Mézclate conmigo

Las primeras películas de Alfredo Landa, ya mostraban que emparejarse con extranjeros podía ser interesante. Pues bien, hay que remontarse aún más lejos, 50.000 años antes, para comprobar lo ventajoso que pudo resultar mezclar genes.

Bien, salvando las distancias, tras las últimas investigaciones dirigidas por Philipp Khaitovich comparando el genoma humano con el de los neandertales, obtenido gracias a restos fósiles, se puede concluir que hubo cruces entre estas dos especies en la fase final de la evolución humana hace unos 50.000 años, probablemente en lo que hoy es el Oriente próximo.

h neandertal

Lo más significativo, tal como se menciona en la publicación de este trabajo por “Nature Communications", no es que se dieran estos cruces al pasar el Homo sapiens al continente europeo desde África, sino que muy probablemente estos cruces permitieron una ventaja adaptativa a los hijos mestizos en forma de una mayor posibilidad de metabolizar las grasas acumuladas y por tanto una mayor adaptación al frío reinante. Como todos sabemos el Homo sapiens fue la especie vencedora, solo nos queda un vestigio inferior al 4% de aquellos genes, pero sin duda fueron importantes para la supervivencia de nuestra especie.

Un poco de sexo, entre otras cosas, ayudó a nuestros antepasados más de lo que pensaban a sobrellevar el duro invierno de la última glaciación del pleistoceno.

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