Suárez, Los Valores, y la Segunda Transición

  • 24/03/2014
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Añoranza de aquellos tiempos en que, lo fundamental, era el Servicio y el Interés General.

Ayer, Domingo 23 de Marzo de 2014, falleción Don Adolfo Suárez González, Presidente del Gobierno del Reino de España. Y hoy, como en los durísimos momentos en que él asumió la Presidencia, nos enfrentamos los españoles a una tarea inmensa: sustituir la caduca partitocracia por una democracia representativa. A convencerles, por medio de la razón y la palabra, de la conveniencia de que España permanezca unida para mayor beneficio del conjunto de la sociedad.

Con la aprobación de la Ley De Reforma Política, el antiguo régimen, en un acto de valentía y patriotismo, con sus esperanzas puestas en las superación de las heridas de la guerra civil, renunció a su poder absoluto, y dio paso a éste régimen parlamentario que llega hasta la actualidad.

Resulta hiriente y doloroso, pero es preciso señalarlo, que no cabe esperar de los actuales partidos mayoritarios un acto de grandeza semejante. No tienen la menor intención de renunciar a su control casi total sobre la sociedad civil.

Con un control absoluto de los órganos clave de la Justicia, mediante el control indirecto de los medios de comunicación, y con un ejército de varias decenas de miles de personas viviendo, directemente, de parasitar el presupuesto del Estado, no cabe esperar de ellos acto alguno de pundonor o lealtad hacia los ciudadanos a los que deberían servir.

No nos dejan, por tanto, alternativa a tratar de ganar la democracia de nueva generación que deseamos para España por nuestros propios medios.

Porque ellos no tienen el menor interés por cambiar las cosas. Quien viste viejos hábitos, quien está anclado en los antiguos modos de hacer las cosas, quien desconoce qué es lo que está realmente en juego, quien cree tener asegurado, con éste sistema, el futuro de sus hijos...no va a hacer nada porque las cosas cambien. Simplemente tratarán de perpetuarse en el poder.

Cuando dimitió Adolfo Suárez, yo tenía 11 años, y mi familia se preparaba para otra mudanza más. Esta vez, desde Palma De Mallorca (Donde pocos días antes tuvo lugar el II Congreso de UCD) a Zaragoza, nuestra ciudad de origen. Recuerdo con especial claridad, por tanto, aquellos convulsos días, así como (ya en nuestro nuevo hogar) el intento de golpe de estado del Teniente Coronel Tejero.

Y mi recuerdo infantil, era que unas personas lo adoraban, y otras lo odiaban. Sin término medio.

A mí, que no me gusta nada esa costumbre nuestra, tan española, de halagar a quien ha fallecido, me resulta complicado, ya con la adecuada perspectiva que proporciona el paso del tiempo, señalar en sus acciones errores de gravedad. Es inevitable que hoy reciba críticas. También las recibiré de mis amigos. Pero...¿Era posible hablar de una democracia homologable a las del resto de naciones europeas sin legalizar el PCE? ¿Se puede, visto con los ojos de hoy, dudar de la buena fé con que se trató, por medio del nefasto sistema autonómico, de integrar en la democracia española a los nacionalistas? ¿Se puede dudar, hoy, de que le Ley del Divorcio es, simplemente, un derecho elemental que debe tener sitio en nuestra legislación? ¿De verdad, equivocado o no, cabe pensar que a éste hombre le guiaba otra voluntad que no fuera su servicio a España?

Sirva pues, su ejemplo, y, utilizando la Ley, y sirviéndonos de los medios legales de que disponemos, y de nuestra voluntad, exijamos a nuestros líderes y a nuestros políticos, grandeza.

Grandeza, valor, y amplitud de miras.

Porque, en pocos meses, nos enfrentaremos de nuevo no ya a situaciones difíciles, sino con mucha probabilidad, críticas.

Señalaba Ortega Y Gasset, que es imposible gobernar contra la opinión pública, y que de ésta dependía la formación de todo gobierno. Ganemos pues, ésta, con nuestra ilusión, nuestro ejemplo, y nuestro esfuerzo.

Olvidemos por tanto el viejo modelo, y asumamos, todos, riesgos. Porque lo que ahora parezca quizás atrevimiento, dentro de no tanto tiempo, se verá, con toda claridad, que no era otra cosa que un cambio irreversible e inevitable.

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1 comentario

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Mia-2
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ24 d marzo d 2014 a las 12:48 (UTC)
Enhorabuena a un artículo que suscribo íntegramente. Suárez, hombre de Estado como pocos, abrió la mano a las autonomías para la concordia y la unión. Vergüenza debería dar a todos los gobiernos que lo siguieron que, uniéndose por intereses de gobernabilidad, han destrozado el país y el espíritu de la Transición que, lamentablemente, habrá que recuperar a toda costa. Gracias.

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