Encuentran el eslabón perdido de la leucemia

  • 27/02/2014
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La pieza que faltaba entre las células sanas y el origen de una de las formas más letales de leucemia fue descubierta por científicos canadienses. El hallazgo abre la puerta al desarrollo de tratamientos más específicos y eficaces.

 

Un grupo de científicos canadienses descubrió una célula que, afirman, sería la responsable de disparar el desarrollo de uno de los tipos más comunes de leucemia. Además, sería el elemento que evade los fármacos y causa la reincidencia de la enfermedad una vez que el tratamiento fue realizado.

En un artículo que publica la revista Nature, los investigadores destacan su hallazgo como un paso clave hacia poder desarrollar medicamentos específicos que se dirijan a ella y puedan eliminarla. Asimismo, el descubrimiento potencia las oportunidades de diagnóstico precoz de la patología.

Dentro de los distintos tipos de leucemia, la investigación se concentra en la llamada leucemia mieloide aguda (LMA). Las personas con este tipo de cáncer tienen células anormales dentro de su médula ósea, tejido blando en el interior de los huesos que ayuda a formar células sanguíneas.

Cuando se desencadena la enfermedad esas células anormales crecen muy rápidamente y reemplazan a las células sanguíneas sanas. Así, la médula ósea, que debería ayudar al cuerpo a combatir las infecciones, termina dejando de trabajar, exponiendo al cuerpo a patologías y aumentando el riesgo de sangrado a medida que las células sanguíneas sanas disminuyen.

La LMA es uno de los tipos de leucemia más comunes entre los adultos y es un tipo de cáncer raro en personas de menos de 40 años.

El trabajo fue liderado por John Dick, investigador principal del Centro de Lucha contra el Cáncer Princess Margaret (University Health Network) y docente del Departamento de Genética Molecular de la Universidad de Toronto.

La célula identificada junto a su equipo fue llamada "célula madre preleucémica". Por célula madre se entiende a aquellas que tienen la capacidad de especializarse en más de un tipo. En el caso de la médula ósea, cada una tiene la potencialidad de crear, por ejemplo, tanto un glóbulo rojo como un glóbulo blanco o una célula sanguínea de otro tipo.

"Una célula madre preleucémica es como cualquier célula madre, sus `hijas` no son malignas, sino normales", "Sin embargo, rápidamente comienza a competir con las otras, probablemente con el fin de acelerar su reproducción y volverse dominante por sobre las demás". El llamarla "preleucémica" responde a que, hasta esa fase, solo crea células sanguíneas normales, (no malignas) y la enfermedad como tal aún no ha aparecido en el organismo.

Sin embargo, agregó Dick, "aún cuando sea una célula normal, es la que desencadena una serie de procesos en cascada a partir de los cuales surge la leucemia, tras acumular suficientes mutaciones".

Pero ¿qué hace que una células madre normal se vuelva célula madre preleucémica? Un gen, conocido como DNMT3a. Su mutación da origen a estas células que aparentan ser benignas pero que ya esconden dentro de sí la capacidad de destruir todo su entorno.

El científico canadiense halló al gen DNMT3a como el desencadenante de la mutación original en aproximadamente la cuarta parte de los pacientes con LMA.

El hallazgo no solo ayudará a los investigadores a conocer mejor la forma en que se desencadena la enfermedad sino que dará luz sobre por qué cuando una persona ya recibió un tratamiento con quimioterapia, la enfermedad retorna. Muchas veces la patología vuelve con características diferentes y mayor agresividad y se roba la vida del paciente.

Dick y su equipo descubrieron que estas células madre preleucémicas pueden ser identificadas en la médula ósea de pacientes reincidentes. Juntas, logran evadir los fármacos y crean una reserva que puede generar mutaciones nuevas y hacer retornar la patología con más severidad.

La meta ahora, agregó el científico desde el hemisferio norte, está en desarrollar un fármaco que sea capaz de identificar específicamente este tipo de células y que las ataquen de forma selectiva. Esto podría tanto combatir a la enfermedad en una etapa inicial como impedir que el retorno sea tan severo y difícil de controlar.

"La idea es que una droga que apunta a una célula con una única mutación precursora de la enfermedad es mucho más exitosa que una que combate la enfermedad a nivel global. Esa es la meta ahora", concluyó el científico.

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