El Selecto Club de los Estibadores de Portsmouth

  • 03/03/2014
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Lejos de la lucha por el poder de la primera fila, y más cerca del bullicio de un Pub que de las moquetas, en la política queda sitio para la amistad.

Cuando comencé, hace aproximadamente un año, mi aventura política, convencido de que debía actuar como ciudadano para tratar de cambiar la triste situación de nuestra querida España, temía estar adentrándome en un mundo salvaje, peligroso y cruel en extremo.

Y, efectivamente, ha habido decepciones, luchas, "intrigas palaciegas" y nervios. Demasiados nervios, incluso.

Lo que nunca imaginé es que, por encima de todo, si algo iba a sacar en limpio de esta experiencia, era un puñado de amistades fuera de lo común. De excelentes amigos siempre dispuestos a echar una mano. Dispuestos a defendernos unos a otros a capa y espada, y dispuestos a lanzar duros ataques cuando consideramos que nuestra víctima lo merece. Compartimos buenos y malos momentos, y comentamos, casi al minuto, los sucesos del día, y nos confesamos mutuamente nuestras pequeñas "averías" propias de cuarentones, cincuentones...y hasta setentones que ahí están, con nosotros, al pie del cañón. Luchando más que muchos veinteañeros por lograr alcanzar esa democracia de nueva generación que España tanto necesita. Hasta las aventuras sentimentales que adornan las vidas de unos y otras acaban desfilando por ese cantarín fugaz muro de mensajería instantánea que nos acompaña a cada minuto.

Hemos sido, o somos, albañiles, gerentes de PYME, soldados, desempleados, amas de casa. Somos padres y madres que salimos de marcha, vamos al cine, reímos, lloramos, amamos a nuestras familias, discutimos y bebemos en bares de barrio. No estamos alejados de la sociedad a la que hemos decidido servir, y no nos callamos. Nunca. Como suele decir "P", ni debajo del agua. Y vamos a darlo todo.

No tengo ni la menor idea de cuanto tiempo durará esta bonita luna de miel de amistad con mis compañeros P, L, J, M, M, J, P, J  P y B.

Sirvan, en todo caso, estas sencillas líneas para agradeceros los buenos momentos de éstos últimos meses, vuestro cariño, y vuestra comprometida militancia en nuestro querido y selecto Club De los Estibadores de Portsmouth.

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2 comentarios

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José Albino López Cuesta3 d marzo d 2014 a las 18:13 (UTC)
Emocionante relato, propio de una gran persona.
Un abrazo!, una gran suerte ser tu amigo.
Mia-2
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ3 d marzo d 2014 a las 09:28 (UTC)
Muy bueno. Da gusto saber que en un recinto de intrigas palaciegas como son los partidos internamente, existe un "eso" que llaman cualidad del legionario y que inmortalizó Dumas con el "uno para todos y todos para uno".

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