Las marzas son…

  • 28/02/2014
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Oh dichoso mes de Marzo...

LAS MARZAS SON

Marzas es el nombre que reciben los cantos con los que se recibe al mes de marzo (se conmemora la llegada de la primavera). Se cantan el último día de febrero en muchas localidades, todavía hoy de provincias del norte de España. Se van andando las casas, y con el debido permiso del dueño, se reza o se canta según sean las circunstancias de los moradores de cada casa.  Se recorrían las casas, la última tarde-noche de febrero, y mediante las copas de los cantos, se pedían alimentos, bebidas o dinero al dueño de cada casa que se visitaba.  A la vez que se pedían las viandas, se aprovechaba para rondar a las mozas casaderas de las casas, en el caso de que las hubiera y algún mozo estuviera pretendiendo.  Cantaba toda la agrupación de mozos en compaña, pero se dejaba de forma especial al mozo enamorado de la moza de la casa.  La expresión utilizada en este caso era, “Ir a natas”, acompañaban todos los mozos pero el interesado siempre se hacía notar delante de su pretendida. Para este menester, se cantaban los “mandamientos” y los “sacramentos del amor”, amén de otro tipo de coplas, según lo requirieran las circunstancias.  Para las peticiones de comida o de dinero, se usaban otra serie de estrofas y tonadas, así como para el recibimiento del mes de marzo propiamente dicho.

Al final con todo lo recaudado, se hacía una comilona entre todos el primer día de marzo, y si sobraba, se repartía el resto.  Con el dinero, o bien se gastaba entre todos o se empleaba en alguna buena obra que fuera necesaria.

Hoy en día se sigue la tradición, aunque con ligeras adaptaciones a los tiempos que corren.

El origen de las Marzas, podría guardar aluna relación con el comienzo del año Romano, pero es una de las múltiples hipótesis que se barajan.  Para el investigador Caro Baroja  “los mozos son los descendientes de los que en otra época salieron con motivo del comienzo del año o “Kalendae Martiae” cantando las llamadas “martiae”, que anunciaban la venida del primer mes del año dedicado a un dios de la agricultura, después de los meses purificatorios”.

Se cantaban y aún se cantan en numerosas provincias del Norte de España (Cantabria, Castilla y León y País Vasco).

En el año 1925, el Diccionario de la Lengua Española, definía por primera vez las marzas de la siguiente manera: “marzas (de marzo), f. pl. Coplas que los mozos santanderinos (cántabros) van cantando de noche por las casas de las aldeas, en alabanza de la primavera, de los dueños de la casa, etc. Obsequio de manteca, morcilla. Etc., que se da en cada casa a los marzantes".

 

Además se encuentran emparentadas con otras tradiciones como el canto de las coplas en la víspera de Santa Águeda en el País Vasco.

Es difícil hacer una división de las marzas en función sus diferentes variables, ya que en cada valle y aún en cada pueblo tienen las marzas distintos modos, títulos, melodías y letras, encontramos, en una primera instancia, las marzas con zarramacos, zamarrones o zarramasqueros,  ( Zampanzar de Ituren) (personajes disfrazados y, en ocasiones, enmascarados como en la celebración de la Vijanera que en la actualidad se celebra en Silió, que originalmente se festejaba en los valles de Iguña, Toranzo, Trasmiera, Campóo y Polaciones ), de las que son un ejemplo las del valle de Soba y las marzas ordinarias (sin elementos disfrazados), que son la casi totalidad. Una segunda instancia, abarcaría la totalidad del fenómeno marcero, estructurado con arreglo a tres ejes fundamentales:

Por su conformación: marzas cortas, si sólo se cantan las coplas marceras y marzas largas si se añaden los Mandamientos, las Obras de Misericordia o los Sacramentos de Amor, cuando se canta en la casa del cura, si los vecinos han sido espléndidos o si hay una moza en edad de casarse, a la que se pretende elogiar o cortejar.

Por el contenido de las coplas respecto al vecino destinatario: galanas o floridas, si responden a un recibimiento hospitalario y solidario, y rutonas si pretenden satirizar y censurar la tacañería, el engaño y la actitud insolidaria con la que, en algunas casas, se solía acoger la presencia de los marceros.

Pereda ya aporta un ejemplo de la misma y Demetrio Duque y Merino en su obra "Algo de Marzas" ganador en 1.892 del premio al cuarto tema, Cuadro de Costumbres Montañesas. Alude  en dicho relato, a la marza rutona, cuando escribe: "los dueños... que... no daban" se exponían a "que los marceros les acusasen de roñosos y se lo dijeran cantando".

Pero dicha marza se cantaba, no a los que no daban nada, porque nada tenían, sino a aquellos que no tiraban nada, que ni tan siquiera comían un huevo frito porque les obligaba a tirar la cáscara.

 

 

Los mozos del pueblo formando un solo grupo, portando uno de ellos el farol, el campano y la picaya, así como el ronzal de un burro con grandes alforjas vacías; cada mozo marcero llevaba su imprescindible palo pinto. Así recorrían todas las casas de la localidad cantando las Marzas en la noche del último día de Febrero. Llegados a la casa que corresponde en su recorrido; el mozo que dirige el grupo pregunta: ¿Cantamos o rezamos?  En el caso de haber un difunto reciente en dicha casa, se rezaba una oración y se proseguía con el recorrido hacia la siguiente.

 

Si se obtenida la licencia del dueño de la casa, comienzan a cantar:

 

De casa salimos con mucha prudencia, (bis) a cantar las Marzas si nos dan licencia. (bis)

A cantar las Marzas vienen los marceros, (bis segundas voces) como las cantaban sus padres y abuelos. (bis segundas voces) A cantar la Marzas vienen los del pueblo. (bis todos a una voz)

A esta casa saludamos con alegría y sumiso. Vamos a cantar las marzas si ustedes nos dan permiso.

Buenas noches caballeros, vamos a cantar la Marzas Las Marzas son...

Venimos a cantar Marzas, es estilo que tenemos de nuestros antepasados y no queremos perderlo.

Buenas noches caballeros, vamos a cantar la Marzas Las Marzas son...

(dúo) Marzo florido qué bonito entras, (bis) (coro) regando los campos con tus flores bellas, (bis) (dúo) y los pajaritos en las arboledas, (bis) (coro) cantando disfrutan lo que ellos desean. (bis)

A los de esta casa solo les queremos, (bis) dichas y alegrías y también dinero. (bis)

Adiós hasta el otro año, hasta el año venidero, que si Dios nos da salud, a cantarlas volveremos.

(todos) Marzo florido qué bonito entras. (bis)

 

 

 

 

 

 

Pero en cada pueblo hacían sus propios añadidos, retoques y variantes a dichas coplas, aunque manteniendo la tonada.

 

 

Ni es descortesía

ni es desobediencia

ni es desobediencia

en casa de nobles

cantar sin licencia

cantar sin licencia.

 

Si nos dan licencia

señor cantaremos

señor cantaremos

con mucha prudencia

las marzas diremos

las marzas diremos

 

 

 

Marzo florido

seas bienvenido

seas bienvenido

con el mucho pan

con el mucho vino

con el mucho vino

 

Traemos un burro

cargado de aceite

cargado de aceite

pa freir los huevos

que nos de la gente

que nos de la gente

 

Hay que cuchillucu

veo relumbrar

veo relumbrar

hay que tajaduca

nos van a sacar

nos van a sacar

 

Durante el canto de las Marzas aprovechaban los mozos para rondar a las mozas, y solían utilizar en esta ocasión dos cantares de ronda tradicionales, que son LOS SACRAMENTOS SANTOS y  LOS MANDAMIENTOS, en los que se glosan los Sacramentos y los Mandamientos, pero dándolos una orientación amorosa muy propia de la finalidad que se pretendía.

 

LOS SACRAMENTOS

 

 

Los sacramentos de amor

niña te vengo a cantar

a la puerta de tu casa

si los quieres escuchar.

 

El primero es el bautismo

ya sé que estás bautizada

que te bautizó el cura.

para ser buena cristiana.

 

Segundo es confirmación

ya sé que estás confirmada

que te confirmó el Obispo

para ser mi enamorada.

 

El tercero es penitencia

la que me echaron a mí

el andar contigo a solas

no lo puedo conseguir.

 

El cuarto es la comunión

la que dan a los enfermos

a mí me la pueden dar

que de tus amores muero.

 

El quinto es la extremaunción

de extremo a extremo te quiero

ni de día ni de noche

al pensar en ti no duermo.

 

Sexto orden sacerdotal

yo cura no quiero ser

que los libros de latín

nunca los puede aprender.

 

El séptimo matrimonio

lo que yo vengo a buscar

aunque tus padres no quieran

contigo me he de casar.

 

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Los diez mandamientos santos

voy a cantarte, paloma,

para que me des el "Sí"

ellos ten en la memoria.

 

En el primer mandamiento

lo que se manda es amar,

te llevo en el pensamiento

y no te puedo olvidar.

 

El segundo es no jurar;

yo tengo hecho juramento

de seguir siempre a tu lado

y de seguirte queriendo.

 

El tercero es oir misa

y nunca con devoción,

sólo por pensar en tí,

prenda de mi corazón.

 

El cuarto honrar padre y madre;

El respeto lo perdí;

el respeto y el cariño

sólo te lo tengo a ti.

 

Es el quinto no matar;

A nadie he dado la muerte

y tú me matas a mí

el día en que vengo a verte.

 

Niñas que al balcón salís,

meted las faldas para adentro,

que hacéis pecar a los hombres

contra el sexto mandamiento.

 

El séptimo es no robar;

a nadie he robado yo,

sólo he robado a una niña

que llevo en el corazón.

 

Octavo no levantar

falso testimonio a nadie

como a mí me lo levanta

una niña de esta calle .

 

Noveno no desear

la mujer de tu vecino

como yo lo deseaba,

niña, casarme contigo.

 

Décimo es no codiciar

de los vecinos los bienes.

No hay bienes en este mundo,

niña, como tus quereres.

 

Los diez mandamientos santos,

niña, se encierran en dos:

que me quieras y te quiera

y nos casemos los dos.

 

 

 

Si hubiera alguna necesidad en el pueblo, o se supiera que algún vecino tuviera una urgencia económica, al final de todos los cantos, se hacía una mención especial, para hacer una recaudación específica a fin de solventar el problema del que se trataba.

 

Así año tras año…como nuestros antepasados…generación tras generación…con los sus farolucos , los sus campanos y los sus palos pintos y el burro cargado de nada… volverán los marceros…alegrémonos hermanos…pues LAS MARZAS SON

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