De Sabino Arana ta Goiri

  • 22/03/2014
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SABINO ARANA TA GOIRI

 

Sabino Policarpo Arana Goiri (AbandoVizcaya26 de enero de 1865 – PedernalesVizcaya25 de noviembre de 1903) fue un políticoescritor e ideólogo al que se considera padre del nacionalismo vasco.

Tras haber militado en el movimiento carlista, fundó el Euzko Alderdi Jeltzalea – Partido Nacionalista Vasco (EAJ–PNV), partido que dirigió y por el que llegó a ser diputado provincial de Vizcaya. A él también se debe la creación de la ikurriña, actual bandera de la Comunidad Autónoma del País Vasco, así como la traducción al eúskaro de nómbres propios, hipocorísticos y  de muchos topónimos.

En 1903 murió a la temprana edad de 38 años a causa de la enfermedad de Addison, dejando plasmada su ideología en 33 obras poéticas, 14 libros políticos y literarios y más de 600 artículos en prensa.

Aún en la actualidad su pensamiento continúa siendo polémico, muy criticado por sus detractores (quienes denuncian su fundamento racista o xenófobo) y justificado por sus seguidores (quienes atienden al contexto histórico de la época).

El nacionalismo vasco independentista preconizado por Arana nació en una época de bruscos cambios sociales, culturales y políticos que resultarán trascendentales para la comprensión de la sociedad actual.

En vida de Sabino Arana, la sociedad vasca estaba influida por diferentes aspectos entre los que se encuentran la caída del antiguo régimen, el florecimiento de las ideas liberales centralistas y laicistas, el caciquismo y la imperfección del sistema democrático, la crisis del carlismo tras su derrota militar, la pérdida de los fueros, la crisis del nacionalismo español y su intento de regeneración, las políticas coloniales y los procesos de emancipación colonial, la generalización de las teorías racistas, los inicios de la revolución industrial, el surgimiento del socialismo.

Nacido en la casa familiar situada en la calle Ibáñez de Bilbao, número 10, (antes «casa de Albia» y actualmente conocida como Sabin-Etxea —casa de Sabino—), como el octavo y último hijo de Pascuala de Goiri Atxa y de Santiago de Arana Ansotegui , fundador de lo que posteriormente sería la mercantil Euskalduna.

Debido a la colaboración de su padre en los preparativos del alzamiento carlista de 1872, Sabino y parte de su familia se exilian y se trasladan a Francia, en donde pasarán más de tres años.

Durante 1873 y 1874 Sabino estudió en el colegio San Luis Gonzaga de Bayona (Francia) y después con un oficial carlista alavés en San Juan de Luz. Según algunos biógrafo, su padre renunció a enviarle a las escuelas francesas, de tendencia jacobina, y estudió con profesores particulares; otros, por su parte, afirman que, para matricularse en educación secundaria a su regreso, se vio obligado a decir que había estudiado en su casa para ocultar su condición de exiliado.

Sea como fuere, en 1876, terminada la guerra, Sabino y sus familiares regresan a Abando. Y toda vez que había aprobado las primeras letras y el examen de ingreso para el Bachillerato en Fuenterrabía, ingresa como interno en el colegio jesuita Nuestra Señora de la Antigua, en Orduña.

Enfermo de tisis se examina de bachiller postrado en la cama, obteniendo la calificación de sobresaliente en junio de 1881.

 

Cuenta Sabino Arana que durante un viaje de su hermano Luis Arana (Koldobika) un santanderino le comentó, al ver que llevaba una insignia fuerista:

Pues mira, eso es lo que no entiendo bien. Si los vizcaínos sois españoles y vuestra Patria es España, no sé cómo queréis gozar de unos fueros que los demás españoles no tienen y eludir obligaciones que a todos los españoles deben comprender por igual ante la Patria común. Gozando de los fueros no servís en el ejército español, ni contribuís con dinero al Tesoro de la Patria. No sois buenos españoles...

 

Admitiendo como gran verdad lo manifestado por el santanderino, Luis se cuestionó si era español o sólo vizcaíno, considerando que su opción era la segunda.

Siendo ya un convencido del nacionalismo vizcaíno, según refiere el propio Arana, el Domingo de Resurrección de 1882, Luis, que había vuelto de Madrid, comentó sus ideas con su hermano Sabino, que por entonces se hallaba en casa convaleciente de tisis, y que se proclamaba carlista. Luis le hizo una fuerte crítica del carlismo por ser españolista y, tras largas horas de debate, a Sabino le entran dudas sobre sus ideas y decide estudiar la lengua, la historia y las leyes de Vizcaya, para conocer mejor a su pueblo. Al cabo de un año, ya se considera convencido

Más al cabo de un año de transición, disparáronse en mi inteligencia todas las sombras con la que oscurecía el desconocimiento de mi Patria, y levantando el corazón hacia Dios, de Bizcaya eterno Señor, ofrecí todo cuanto soy tengo en en apoyo de la restauración patria... Y el lema Jaungoikua eta Lagizarra se grabó en mi corazón para nunca más borrarse.

 

Desde que en 1884, con sólo 19 años, comenzara a redactar un ensayo sobre ortografía del euskera, Sabino escribió multitud de artículos, el primero de los ellos en 1886 y de claro contenido político, referente a un debate periodístico sobre los «Orígenes de la raza vasca» que, como los anteriores que había escrito, no fue publicado por ningún periódico, ya que iba dirigido contra Miguel de Unamuno, al que criticaba duramente, entre otros motivos, por la poca base de sus afirmaciones sobre el origen de los vascos.

Finalmente, el 15 de julio de ese año vio publicado su primer artículo, «¿Basco o Vasco?» en la Revista de Vizcaya, haciendo clara alusión a una frase de Unamuno.

El 7 de abril de 1888 publica en Barcelona unas hojas de los Pliegos histórico-políticos, en los que analiza la historia política de su tierra.

Sus artículos, la mayoría sobre temas lingüísticos e históricos, fueron recopilados en 1892, bajo el título Bizcaya por su independencia. Cuatro glorias patrias, en relación a las batallas deArrigorriaga (888), Gordexola y Otxandio (1355) y Munguía (1470).

 

Dentro de la evolución ideológica de Arana se destacan varias fases. Desde su carlismo per accidens y fuerismo original, evoluciona a un vizcainismo independentista en el que cambia el Dios y Fueros carlista por el JEL. Tradicionalmente, se considera que comienza con su primer discurso político en Larrazábal.

El Juramento de Larrázabal (1893)

En 1893, durante los postres de una cena organizada en su honor por 17 amigos y conocidos para celebrar la publicación de su primer libro, Arana pronunció un discurso privado, que después entregó por escrito a los presentes, conocido como el «Juramento de Larrázabal» en un acto que representa el comienzo de su actividad política y el inicio semioficial del nacionalismo vasco aranista, aunque en ese momento Arana hablaba más bien de un independentismo vizcaíno, pero respetando la decisión de los demás territorios de integrarse a su proyecto.

Y no atribuyáis a soberbia lo que sólo sería efecto del intenso dolor que me causaría el envilecimiento de los bizkainos y la muerte de mi Patria; yo no quiero nada para mí, todo lo quiero para Bizkaya; ahora mismo, y no una sino cien veces, daría mi cuello a la cuchilla sin pretender ni la memoria de mi nombre, si supiese que con mi muerte había de revivir mi Patria.

Dicho discurso comenzaba agradeciendo la invitación de los presentes y refiriéndose a la teóricamente imbatida Vizcaya frente a iberosceltasromanosgodos, musulmanes, hispanos, galos y sajones, negaba la sumisión a los monarcas españoles, que, según él, no eran reyes de Vizcaya, sino solo Señores. Criticaba a los partidos de la provincia por tildarse de vizcaínos cuando eran españolistas,  se reconocía carlista hasta los 17 años por defender los fueros, pero sólo hasta 1882, cuando comenzó a estudiar la historia de su Vizcaya y a elaborar gramáticas para aprender el idioma y a su vez enseñar y difundir sus conocimientos y sus ideas a los demás; además juraba trabajar en ello hasta su muerte

 

Sobre la raza

Racismo en España

En esta etapa aranista el elemento étnico tiene una gran importancia identitaria y diferenciadora respecto a la raza española, a la que, negando su catolicidad, ve como corrupta, inmoral y degenerada, siendo por lo tanto ésta inferior a la raza vasca. Su pensamiento étnico y diferenciador está basado fundamentalmente en el euskera que era materia de estudio por su singularidad entre los lingüistas de la época. Sus seguidores consideran que el pensamiento inicial aranista sobre este particular, que consideraba que la raza vasca es superior en todo a la raza española, construyendo un signo de identidad nacional, se encontraba en consonancia con la ideología de la época fundiendo los conceptos de nación y de raza; por otra parte sus detractores consideran que Arana profesaba ideas racistas y xenófobas, siendo éste aspecto objetivo principal de sus críticas a su ideología.

Aparte del referente de la lengua, común en la mayor parte de los nacionalismos europeos desde los románticos alemanes, Sabino Arana dotó a su movimiento de un aspecto revisionista (no consideraba los fueros como una carta otorgada de autonomía, sino como un código de soberanía) y de un sentir católico, que quedaron reflejados en su lema «Dios y leyes viejas» (Jaungoikoa Eta Lagi-zarrak). Creía que la decadencia del país se debía a la falta de este código de soberanía. Se estaban perdiendo la cultura, las costumbres, la lengua y la identidad de la zona que vivía por el sometimiento a leyes foráneas.

Más tarde, ya en 1898, Sabino Arana también se posicionó contra la política colonial e imperialista europea y contra los racistas.

Hay que tomar en cuenta que hasta 1886 la esclavitud era legal en Cuba (posesión española en aquel entonces) cuando Sabino Arana contaba con 21 años de edad. Esclavitud en América Latina.

Sobre los maquetos

Para Arana, junto con los liberales, los «maquetos» eran la encarnación de los males que aquejaban a la patria vasca; dicho término fue utilizado comúnmente de forma despectiva en la época  y era usado en la provincia limítrofe de Cantabria y en Asturias;  tras la revolución industrial fue utilizado popularmente en la zona minera vizcaína en donde los obreros vascos llamaban makutuak a los llegados del exterior; por su parte, Miguel de Unamuno se refería a estos foráneos como «pozanos»; otros calificativos como «coreanos» o «machurrianos» no tuvieron tanta aceptación. En el País Vasco francés, el equivalente despreciativo han sido kaskoin.       (Maqueto, palabra usada en Asturias y Cantabria, para denominar a los foráneo…en realidad hace referencia a la “Legión V Macedónica”, de cuando las antiguas guerras cántabras contra Roma).  (Los nacionalistas vascos siempre han querido usurpar la historia a los cántabros…Gracias a Dios que Estrabón, describió la zona donde habitaban los cántabros…”EN EL NACIMIENTO DEL EBRO A AMBAS MÁRGENES…..”  No solo falsearla historia, sobre todo robarla, queriéndose hacer pasar por los cántabros históricos.  Hoy en día siguen en el empeño”.

Según cita el propio Arana, los cuatro partidos católicos «vasquistas» de la época (carlistas,  euskalerriakos, integristas y nacionalistas) estaban totalmente de acuerdo en que los «inmigrantes» procedentes de otras regiones españolas eran los odiados, los casi invasores del territorio vasco que representaban físicamente la destrucción de los modos de vida tradicionales, no porque fueran foráneos, sino porque tenían ideas distintas a las de Arana y el resto de los citados partidos, como el liberalismo y el constitucionalismo antifuerista.

Según la ideología inicial de Arana, los maketos hacían sentirse avergonzados a los vascoparlantes que ignoraban el castellano, y manifiesta su pena por los vascos que no saben euskera, aunque le dolía más el vascoparlante que no fuese «patriota», considerando lo peor para la «patria» un español que hable euskera;  venidos de todas las partes de España, eran los genuinos representantes de la mezquindad española y de lo que él pensaba fuese una inferioridad étnica y cultural. Criticó también a esos maketos por realizar trabajos con más bajo salario, por ser inexpresivos, por ser torpes, etc., lo que los diferenciaba de los genuinos vizcaínos, que eran inteligentes, nervudos, etc.

Sabino Arana mantiene una relación de rechazo visceral hacia España y el liberalismo de la época, fuese éste de signo conservador o progresista, y a las clases altas liberales corruptas, dedicadas a la compra-venta de poder tan típica en la Restauración borbónica en España.

Las clases medias y el campesinado apoyaron activamente su movimiento intensamente sacudidos por la pérdida de su estatus (quiebra de los pequeños negocios, empobrecimiento del campesinado ante los bajos sueldos aceptados por los inmigrantes, ataque a sus señas de identidad,...). Veían en él la forma de conseguir pacíficamente los derechos perdidos por la derogación foral de 1876, consecuencia de las guerras carlistas y la solución a una industrialización que les amenazaba y que cambiaba su vida.

 

 

 

 

El proyecto «españolista» (1902–1903)

En los últimos años de su vida, ve como gran parte de su proyecto es destruido por las autoridades y los atentados perpetrados por sus opositores; así, en mayo de 1902 fue asaltado y saqueado el «Centro Vasco»; ese mismo mes Arana fue encarcelado por delito de rebelión por enviar un telegrama al presidente estadounidense Theodore Roosevelt, felicitándole por conceder la independencia a Cuba:

Roosevelt. Presidente Estados Unidos. Washington. Nombre Partido Nacionalista Vasco. Felicito por Independencia Cuba por Federación Nobilísima que presidís que supo liberarla esclavitud. Ejemplo magnanimidad y culto Justicia y Libertad dan vuestros poderosos Estados, desconocido Historia, e inimitable para potencias Europa, particularmente latinas. Si Europa imitara también nación vasca, su pueblo más antiguo, que más siglos gozó libertad rigiéndose Constitución que mereció elogios Estados Unidos, sería libre. — Arana Goiri

En junio de 1902 el gobernador civil suspende de sus funciones a los concejales bilbaínos del P.N.V. por un hecho similar, ante lo cual Arana publica desde la cárcel el 22 de junio de 1902 un artículo llamado «Grave y transcendental», en el que plantea la posibilidad de crear un nuevo partido con el que, renunciando al independentismo, se pudiera evitar el acoso hacia su ideología.  La prensa de la época cree que Sabino ha tirado la toalla y Arana le remite una carta a su hermano Luis explicándole su idea  y, dos días después,

Instantáneamente se me ha presentado esta idea como seguramente salvadora de llevarse con toda perfección a la práctica: la independencia de Euzkadi bajo la protección de Inglaterra, será un hecho un día no lejano.

Una autonomía lo más radical posible dentro de la unidad del Estado español y a la vez más adaptada al carácter vasco y a las necesidades modernas.

El nuevo «plan» queda para que:

ellos (los nacionalistas) puedan continuarlo. Hay que hacerse españolista y trabajar por el programa que se trace con este carácter. A mi modo de ver, la Patria (Euzkadi) nos lo exige. Esto parece un contrasentido, pero si en mí se confía debe creerse. Es un golpe colosal, desconocido en los anales de los partidos. Queda empañada toda mi reputación. Tú, Koldobika (su hermano, Luis), me comprenderás...

Aunque en dicho proyecto no estaría el propio Arana

Desde el 22 de mayo de 1902 hasta el 14 de junio de 1903, una Junta sita en la calle de Luchana de Bilbao se encargó de recoger votos de adhesión para el proyecto. Seis meses antes de su fallecimiento el proyecto queda enterrado.

 

José Albino López Cuesta

ANEXO por Javier del Campo

Sabino P. Arana Goiri (1865-1903) co-inventa el nacionalismo vasco -junto a su hermano Luis (1862-1951)- al fundar el Partido Nacionalista Vasco en 1895; tras su salida del carlismo militante (1883-1893). Tras la muerte de Sabino, su hermano Luís es expulsado del partido en 1915.

La enfermedad que consumía a Arana y la actividad de los nacionalistas radicales que ignoraron su testamento vital aduciendo que Sabino se había vuelto loco, fueron hechos que cambiaron el curso de la historia.

El hecho gratificante es que si, Sabino Arana, se había mostrado como un feroz radical nacionalista desde que abandonó el carlismo, en sus últimos días reconoció el error de todo su erróneo predicado en base al racismo: “El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto así el carácter moral de nuestro pueblo, ¿qué le importa ya de sus caracteres físicos y políticos.”

Utilizando la lengua como factor de exclusión: “Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional como a no enseñársela a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del con los españoles y evitar así el cruzamiento de las dos razas.”

Predicando la discriminación: “En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euskéricos, u oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano.”

“Que el obrero catalán se lance en brazos del socialismo o del anarquismo, no puede sorprendernos. Pero que los jóvenes vascos busquen en las promesas de gente invasora…”.

Incitando al odio: “Conque, ¿es antiespañol el euskera? Es la primera vez que lo oímos de labios maketos. ¡Ya lo sabéis, euskaldunes, para amar el euskera tenéis que odiar a España!” “Nosotros odiamos a España con toda nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de esta vitanda esclavitud…” “Si a esta nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo,..”

Éstas palabras chocan con el credo carlista que había abrazado poco antes y que por lo tanto deja entrever un cierto gusto a revancha: “Soy católico y me está prohibido odiar al prójimo” (El Partido Carlista y los Fueros Vasco-Navarros de 1897)

Para no dejarse nada en el tintero, también practicó el machismo militante cuando dijo: “La mujer, pues, es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana: por eso fue ella la que primeramente cayó. Pero por eso precisamente de ser inferior al hombre en cabeza y en corazón, por eso el hombre debe amarla: ¿qué sería de la mujer si el hombre no la amara? Bestia de carta e instrumento de su bestial pasión, nada más”.

Arana, en sus últimos días abrazó “la renuncia del nacionalismo a la independencia”, escribiendo el 23 de junio de 1902, una carta a su hermano Luis, en la que le decía:

«Mi consejo es que hay que hacerse españolistas y trabajar con todo el alma por el programa que se trace con este carácter. A mi modo de ver, la Patria nos lo exige. Esto parece un contrasentido; pero si en mí se confía debe creerse. Es un golpe colosal desconocido en los anales de los partidos. Queda empañada toda mi reputación. Deshecha la obra de muchos años, levantada a costa de grandes sacrificios. Tú ya me comprenderás…”

El problema es que el veneno ya estaba inoculado, y el partido que se inventó ya estaba en marcha y siguió reproduciéndose como se multiplica la mala hierba. Su ideología era plana y sencilla de evangelizar para multiplicar a sus adeptos. El Partido Nacionalista Vasco ya estaba en marcha y sus sucesores en la dirección no iban a dejar que el invento se acabara; aun a costa de retorcer y distorsionar lo que hiciera falta.

Cuán diferente hubiese sido la historia de España si las ideas de Arana se hubiesen quedado como el simple ensayo de la persona resentida que fué, pero por desgracia sirvieron como base para que un movimiento vascuence antinatural causase un daño irreparable al servicio de una intrigante maraña de intereses entrecruzados de la burguesía vasca regados con consentidos ríos  de sangre.

Pero quedó el rescoldo de una ideología criminal que nos ha quemado por décadas y del que todavía sentimos su calor, envuelta en una artificial bandera de partido inventada, e impuesta como símbolo de una más que dudosa nación vasca al más puro estilo nacional socialista alemán.

Lo preocupante es que los sucesivos gobiernos de España han venido abordando el antinatural nacionalismo vasco con una tibieza trufada de prebendas que solo contribuían a adormecer el problema siempre latente y a la vez engordaban a la bestia que siempre confundió el diálogo con debilidad.

Siempre imaginé a modo de ejemplo, que unas cabras locas -el PNV y sus satélites- en el interior del Museo del Prado -que representa a España-, en el que el Patronato del Museo -Gobierno de España- trata de razonar con templado “talante” con los animales mientras éstas cornean y destrozan, sala por sala, todo el patrimonio cultural que encuentran a su paso.

 

José Albino López Cuesta, y anexo de Javier del Campo

 

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1 comentario

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Belen López Jaular24 d marzo d 2014 a las 10:17 (UTC)
Siempre se recordará a ese alcalde, por muchos nombrado como el mejor alcalde del mundo..

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