La selva es mi cajero automático

  • 11/04/2014
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Conciliar las necesidades igualmente apremiantes de reducir la pobreza y preservar la selva húmeda es con seguridad el mayor desafío para la promoción del desarrollo en la Amazonía brasileña. Aun así, es probable que el Estado de Acre haya encontrado la manera de responder a este reto en el contexto de su programa de desarrollo sostenible.

Los resultados hasta la fecha dejan pocas dudas. Más de una década después de haber puesto en marcha esta iniciativa, Acre ha logrado desacelerar el ritmo de deforestación, reducir en casi un tercio la pobreza extrema y duplicar con creces la tasa de crecimiento promedio en el ámbito nacional.

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¿Cuál es la clave del éxito?

Se trata de un concepto simple: convertir la preservación de la selva en una actividad económica viable para la población, lo cual tiene sentido si se considera que la superficie selvática (alrededor de 14 millones de hectáreas) ocupa el 87% del territorio del Estado. Como parte de esta estrategia, las comunidades que habitan en la selva extraen productos como látex, nueces, frutas y madera en forma sostenible. Con ello se limita el impacto en los ecosistemas, en la medida en que disminuyen las presiones para que aquellas vendan sus tierras o talen los bosques para dedicarlos a la ganadería o a la agricultura de subsistencia.

En palabras de Márcio Veríssimo, Secretario de Planeación del Estado, “la selva es nuestro mayor activo, y es nuestro deber aprovecharlo de un modo inteligente y racional”.

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d octubre d 2014 a las 23:53 (UTC)
Un Hurra por Márcio Veríssimo.

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