Carta de ajuste

dosrombos

El padre está con el ordenador, la madre leyendo sus mensajes, los hijos jugando y el último miembro de la familia continua enviando sus mensajes ruidosos en una perpetua conexión que comienza desde la mañana y no se apaga hasta la hora de acostarse.

¿Por qué no se elige su disfrute?, como hacemos con un libro, un comic o una película. A que es debido que siempre se mantenga encendida

Los más perspicaces ya habrán adivinado a que me refiero.

No sé cuál es el nivel en otros países y si este mal está generalizado,  pero es innegable la poca calidad de la Televisión en España.

De verdad, alguien consideró que la Televisión era el décimo arte. No me refiero a su calidad, sino más bien, a que ninguno de sus elementos es auténticamente suyo. Las Series son derivados del cine, diferenciándose en medios, luminosidad y usando solo primeros planos. Sus espacios dramáticos provienen del teatro. Los documentales y similares, también son creación externa y el resto, como concursos, tertulias y magazines están inspirados en la radio o incluso en los medios impresos.

Hay un término utilizado en publicidad denominado los “mass media”, para referirse a la mayoría de la sociedad, que casi funcionan como una mente colectiva y que en televisión es quizás donde más se refleja, funcionando como una gran masa, con los mismos gustos, las mismas inquietudes y la misma simpleza.

Solo un recorrido breve y somero por la programación en la televisión española, nos indica como ha predominado el pensamiento único o lo que se denomina “políticamente correcto”, en un estado permanente de buenismo absurdo, evitando cualquier rasgo de diferencia, imaginación e innovación, consiguiendo en los felices espectadores un grado de conformidad y aceptación con esta manipulación invisible, tan aterradora como la pronosticada por George Orwell.

En los magazines es donde mejor se refleja y ejemplifica toda esta forma de entender y realizar televisión. Instaurado plenamente el pensamiento único. Entre sus contertulios con sus dos únicas ideologías políticas, se sustituye el dialogo y el pensamiento, por los gritos y la vehemencia más irracional. Anulando cualquier subversión o pensamiento avanzado, justificándose en una falsa bondad despreciativa y lo peligroso de la frase hecha , como si fuera un medio obligado a lo simple y rápido, sin oportunidad de opinión, considerando a sus espectadores igual de simples.

En la parrilla también tienen cabida los programas dedicados a temas del corazón o mejor dicho “al programa del corazón”. Allí prácticamente se han anulado sus asuntos propiamente dichos y se limitan a contar la vida y hundir a sus propios colaboradores, retroalimentándose de ellos mismos sin ninguna compasión. Reconozco que lo veo habitualmente, no con interés hacia las miserias de las “celebrities”, sino más bien, por un interés para cubrir mi cuota de morbo, con curiosidad por comprobar como pueden llegar a niveles todavía más bajos de miseria y ser un espacio perfecto para poder escribir, debido a la poca atención que se requiere en su visión.

Luego están los Reality Shows o estos espacios en los que auténticos descerebrados y mendrugos nos hablan de las relaciones de pareja y sus altas “inquietudes existenciales” ¿Pero es necesario hablar de ellos? Tan solo indicar, que nunca observe una prueba más palpable de la predicción Maya del fin del mundo, de las profecías de Nostradamus, San Malaquías o el Apocalipsis de San Juan.

Las series televisivas me enervan especialmente, obviamente me refiero a las españolas. Prácticamente monotemáticas y asentadas en el género de la telecomedia y el costumbrismo más vulgar y zafio. Aunque es preferible que sea así, ya que cuando pretenden realizar otras temáticas y asuntos, el resultado es directamente desastroso. Con actores (especialmente las nuevas hornadas) mediocres, constantemente chillando en sus diálogos y con problemas en vocalización (este es un problema generalizado en nuestros actores). Con guiones simplistas, y como habitualmente, abundando lo políticamente correcto, con redenciones y bondades hasta en los personajes más negativos. Sus historias o parte de ellas, están directamente copiadas de las series americanas, pero sin talento y de la forma más tosca y simple. Estas series parecen creadas por y para las mujeres, predominando esencialmente que el protagonista sea guapo o mas vulgarmente que “este bueno”. La historia, es ya un tema secundario. Y el comentario generalizado es las cualidades físicas del intérprete, no importando, ni apenas comentando la base narrativa de la serie. Observen y comprueben toda la producción. Aunque no lo recomiendo, vean la narración policiaca en zonas cercanas a países musulmanes. Semi-Westerns patéticos que no sabíamos que también habían ocurrido en España. Vicisitudes vecinales en series que no han pagado derechos de autor a la genial 13 rué de Percebe. Culebrones decimonónicos, interminables y aburridísimos. Biografías de la “elite cultural española”, con descripciones de personajes y desarrollo de la acción, que parecen realizados por los hijos pequeños de los propietarios de las cadenas y así seguiríamos con un largo etcétera. Sinceramente, es necesario que las compare con Breakind Bad, Mad Men o Boardwalk Empire entre otras, siendo casi ya un insulto que las haya incluido en el mismo párrafo. Curiosamente estas series se han relegado a las cadenas de pago, o a altas horas de la madrugada, pensando los programadores, que no serian del agrado de su público potencial, que han preferido confiar en productos más simplistas con mensajes e ideologías mas correctas, pese a su patina de amoralidad falsa, decantándose por Dexter, House y buddy movies (o buddy TV, mas correctamente) policiacas, con parejas de hombre y mujer, para añadir otra tensión a la relación, en este caso sexual.

No quiero ser estrictamente negativo y quiero reseñar algunos espacios que me interesan y consiguen sobresalir en este mar mediocre. Curiosamente todos ellos de una misma cadena. Independientemente de su posible carga política, sobresalen El Intermedio, Salvados y En el Aire. Con altibajos, con programas más sobresalientes que otros, es gratificante descubrir que todavía puede existir en la televisión, la inteligencia, la fina ironía y el sentido común, que precisamente en este caso, es el menos común de los sentidos.

Esta son mis opiniones e impresiones. No pretendo gustar, ni conseguir que se coincida con mi pensamiento, pero si estoy equivocado, merecemos ser considerados “mass media” y verdaderamente se demostrara que tenemos la televisión que nos merecemos. Por terminar de una forma poética, desde la distancia, yo seguiré observando, mientras una abeja se cimbrea indicando donde se encuentra la flor y todos los demás miembros de la colmena, la seguirán sin dudar, ni cuestionarla.

Las comparaciones son odiosas, pero en este caso son odiosisimas.

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1 comentario

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Rafa Montañés cpgvg@hotmail.com8 d abril d 2014 a las 18:27 (UTC)
Me ha encantado el post. Enhorabuena. Totalmente de acuerdo con cada una de tus palabras.

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