Según Pasan los años

  • 25/03/2014
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Reflexión acerca de la sociedad, la imagen y lo profundo.

En los tiempos modernos, la inmediatez y la imagen, parecen ser signos distintivos, enalteciendo a la belleza, la delgadez y la juventud como valores supremos, que garantizarían la inclusión, el éxito, la aceptación y la prosperidad.Las preguntas que se suscitan son en torno a si estas premisas son verdaderas y si lo son, si no resultan un exceso promoviendo situaciones extremas, por lo tanto peligrosas.Lejos de la aceptación, el cuidado y la armonía con que se pueden abordar las diferencias individuales, incluyendo el paso del tiempo, se observan y se hacen públicas un sinfín de casos en que el uso indiscriminado de prótesis o siliconas produce la muerte, cirugías y estiramientos que atentan contra la identidad, incluso deformándola, dietas mágicas que prometen resultados increíbles, acarreando graves problemas de salud, momentáneos o permanentes, estos solo, por dar algunos ejemplos, dado que muchísimos de los padecimientos quedan en el anonimato.Podríamos pensar que nuestra sociedad que trabajó y evolucionó para lograr los parámetros éticos de inclusión de todos, ética básica para constituirnos y crecer en la humanidad misma, podamos a su vez, de algún modo, fragmentar, subrayar lo superficial, imponer modelos inalcanzables para la mayoría, promoviendo descartar al todo por las partes.Por supuesto que mejorar la imagen, alcanzar más años y con mayor salud, que la actividad y los proyectos mejoran la expectativa, reconocer una verdad de Perogrullo, que es, que la vida termina el último día de la vida, son ideales posibles y verdades inexorables, pero renegar de las características que nos identifican, los rasgos que nos son propios, borrar absolutamente los signos de la experiencia vivida y el transcurso de nuestra propia historia, renegar de uno mismo, es tal vez atentar contra el sentido de diferencia y la complementariedad, contra la integridad de la persona, y en cierto modo, contra la humanidad misma.cirugia estetica

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2 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat22 d octubre d 2014 a las 14:18 (UTC)
Has abierto tan de par en par tu corazón que siento como si te conociera. TU REFLEXIÓN ADEMAS DE CIERTA ESTA ESCRITA DE UNA FORMA IMPECABLE Y CONVINCENTE.
Lo que antes nos parecía ridículo se ha impuesto de tal forma que ha traspasado la barrera de la razón.
Espero que algún día la sensatez regrese de ese tour que emprendió ya hace muchos años, y si desde donde ahora se encuentre te escucha , comprenda que sin ella estamos perdidos y decida regresar.
Un saludo.
miriam mits56@hotmail.com25 d marzo d 2014 a las 10:29 (UTC)
Interesante la reflexión

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