Los deseos (I): ¿Por qué experimentamos impulsos físicos y mentales?

Nuestra mente, en conexión con el cuerpo, experimenta en numerosas ocasiones un impulso irrefrenable para satisfacer necesidades inmediatas. ¿Por qué ocurre esto?

Personas y animales estamos hechos de combinaciones químicas en un precario equilibrio que se rompe con frecuencia. Cuando el cuerpo nota un desequilibrio -falta de alimento, de líquido o de afecto- origina un drive o impulso para que el cerebro actúe y colme sus carencias. De esta forma nacen deseos básico como el hambre, la sed o el apetito sexual.

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Los deseos físicos nacen del hipotálamo (porción del cerebro que interrelaciona la información procedente de otras partes de la mente con las hormonas que provienen de los órganos corporales). Éste hipotálamo está íntimamente ligado al sistema límbico (un anillo de estructuras primitivas situado en la base del cerebro), allí se encuentra la sede de las emociones, la alimentación, el placer sexual

Cuando sufrimos una carencia de alimentos, una sensación procedente del hipotálamo empieza a incomodarnos. Como se ha demostrado con experimentos con ratas, la parte lateral es la que provoca las ganas de comer: cuando es estimulada, los roedores se convierten en animales voraces. La llamada área ventromedial es responsable, por el contrario, de la sensación de saciedad.

En el caso de la sed, una vez que las células ceden sus reservas líquidas y se deshidratan, los osmorreceptores avisan al hipotálamo, entonces la hormona angiotensina seca la boca, frena la disminución de saliva y nos provoca sed.

Otro es el caso del deseo sexual. Este es un apetito más sofisticado. No sólo está provocado por la necesidad, sino que puede desatarlo un estímulo exterior cualquiera -un perfume, un timbre de voz, una música alojada en la memoria- o simplemente nuestra imaginación. Pese a todo el mecanismo es parecido al de la sed y el hambre. Primero entran en acción las hormonas sexuales, sobre todo la masculina testosterona. Así ocurre tanto en el caso de la mujer como en el hombre. La secreción hormonal llega al cerebro en forma de impulso vago e inconcreto. Hay varios neurotrasmisores que se ponen a trabajar en ese momento, pero hay uno que domina la situación: la dopamina (sustancia que pese a intervenir en conductas humanas tan básicas como la motricidad, las relaciones sociales o la lactancia infantil, produce el esperma y la maduración del óvulo).

Otros elementos euforizantes como la molécula LHRH, han sido detectados en este proceso. Sus efectos euforizantes, según algunos expertos, explicarían la búsqueda ansiosa de nuevos estímulos sexuales y, entre otras cosas, la infidelidad.

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Pero no hay que pensar que somos un “algo” manejados por la química. Una cosa es una búsqueda ciega de combustible activada por la biología (el hambre), y otra, cuando estamos saciados de ese combustible nos apetezca “algo más” (pedirse un postre después de haber tenido una gran cena sólo para darse el gusto). Esto último lo determina la cultura, el carácter del individuo…  En cuanto a los deseos de la carne, individuo y sociedad los condicionan tanto que se suele decir que cada persona es un mundo sexual. Y el erotismo, un refinado producto de la inteligencia, más que de la fisiología.

Los antojos de las embarazadas, caprichos alimenticios por excelencia, parecen obedecer a necesidades reales. Por un lado, es cierto que el cuerpo pide sustancias que echa en falta. Esto ocurre principalmente durante los tres primeros meses de gestación, cuando la actividad hormonal es más acusada. Por el otro, se trata de un mecanismo psicológico para conseguir atención y cuidados. Además, la pituitaria de los gestantes se sensibiliza, por lo que el olor de ciertos alimentos les multiplicará tanto su apetito como exagerará su aversión.

Otros reportajes relacionados con los deseos:

Los deseos (II): El deseo, motor de la vida
Los deseos (III): Enfermedades producidas por no controlar los impulsos
Los deseos (y IV): El deseo como arma publicitaria

 

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1 comentario

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Susana Bolufer14 d marzo d 2014 a las 12:04 (UTC)
Muy interesante todo esto Carmelo!

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