El placer por el placer 4

  • 11/04/2014
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Sintió entonces Carlos la cristalina transparencia de la piel de Bea el dulce brillo de su mirada la suavidad de su pelo y sobre todo, su entrega inocente  hizo de ese cuerpo un tapiz : tapiz que recorría dulcemente; acariciaba besaba- deteniéndose en cada rincón ,sus caderas su cintura su espalda sosteniéndola con mimo, pasando suavemente los dorsos de sus manos para sentir más finamente ,por sus mejillas sus senos su vientre . Caricias que Bea recibía e integraba en si los dos en pura sincronía deleitándose con cada movimiento inspirado salido de la nada sin razón aparente emergiendo  sin esfuerzo, espontaneo furioso a veces límpido otras- tenaz  acalorado fulgurante pacifico sereno puro   , busco Carlos el interior de Bea y la traslucida puerta ya estaba abierta , estaba abierta en su cuerpo y en su corazón puerta cálida húmeda natural al unisonó en oleadas de finos movimientos permitieron que sensaciones enloquecedoras los transportasen ,  los hiciesen uno en ese mismo   momento .Gracias Beatriz – gracias por haberme ayudado a recordar, un placer amigo mío un placer.

 

FIN

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