Etapas del crecimiento humano

El tiempo no perdona, a medida que vamos creciendo nos encontramos con nuestra propia decadencia física. Veamos los pasos que hay de la juventud a la decrepitud.

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A los 20 años: El hombre se encuentra en su plenitud física, si bien no ha alcanzado todavía ni el apogeo intelectual ni el sexual. Su piel posee tersura y elasticidad. Su pelo, grueso y abundante, ha llegado a su mejor momento. Es fuerte y ágil de movimientos y reflejos.

A los 30 años: Aunque ha conseguido su máximo esplendor intelectual y sexual, empieza a abandonarle su plenitud física. A partir de esta edad, se ralentiza su metabolismo, dejan de renovarse las células y se endurecen los tejidos conjuntivos. Le aparecen las primeras arrugas y posiblemente le falten, como mínimo, dos piezas de su dentadura. Pesa más que hace unos años, ha perdido pelo y se le ha ensanchado el perímetro del tórax y de la cintura. Ve con nitidez y tiene fuerza muscular.

A los 40 años: Ha encogido 32 milímetros de altura y ha perdido bastante pelo y algo de oído. Tiene patas de gallo y arrugas en la comisura de los labios. Empiezan a debilitarse sus músculos. Su corazón bombea menos sangre y las enfermedades coronarias acaban de entrar en escena. Su respiración es menos honda.

A los 50 años: Necesita gafas para leer y se ha elevado considerablemente su presión arterial y el colesterol. Su vida sexual ya no es tan intensa como antes. Empieza a fallarle la memoria, sobre todo cuando se trata de recordar datos recientes. Tiene menos pelo en la cabeza y más en las orejas, nariz y espalda. Su piel se ha vuelto flácida. Se le debilitan los pulmones, los músculos y el corazón.

A los 60 Años: Mide dos centímetros menos que hace treinta años y le cuesta distinguir determinados colores y sonidos. Tiene bolsas lacrimales y el pelo más fino. Su cerebro tarda más en registrar la información, por lo que sus reflejos diminuyen. Sus cuerdas vocales han pedido elasticidad y su voz se vuelve más aguda. Las uñas le crecen 23 milímetros menos a la semana que cuando tenía veinte años. Se le atrofian los músculos dorsales y los discos invertebrales. La comida ya no le sabe tan bien.

A los 70 años: Padece problemas circulatorios, oye mal y se le enturbian los ojos. Profundas arrugas y manchas seniles le cruzan la cara. Su campo visual se ha reducido considerablemente. Sus orejas y nariz miden, respectivamente, trece y cinco milímetros más que cuando era joven. Pierde peso porque pierde tejido. La voz le tiembla y sólo conserva un tercio de los mamelones gustativos. Sus huesos tienen poco calcio y se le han encogido y endurecido los ligamentos Los riñones le filtran la mitad de la sangre que cuando era joven. También se ha reducido a la mitad la capacidad de su vejiga.

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1 comentario

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Esme Paul27 d febrero d 2014 a las 11:31 (UTC)
Dios mioooo soy una decrepita!!! :)

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