La jubilación de Windows XP, un dilema para los usuarios

  • 09/04/2014
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Millones de personas, abocadas a buscar una alternativa para sus pecés

Microsoft arrió ayer la bandera de su primer buque insignia del siglo XXI, el robusto, longevo y aún muy utilizado sistema operativo Windows XP. La compañía de Seattle decretó hace tiempo que el programa, lanzado por primera vez en el 2001, debía ser jubilado para abrir mercado a otros productos nuevos, como Windows 8, que exploran las nuevas posibilidades que ofrecen las pantallas táctiles y el empleo de Internet como gran disco duro global. Y fijó una fecha de retirada de servicio: el 8 de abril. Ayer.

Millones de ordenadores (personales y corporativos) y cajeros automáticos de todo el mundo usan en la actualidad Windows XP. Y no han dejado de funcionar [ayer] porque el sistema haya sido jubilado. Nadie debería tomar una decisión apresurada para buscarle un reemplazo, pero sí debería tener claro que es un programa sin soporte ni futuro, que en los próximos meses (hasta julio del 2015) solo recibirá actualizaciones esenciales de seguridad, y que muy pocas empresas lo tendrán en cuenta a la hora de desarrollar nuevas versiones de navegadores, procesadores de textos, hojas de cálculo y aplicaciones.

XP lleva desde el 2001 en el mercado. Microsoft ha lanzado varios sistemas operativos nuevos desde entonces: Vista, que fue un fracaso; Windows 7, que domina hoy el mercado; el renqueante Windows 8; y Windows 8.1 -su gran apuesta para el futuro inmediato-. Ninguno consiguió enterrar a un programa muy estable [XP], pensado para una era en la que Internet aún no había conquistado el mundo, pero que envejeció con mucha dignidad y vivió una resurrección cuando se pusieron de moda los ultraportátiles.

Microsoft necesita derivar buena parte de los usuarios de XP hacia sus nuevos productos, pensados para ser compatibles con la nube y ordenadores con pantallas táctiles. Pero no le resultará fácil. No hay una alternativa clara para el consumidor. Aunque la empresa sí sabe lo que quiere: un desembarco masivo en Windows 8.1.

Los usuarios que tengan un equipo con unos años a sus espaldas no podrán pasarse a este sistema por falta de potencia (y si cumplen los requisitos de hardware necesitan hacer una instalación nueva, no hay actualización automática posible). Y también hay que tener en cuenta que entre la interfaz de XP y la del 8.1 media un abismo. Este hecho hace que muchos fabricantes aún oferten equipos nuevos con Windows 7, más similar en apariencia al XP.

Por fiabilidad y facilidad de uso, tal vez la solución más adecuada para los desheredados por la jubilación sería migrar a Windows 7. Solo hay un problema, la compañía ya no lo vende. Se pueden adquirir copias legales en tiendas digitales. Cuestan en torno a cien euros. El precio es notablemente más bajo en las versiones que se ofrecen en la web de subastas eBay, pero la garantía depende del vendedor.

Más allá de Windows

Microsoft sí vende en su web Windows 8.1, que acaba de ser renovado con una completa actualización que aumenta su compatibilidad con los equipos manejados a través de teclado y ratón. Hay varias versiones. La más barata cuesta 119 euros. La más cara ronda los 280 euros. En el futuro no cercano (para finales de 2015) acecha un nuevo sistema operativo, Windows 9. ¿Alguien con Windows XP esperará a ese momento?

También hay vida más allá del universo Windows. Hay varias opciones en el amplio abanico de sistemas basados en Linux. Yya está en el mercado Chrome OS, la gran apuesta de Google, muy orientada a equipos siempre conectados. Para los bolsillos pudientes siempre habrá otra opción: Apple y sus Mac.

Fuente;Faro de Vigo

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