Hombre de palo

  • 30/03/2014
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El Gobierno prefiere rescatar autopistas de peaje antes que a las personas.

Cuenta una toledana leyenda que Juanelo Turriano (Giovanni Torriani) era un ingeniero italiano del siglo XVI que construyó un artilugio para trasportar agua desde el río Tajo hasta la ciudad imperial, que está a unos 100 metros por encima del cauce del río. Los expertos aseguran que era capaz de llevar 16 000 litros al día, ¡una barbaridad para la época! Al final por problemas burocráticos no cobró su invento y terminó arruinado. Para evitar pedir limosna y por vergüenza, construyó un robot de madera —un hombre de palo— para que le sustituyera en la mendicidad. Finalmente murió en la más dura indigencia. Aún hoy en Toledo queda una calle con el nombre de Hombre de Palo.

El Gobierno actual, ante la bancarrota de las autopistas de peaje, ha anunciado su intención de rescatarlas, aportando la nada despreciable cantidad de 2 400 millones de euros. Como ven, una futesa, una bagatela... Me gustaría conocer a aquellos que hicieron el estudio de mercado favorable de estos macroproyectos. Afortunadamente España se puede permitir estos dispendios y muchos más. Tenemos todas nuestras necesidades básicas cubiertas. La Sanidad, la Educación, los Servicios Sociales son excelentes... Desgraciadamente no todos opinan lo mismo, siempre hay aguafiestas dispuestos a amargar las buenas noticias. Según Cáritas, con ese dineral se podrían rescatar lo que de verdad importa: ¡700 000 familias! ¿Se imaginan tantas familias contentas por fin?

Es mucho mejor —o más rentable para algunos— ayudar a las empresas constructoras antes que a las familias. ¿De verdad a nadie del Gobierno se le ha ocurrido ayudar a los casi seis millones de parados? ¿Ni a los autónomos que luchan día tras día para subsistir sin tener que cerrar? ¿No se podría invertir ese dinero en mejorar nuestros servicios esenciales? Es sorprendente, cada día nuestros queridos políticos nos sorprenden con una idiotez mayor que el día anterior. Es magistral su capacidad para superarse diariamente. Y mientras, al pueblo solo le importa una cosa: ¿Quién ganará la Liga este año?

Piensen.

Sean buenos.

Me han pedido como canción regalo Desire. Deseo. Perfecta elección para definir el ansia de poder, dinero, gloria de nuestros políticos: Soy como un predicador robando corazones en un espectáculo ambulante. Por amor o dinero... Disfruten. Es U2.

 

 

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