Los deseos (II): El deseo, motor de la vida

  • 14/03/2014
  • 0

En el Jardín del Edén todo se podía conseguir con sólo alargar el brazo, pero Adán y Eva -y todos sus descendientes- fuimos expulsados del paraíso y obligados a ganarnos el pan “con el sudor de nuestra frente”. Por ello, todos empezamos a experimentar una fuerza irresistible, el deseo, hijo predilecto de la insatisfacción.

deseo-motor-vida

Según autores clásicos y modernos, el deseo es una potencia del alma que inspira, desde la lujuria más baja hasta el amor intelectual de Dios; es, en efecto, el motor psicológico que mueve todos nuestros resortes hacia cualquier objeto o meta.

En un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas, los españoles señalaron los deseos que más habitualmente habían tenido.

deseo-motor

Entre los intentos por clasificar los deseos humanos, el que más éxito ha tenido fue la clasificación del estadounidense Abraham Maslow en 1970. Su pirámide parte de una premisa: las apetencias que nacen de los niveles inferiores deben ser satisfechas primero, para atender después las correspondientes a los estratos superiores. Así ordena Maslow nuestras apetencias:

  1. Fisiología: Los elementos básicos de la vida física: hambre, sed, sueño, calor y abrigo.
  2. Seguridad: Deseo de evitar el peligro y la privación. El neurótico esta obsesionado con esta necesidad, aunque no tenga motivos para dudar de ella.
  3. Posesividad y amor: Relación social, amistad, noviazgo… En la sociedad actual, las dos necesidades anteriores suelen estar cubiertas, por lo que la insatisfacción de los deseos de este nivel es la primera causa de desajustes emocionales.
  4. Estima: Reconocimiento del prójimo. Al satisfacerse, se obtiene autoconfianza, prestigio, poder, etc.
  5. Autorrealización: Ser lo que cada uno quiere y puede ser: artista, abogado, periodista, médico…

 

Otros reportajes relacionados con los deseos:

Los deseos (I): ¿Por qué experimentamos impulsos físicos y mentales?
Los deseos (III): Enfermedades producidas por no controlar los impulsos
Los deseos (y IV): El deseo como arma publicitaria

Denunciar contenido

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia