andar.

Ayer, ví por TV una película dirigida por George Clooney, titulada "Idus de Marzo", también protagonizada por Ryan Gosling y una preciosa Marisa Tomey. Una película, que, hasta la intensa parte final, transcurre sin pena ni gloria, pero que muestra (naturalmente exagerada por la ficción cinematográfica) la organización de unas elecciones primarias de tipo abierto (en la que pueden votar no solo los miembros de un partido, sino cualquier ciudadano). En particular transcurría la acción en el Estado de Ohio.
Allí, cada candidato (los dos del partido demócrata) tenía su propio equipo de campaña, y, en base a los apoyos que recibía, iba configurando el que sería su equipo de gobierno en caso de llegar a la Casa Blanca.
Viene ésta introducción a mostrarnos (con un ejemplo sin duda excesivo) una forma de entender la política en la cual las elecciones primarias son lo normal. Lo cotidiano, y no la excepción como sucede en nuestra España. Las elecciones primarias, si no tenemos en cuenta algún episodio aislado, no han sido habituales, y los partidos mayoritarios recurren, prácticamente sin excepción a los comités electorales (lo que, en español vulgar, y de forma elocuente, llamamos dedazo). Pero los tiempos van cambiando, y ya, algún partido de reciente creación (VOX), incluye, en todas las elecciones y para todos sus puestos, el empleo de las elecciones primarias como el método a utilizar para designar a los que serán sus representantes.

Esto nos traerá, en los próximos meses, a la actualidad interna, al menos, dos cuestiones muy interesantes.  La primera cuestión será saber si los comités provisionales estarán realmente dispuestos a conceder una cierta igualdad de oportunidades a aquellas personas o grupos de presión internos que vayan surgiendo dentro de la formación, o bien se apostará por las típicas "cristallnacht" que vemos periódicamente en otros partidos. Quizás haya quien se pueda sentir ofendido, pero la realidad de la política española, hasta hoy mismo, ha sido ésta, y, la dura realidad es que la disidencia o la simple oposición es generalmente expulsada o aplastada, dando la razón al teórico Robert Michells y su archiconocida Ley de Hierro de la Oligarquía. Por el bien de ésta España nuestra que necesita, más que nunca generosidad y patriotismo, nos vemos obligados a mantener cierta esperanza en que las cosas, ésta vez, se harán correctamente.

La segunda será también interesante: ¿Cómo serán las campañas internas para designar candidatos? ¿Cómo podremos distinguir entre dos candidatos del mismo partido que comparten casi idéntico ideario? ¿Cómo serán las campañas de promoción de los candidatos en ciudades con no mucho más allá de cien militantes? Nuevamente, querría pensar que los apoyos se realizarán en razón de la competencia, esfuerzo y valores humanos de cada candidato, y estoy seguro de que en función de ello votarán muchos militantes, pero también tengo el convencimiento de que nuestra naturaleza humana es inmutable, y, además de aquellos, también serán otros los motivos: nuestra maldita costumbre de apoyar al amigo, o, simplemente, de obtener apoyos a cambio de futuros apoyos para otras elecciones o cargos (me reconozco, en éste punto, el negativo del antropológicamente optimista Rodriguez Zapatero. ¿Nos queda, a los españoles,  margen para la esperanza de una verdadera regeneración democrática?
¿Tendrán su recompensa aquellos candidatos que presenten mejores propuestas, más valientes, abiertas y renovadoras? O por el contrario, ¿se seguirá la natural tendencia a formar redes clientelares que lleva adherida, de forma inevitable, toda organización?

Deseo equivocarme, pero apostaré por una mezcla, en ambas cuestiones, de las dos posibilidades.  Me gustaría militar ya en un partido de mediados del siglo XXI donde, no solo exista la posibilidad de presentarse a unas primarias, sino donde, además, exista cierta igualdad de oportunidades. Donde las purgas simplemente no puedan ni plantearse. Pero éstos primero pasos en materia de democracia interna, que debieron  haberse dado hace ya 35 años, se están dando ahora, y son los primeros. Es normal que alguno de ellos no sea firme. De nosotros, de nuestras decisiones, de nuestro valor, y de nuestra voluntad dependerá que se consolide un gran proyecto de futuro. Si los sucesivos comités se encierran en su cúpula de cristal, si no dan paso a un partido de militantes convencidos, auténticamente enamorados de un proyecto de transformación que nuestra Nación necesita con urgencia, será totalmente imposible que consigamos convertirnos en un gran partido que necesitamos, capaz de cambiar, como tantos esperamos, a mejor, el futuro de nuestra querida España.

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5 comentarios

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Félix Rodiño Vallugera18 d abril d 2014 a las 16:18 (UTC)
Felicidades por tu artículo. Es brillante y está documentado. Tienes razón en tus alegatos pero olvidas algo, creo, muy importante: La base de una democracia representativa es un pueblo consciente del privilegio tan grande que posee. ¿De verdad crees que con el nivel medio (intelectual, social, corporativo) que tenemos en la sociedad española, vamos a cambiar algo?. Por desgracia, creo que no. Sería necesario el paso de mucho tiempo y un cambio de mentalidad que dudo llegue. No importa el sistema mediante el cual se gobierna, si el gobernado es un ignorante seguirá siendo un esclavo.
Un abrazo y permíteme que te anime a seguir con artículos como éste.
Kas kkdelujo033@gmail.com18 d abril d 2014 a las 13:46 (UTC)
No creo en las primarias dentro de un partido político. Nunca existirán las mismas oportunidades de promoción, ni todos podrán hacerse conocer por la totalidad de la militancia ... es una utopía.

Creo en la circunscripciones uninominales, donde se elige a un solo postulante por circunscripción que representará a esa en el Parlamento . Un representante político que solo rinde cuentas a sus votantes, no al líder del partido.

Ya que Vox lleva en su manifiesto la reforma de la ley electoral a un sistema mixto, quizá parecido al alemán (circunscripción uninominal y proporcional) - parece intuirse de la redacción del manifiesto- no estaría mal que el partido eligiese sus listas por circunscripciones, es decir, entre los militantes de esas circunscripciones en que quedaría dividido el territorio de obtener un día una mayoría suficiente, propia o pactada en la cámara, para poder realizar el cambio en la constitución.
Mia-2
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ18 d abril d 2014 a las 10:32 (UTC)
VOX nos dio esa oportunidad y hay que pillarla por la mano. Nuestro común compañero, Leandro Carrasco, manifestó algo que me hizo pensar y suscribo plenamente: «VOX representa la "primavera árabe" en España» y no le falta razón, pues continúa diciendo: VOX se ha configurado como un movimiento ciudadano.
Si, en efecto, la promesa de VOX se cumple, tendremos que hacer juegos malabares, porque un partido de centro que se llama a sí mismo LIBERAL-CONSERVADOR, tendrá que aceptar posturas tanto conservadores como moderadamente socialistas si quiere mantener el eje en el Centro que es todo lo que espera la clase media.
Excelente artículo, Santi. Un abrazo.
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Santi Hernández De Andrés18 d abril d 2014 a las 10:19 (UTC)
Sin duda, Valerio. Pero también lo fueron en su momento, las reivindicaciones como el voto femenino, o la prohibición de trabajar a los menores de 14 años.
Saludos.
Valerio Fuentes cpgvg@hotmail.com18 d abril d 2014 a las 10:03 (UTC)
Hipótesis de un paraiso.

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