Estrella del firmamento

 

Entonces descubro que soy terrenal, que mis días aquí se van acabando,

detengo mis pasos, miro que no observo, observo que no vivo,

pero aún te miro, de verdad te miro, tan dentro, tan viva, tan mía.

 

Tan hermosa criatura, diseñada con el corazón, con perfecta imperfección,

veo tu caminar a mi lado, tú apoyando mis pasos, cargando mis brazos,

es entonces cuando cansado, acaricio tu rostro mojado y te digo cuanto te amo.

 

En ese momento se abre el cielo, volamos mar adentro, soñamos despiertos,

completamente me entrego, a ti, la persona que bajó del cielo,

para aprender que puedo vivir completo, puedo vivir abrazando el miedo.

 

Y...... navego mi velero, disfrutando cada momento, volando con el viento,

zarpando dos veleros, a encontrar esa luz en el cielo,

a continuar descubriendo el universo.

 

 

 

 

Emmanuel Heinz

2014

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat22 d octubre d 2014 a las 20:13 (UTC)
Precioso poema escrito con trocitos de corazon.

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