De la gran mentira a la democracia que necesitamos

  • 16/02/2014
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Llevamos 36 años viviendo en una mentira

Llevamos 36 años viviendo en una mentira. Nos han contado que es una democracia y, sin más, nos lo hemos creído. Sin molestarnos en comprobarlo, sin mirar a nuestros vecinos y sin preguntarnos ¿es realmente esto una democracia? Pues no, no lo es. Nos han mentido, nos han engañado. Pero cuando un engaño tan abultado se mantiene 36 años, la culpa es sólo nuestra. ¡Qué caro lo estamos pagando!, pero nada es irreversible, todo está en nuestras manos.

 

Se dice, y está generalmente admitido, que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos. En España, los que vivimos este momento sabemos qué y cómo es una dictadura porque muchos la hemos vivido, pero lamentablemente aún no sabemos lo que es una democracia real porque lo que estamos viviendo es una dictadura de partidos, algo que, camuflado de democracia, en  realidad, es más de lo mismo. ¿Por qué no lo descubrimos?

Cuando los regímenes políticos barruntan su ocaso, buscan automáticamente la forma de perpetuarse. La mejor forma de mantenerse en el poder no es precisamente navegar contra corriente, sino ponerse al frente del cambio para dirigirlo. Eso lo sabían los prebostes de la dictadura  franquista que ya, hacía años, tenían perfectamente claro que el régimen moriría con el dictador, como así fue. ¿Fue así? O sólo nos lo hicieron creer.

No nos engañemos, en la España de los setenta, aún no se hablaba de política, era hasta de mala educación, peligroso, subversivo. Por ello, muy pocos privilegiados habían  recibido una formación política que les permitiera saber en qué consiste un democracia auténtica y cuáles son sus señas de identidad. Esos pocos eran precisamente los privilegiados miembros de la clase política del régimen anterior y sus no menos privilegiados descendientes inmediatos, niños y jóvenes educados en buenos colegios y mejores universidades, con frecuencia fuera de España. Ellos sí sabían lo que es una auténtica democracia y a dónde conduce: Ni más ni menos que a la mejor y más justa vida posible de TODOS LOS  CIUDADANOS.

Automáticamente su instinto de supervivencia como clase, como CASTA, encendió todas las alarmas y pensaron: Democracia es igualdad ante la Ley, separación de poderes, controles mutuos muy rígidos, fin de los privilegios, gobierno de las mayorías, del pueblo organizado. Y comprendieron que aquello no les interesaba, que había que subvertirlo, mantenerse en lo mismo bajo un camuflaje suficientemente perfecto para que un pueblo no formado en esta materia, lo aceptara como bueno y lo  apoyara con el fervor de los novicios ante la “Buena Nueva”, en este caso, la LBERTAD, maravillosa palabra que se prostituyó hasta la náusea.

Y así fue. Se reunieron los “Padres de la Patria”, redactaron una maravillosa constitución, perfectamente pensada y calculada para que, bajo la apariencia de una constitución democrática, quedara latente suficiente flexibilidad para hacer de su capa un sayo e irle robando al pueblo, sin que lo notara, la verdadera esencia de la democracia: La propiedad exclusiva del Poder que sólo viene dada por la capacidad inalienable de nombrar directamente, sin intermediarios, a sus representantes.

Porque, en definitiva, la democracia no es más que esto:

La sociedad decide organizarse para una convivencia justa y equilibrada. Para eso hay que establecer las normas elementales o Principios Democráticos, a saber:

  • El Poder reside en el Pueblo
  • Todos los ciudadanos son libres e iguales ante la Ley
  • Nadie está por encima de la Ley.

Estos principios requieren, como primera medida, un Reglamento que los desarrolle, Un Cuerpo Legal por el cual ha de regirse la convivencia justa y equilibrada de los ciudadanos. La pregunta era obvia: ¿Quién redacta ese Cuerpo Legal? Y la democracia, haciendo uso de la lógica, responde: Puesto que todo el Pueblo no puede dedicarse a elaborar leyes y, además, sería muy complicado, nombremos, por elección directa, a las personas que ejercerán de representantes del Pueblo. Ellos elaborarán las leyes que acatarán todos los ciudadanos. Y así quedó constituido el PODER LEGISLATIVO, Una cámara de representantes del Pueblo o Parlamento, en el que, por decisiones mayoritarias, se elaboran las leyes.

El Pueblo soberano siguió pensando y se dijo ¿quién hará que esas leyes se cumplan? Y se respondieron, de nuevo con lógica: Elijamos nosotros, el Pueblo, a un “dictador” que cumpla y haga que todos los ciudadanos, sin excepción, cumplan las leyes que elaboren nuestros  representantes. Dotémosle de la fuerza y el poder necesario para que cumpla con esta misión. Así nació el PODER EJECUTIVO. Y se le denominó Gobierno, y se le dotó de la fuerza y administración necesarias para garantizar el imperio de la Ley. Pero el Gobierno no podrá legislar. Exclusivamente podrá emitir normas y reglamentos de carácter administrativo y funcional.

Cada uno a lo suyo, pensó el Pueblo y pensó bien.

Y el Pueblo soberano se dio cuenta de que podrían surgir contradicciones, diferencias en interpretación de la Ley e incluso rebeldes que consciente o inconscientemente incumplieran la Ley. Y pensaron de nuevo: Necesitamos un estamento cuya única misión sea la interpretación de la Ley conforme a un único criterio y que juzgue y castigue a quienes no la cumplieren o la usaran indebidamente para abusar de su poder. Y nació el PODER JUDICIAL. Pero dado que ese estamento debería juzgarnos a todos, incluidos los que elaboran las leyes y los que hacen que las leyes se cumplan, es decir, a todo el Pueblo, hagamos que sea completamente independiente, que no haya injerencias perniciosas, que sus cargos sean elegidos por ellos mismos, por todos los integrantes de ese estamento y sólo por ellos.

Y el Pueblo se sintió satisfecho porque había sentado las bases de la convivencia: LA DEMOCRACIA (Gobierno de las mayorías, del Pueblo). Pero aún quiso asegurarse de que esta organización no sería pervertida por sus propios vicios y decidió dos  cosas más:

  • El Mandato Imperativo Revocable: Los representantes del Pueblo serán elegidos para que cumplan la voluntad del Pueblo y legislen conforme a un “Contrato” entre representados y representantes: EL PROGRAMA ELECTORAL, elaborado en función del profundo conocimiento de las necesidades del Pueblo y siempre orientado al bien general. Bien entendido que si los representantes no cumplieran ese contrato sagrado, podrán ser removidos de su cargo por el Pueblo, es decir, por sus electores.
  • La renovación periódica del Parlamento y del Gobierno y limitación de sus mandatos para evitar su perpetuación y su perversión por los vicios que conlleva el poder. Y el Pueblo soberano estableció DOS tipos de elecciones periódicas: Elecciones Generales para elegir a sus representantes en la Cámara Legislativa y Elecciones Presidenciales para elegir al Jefe del Poder Ejecutivo.

Y el Pueblo, como Dios, vio que lo que había hecho era bueno y descansó confiado. Pero había una inmensa diferencia entre la obra de Dios y la del Pueblo (hombres, al fin): La primera era perfecta e inmutable, la segunda no era perfecta; sólo era buena  mientras perdurase la rectitud de los actores de la Democracia y se mantuviera una estricta vigilancia sobre ellos porque el hombre tiene un componente de imperfección que le empuja a la perversión.

Aquí comenzaron nuestros errores como Pueblo Soberano. No supimos vigilar a los actores de la nueva democracia. Nos presentaron un documento, La Constitución de 1978, y nos dijeron que contenía todos los elementos de la democracia formal. “Habla, Pueblo, Habla” nos dijeron con insistencia, “Dirige tu propio destino” y nos la presentaron a referéndum envuelta en un halo de santidad democrática incuestionable. Pero nadie nos había explicado previamente los fundamentos de la Democracia y no estábamos en condiciones de juzgar la bondad de lo que nos pedían que refrendáramos. Ellos sí. Pero intencionadamente lo silenciaron y ocultaron, Aquí comenzó el fraude. Y ocurrió: Les dimos, como Pueblo Soberano, el visto bueno para gobernarnos al margen de la democracia real, para hacer de su capa un sayo porque aquella Constitución no fijaba de forma nítida e incuestionable los  cimientos de la democracia:

  • No se estableció de forma tajante la separación de poderes
  • Ni la forma de la elección separada e independiente para cada uno de ellos
  • Ni su Independencia inviolable
  • Ni se limitaron sus mandatos
  • Ni se estableció el principio fundamental de “Mandato Imperativo Revocable”

Estas lagunas, de carácter fundamental, unidas a la idiosincrasia española, de natural picaresco, hicieron todo lo demás:

  1. Nacieron los partidos políticos, pero no como propiedad de la Sociedad Civil, que debiera pagarles y sostenerles (cuotas de afiliados) para constituirse en su legítimo dueño, sino que se encomendó su subsistencia económica al Estado en forma de subvenciones millonarias. Quien paga manda, dice el axioma popular, y en este caso, como en todos, se cumple inexorablemente.
  2. Como consecuencia inmediata, los partidos perdieron su independencia política. Dejaron de ser un instrumento de la Sociedad Civil (del Pueblo) para convertirse en instrumento del Estado.
  3. Los partidos carecen totalmente de democracia interna. El líder manda, nombra personalmente los cargos de dirección del partido, elabora las listas de los que podrán ser elegidos representantes del Pueblo, en contra misma de la esencia de la democracia que manda que sus representantes, tanto dentro como fuera de los partidos, sean elegidos nominalmente por los representados.
  4. En consecuencia, el Líder del partido se erige en dictador de su propia organización política que deja de ser democrática.
  5. Como resultado se elige y obtiene una cámara de representantes que no representa a sus lectores (al Pueblo), sino a los Jefes (dictadores) de cada partido y que, por lo tanto, no se sienten en deuda con sus electores, sino con quien realmente les hizo el honor y el favor de poner su nombre en la lista electoral.
  6. Por si fuera poco, se establece la “disciplina de voto” (tiranía partidocrática) que elimina radicalmente toda posibilidad de votar con  arreglo al contrato suscrito con los electores (programa electoral), quedando sometidos a la voluntad omnímoda del dictador de su partido.
  7. Se establecen para los representantes (que ya no lo son del Pueblo, sino de su Jefe) una serie interminable de privilegios.
  8. Se crea el aforamiento: ciudadanos adscritos a una jurisdicción especial.
  9. Se exime al Jefe del Estado de responsabilidad política y penal
  10. Todo ello, rompe de un plumazo nada menos que con los tres Principios Básicos de la Democracia: El Poder reside en el Pueblo; todos los ciudadanos son libres e iguales ante la Ley; nadie está por encima de la Ley.
  11. Se obvia el mandato básico de la Democracia de que el Jefe del Poder Ejecutivo sea elegido directamente por los ciudadanos, pasando a ser elegido por la cámara de representantes que, al depender de su líder, ya no eligen libremente, sino necesariamente al Jefe de su partido. El Partido ha pasado a suplantar la voluntad popular, erigiéndose literalmente en dictador y la separación de poderes ha desaparecido.
  12. Se rompe el principio de independencia del Poder Judicial, al establecerse que sus miembros y los de los principales tribunales de justicia son elegidos por los partidos políticos (Congreso y Senado), proporcionalmente a su representación en dichas cámaras. Es decir, los nombran los dictadores de cada partido, en lugar de los miembros de la carrera judicial, única garantía de independencia. El Poder Judicial pasa a ser lacayo de los partidos.

La dictadura partidocrática ha quedado consumada: La persona que ocupa la jefatura del Poder Ejecutivo tiene bajo su mando también al Poder Legislativo y al Poder Judicial. Exactamente lo mismo que ocurría durante la dictadura formal padecida durante 40 años.

Las diferencias con el antiguo régimen son, precisamente, el camuflaje. Nos dicen:

  • Es que Ahora votamos para elegir democráticamente a nuestros representantes. Ahora sabemos que es mentira.
  • Hay libertad de asociación, manifestación y de expresión: Ahora sabemos que, estando bien amarrada la dictadura de los partidos, todo eso no sirve de nada. Tenemos muchos y muy variados ejemplos de actos de gobierno totalmente contrarios a la voluntad popular expresada en manifestaciones de todo tipo.
  • Hay libertad de Prensa: ¿Quién ignora     que la prensa está subvencionada, es decir, comprada por los Poderes Públicos que no son otra cosa que el poder de los partidos políticos? “Quien paga manda” vuelve a cumplirse inexorablemente.
  • El Pueblo elige libremente en función de programas electorales: Programas que al no constituir legalmente contratos de mandato imperativo revocable, son incumplidos sistemáticamente sin que el Pueblo, que debiera ser soberano, tenga la más mínima posibilidad de revocar el mandato del partido incumplidor.
  • Se ha democratizado la administración y se ha aproximado al pueblo: Autonomías, auténtica trampa, hay quien dice que bienintencionada, que lejos de cumplir con los objetivos del enunciado, se han convertido en sucursales del poder central, con el mismo carácter dictatorial, creando un caos legislativo insuperable para los ciudadanos, una multiplicación funcionarial, de empresas púbicas, de asesores, y de políticos completamente ineficaz, desproporcionada e insostenible económicamente. Y, lo que es infinitamente peor, han devenido en auténticas taifas o islas de poder incontrolado que amenazan la gobernabilidad de la Nación y, en algunos casos bien  definidos, a la sagrada unidad e integridad de la Patria común de los españoles.

Probablemente hay muchos más argumentos, utilizados por los partidos que disfrutan de esta partidocracia para cantarnos las bondades del sistema, pero todas y cada una podrían rebatirse por su falsedad. Si fallan los pilares de la democracia, NO HAY DEMOCRACIA, la pinten del color que nos la pinten.

Este poder absoluto de los partidos políticos ha derivado, como no podía ser de otra forma, en continuos abusos de poder y, lo que es peor, en una corrupción generalizada, insertada en el corazón mismo del sistema: En  las Instituciones. Es terrible comprobar que ninguna está libre de esta gangrena que corroe España: Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías, Gobiernos y partidos políticos. Lamentablemente ni siquiera se salva la que debiera ser  irreprochablemente ejemplar, ya que ésa es su primera razón de ser: la Monarquía, representación de la Nación ante el concierto internacional de las naciones.

Así constituido el Estado, a espaldas del control de quien es su legítimo dueño, el Pueblo, y aliado con otros poderes fácticos como el gran capital, la prensa y los sindicatos, han dado lugar, durante largos años, a una poderosísima mafia que, sin el más mínimo reparo y pudor, ha esquilmado las arcas públicas y los bolsillos de los ciudadanos, desmanes de los que sólo conocemos la punta del iceberg, y que ha encontrado en la crisis actual el caldo de cultivo necesario para reforzarse y consolidarse a base de convertir a las clases medias en colectivos empobrecidos y esclavizados, temerosos, cada vez más, de su futuro. Pero posiblemente, en su ambición desmedida, hayan sembrado la semilla de su autodestrucción. La ignorancia del pueblo, pese a su voluntad de mantenerla, no podía ser eterna. Los terribles abusos de esta casta prepotente e inmisericorde están abriendo los ojos del Pueblo y haciéndole comprender lo que con tanto celo se le ha ocultado: En España no hay Democracia, sino una dictadura corrupta y cruel de partidos pseudodemocráticos.

Pero HAY ESPERANZA: En su afán de camuflar este descomunal fraude institucional, no han podido evitar su” talón de Aquiles”, el voto. Un arma letal en manos de los ciudadanos, si se dan DOS circunstancias:

  • Conciencia ciudadana del tremendo fraude y castigo al que el Pueblo español ha sido sometido por parte de todos los partidos políticos del arco parlamentario actual,  y del que es víctima.
  • Oferta electoral, al margen de la casta política autora del desaguisado, con verdadera voluntad de restituir al Pueblo lo que es suyo: la soberanía y el control de su propio destino, la DEMOCRACIA real.

En estos momentos, es indudable que se dan ambos requisitos. El primero, la conciencia ciudadana existe ya en amplias capas de la sociedad y es obligación de todos denunciarlo y extender su pleno conocimiento por la totalidad del Pueblo español.

El segundo existe también, materializado en partidos políticos emergentes, de diverso signo, pero con un denominador común: El sincero deseo de Instaurar en España una democracia real (¡Cuidado!, no todos), la democracia descrita al comienzo de este trabajo, de la que disfrutan países de nuestro entorno que deben de ser nuestro modelo. Nada es perfecto, pero las democracias francesa, suiza, del Reino Unido, etc. son buenos espejos en los que mirarse.

Es hora de que los ciudadanos aparten sus ojos de los despreciables partidos actuales que durante casi 40 años nos han engañado y defraudado en su  propio beneficio y los vuelvan con generosidad y altura de miras, por el bien de todos y el de España, hacia estos nuevos partidos.

Yo doy una pista en la que creo firmemente: mi voto será para VOX.

 

Madrid, 15 de febrero de 2014

 

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13 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat28 d diciembre d 2014 a las 13:02 (UTC)
Te deseo de corazón toda la felicidad para el año 2015.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat3 d noviembre d 2014 a las 16:03 (UTC)
Lucio: Ante todo quiero decir abiertamente y con mayúsculas: QUE TU PARTIDO ES EL QUE MAS ME CONVENCE DE LOS QUE HOY PULULAN POR LA ESCENA POLÍTICA Y QUE MI CRITICA NO VA EN SU CONTRA SINO EN CONTRA DEL SISTEMA QUE TU TAMBIÉN CRITICAS.
Nuestra diferencia radica en que tu crees firmemente en la Democracia y yo no coincido en tu criterio.
SE QUE ESTE COMENTARIO COMO QUIZÁS EL ANTERIOR Y OTROS QUE HE HECHO EN OTRAS PUBLICACIONES, ME HABRÁ GRANJEADO ALGUNA QUE OTRA ANTIPATÍA, PERO SI ANALIZAS LO QUE DIGO, VERAS QUE TODO ELLO ES UNA VERDAD INCUESTIONABLE Y LA VERDAD SIEMPRE MOLESTA A LOS QUE SE DAN POR ALUDIDOS. ¡NO ES ESTE TU CASO Y ME CONSTA ,PORQUE TU SINCERIDAD Y BUENA FE REBOSAN EN CADA UNA DE LAS LINEAS QUE ESCRIBES!.
Elige el modelo de democracia que quieras y comprueba que, incluso en el cine se denuncian las martingalas que se cuecen entre bastidores,
Prefiero arriesgarme con un Gobernante honesto y preparado, asistido por los mejores consejeros, pero siendo siempre él el que decida, que someterme a una Dictadura democrática, cuando se cuenta con la mayoría absoluta o a un mercadeo de promesas y compromisos, para poder gobernar con el apoyo de ciertas minorías que minan nuestros cimientos imponiendo sus condiciones que como muy bien sabes, suelen lograr, denostando nuestra Patria y atentando contra su Unidad.
Hay mucho mas que decir pero me callo y te aconsejo que no me des la razón en nada de lo que aquí digo, porque lamentaría que tus buenos propósitos fueran desmerecidos por haber dado un mínimo de razón a quien sabe que todo lo que digo, a mi solo puede repercutirme con el insulto de algún que otro cafre, pero en tu boca seria un verdadero banquete para las fieras.
Lucio Curiel limactp@gmail.com30 d octubre d 2014 a las 00:01 (UTC)
No sé muy bien a dónde quiere ud. ir a parar, Don Juan Ramón. En primer lugar debo decirle que no estoy nada de acuerdo con el primer párrafo de su comentario. Estoy convencido que sólo una verdadera democracia, bien enraizada en sus fundamentos teóricos, la separación de poderes, con unos férreos controles que deberán ejercer cada uno de los Poderes sobre los otros (Legislativo sobre el Ejecutivo y el Judicial sobre ambos), en verdadera libertad, es la única garantía contra la corrupción. Un buen ejemplo son los EE.UU. de América. Sin que nadie sea perfecto, es muy difícil que en ese país pasen cosas ni lejánamente parecidas a las que estamos viviendo en España. En España vivimos en la peor de las dictaduras, la que lo es, pero intenta no parecerlo.
Por lo demás, estoy de acuerdo en varias de las cosas de las que dice respecto al disparate autonómico o a que los terroristas se sienten en las Instituciones, pero volvemos al principio, todo eso ocurre porque hemos permitido que nos roben la democracia y la conviertan en un contubernio dirigido a lo que estamos viendo: Un país al servicio, uso y disfrute de una indigna casta política.
La alternativa a la que usted apunta pudiera sonar a que la única solución es la dictadura en la que una mano implacable conduzca el rebaño por el camino de la rectitud y de la convivencia perfecta.
Yo creo en la democracia. Creo que es posible y que el pueblo, pese a sus sector ignorante, suele tener razón en lo que pide por mayoría, aunque a veces se equivoque, que se equivoca. Por eso, sólo hay una solución: Crear una democracia plena con sus poderes perfectamente anclados en la roca de la democracia y con unos controles, como dije al principio, tan infranqueables que no haya gobierno ni parlamento capaz de burlarlos.
Esa es la Democracia. Lo demás son sucedáneos más o menos próximos. Lo que en España tenemos no llega ni a esa categoría. Es una auténtica dictadura de partidos y eso es lo que ha permitido llegar al cenagal en el que nos encontramos.
Yo sé que VOX lo tiene todo por demostrar, pero su Manifiesto y en muy breve plazo, su programa electoral van a demostrar a los españoles que ése es el camino del cambio a la Democracia que merecemos; con planteamientos radicales, pero viables y asumibles por la Europa de las naciones en la que necesariamente convivimos.
Lo terrible será, como todo parece indicar, que tome las riendas de un país en plena decadencia un partido como Podemos y lo someta a la tiranía comunista con la facilidad que permite la descompoisión actual de una sociedad completamente harta que no va a votar por Podemos, que le da igual quien traiga el cambio, porque lo único que quiere es CAMBIO, porque no aguanta más. Lo mismo que hace cuatro años se entregó una inmensa mayoría al Partido Popular exclusivamente por salir de las garras de Zapatero. Tremendo error. El Pueblo se equivoca, es cierto y sus errores, a veces, pueden costar sangre, sudor y lágrimas.
Las medidas que VOX propone, todas viables y carentes de demagogia, pasan, TODAS, por un primer paso fundamental: Cambiar las dos leyes que darán paso a la verdadera democracia: La Ley de Partidos para arrancarles del Estado y entregárselos a la Sociedad Civil y la Ley Electoral para acabar con los dictadores de los partidos y convertir al Pueblo en el verdadero dueño de su destino, previos, como he dicho antes, el establecimiento de los controles que hagan inviable la involución.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d octubre d 2014 a las 20:59 (UTC)
La democracia, esté quien esté y sea cual sea su modelo, es un instrumento proclive a la corrupción; al amiguismo; a la confrontación sistemática y a todos los males que desde que se instauró estamos padeciendo.
Una nación no puede permitir que estén sentados en su Parlamento, los terroristas; los separatistas ni los que históricamente han demostrado su falta de Patriotismo, cuyo verdadero sitio debía ser la cárcel o el destierro
El gobernar de acuerdo con las directrices que dicte el pueblo es una utopía y quien promete hacerlo un mentiroso, porque cualquiera que tenga sentido común sabe que. lo que quiere el pueblo la mayor parte de las veces no se puede lograr, ya que no depende de la voluntad sino de los medios con los que se cuenta.
El mantenimiento de diecisiete gobiernos autonómicos,; Una Casa Real, y otras tantas instituciones y políticos que no sirven para nada, solo nos provoca ruina, enfrentamiento y odio, impidiendo a la vez que el Gobernante actué como lo que realmente debiera ser y no como un pelele que depende de las decisiones de aquellos a los que solo se les debería permitir colaboración y en todo caso asesoramiento. El voto mayoritario es una farsa y no responde a la voluntad del pueblo sino a su ignorancia ya que mas de la mitad de los que votan no saben el alcance de lo que piden y a veces ni siquiera lo que están votando y se dejan llevar por los cánticos de sirena de los maestros de la demagogia, de la hipocresía y del cinismo, abortándose con ello la puesta en marcha de proyectos que habrían sido decisivos en momentos como el que atravesamos.
Una nación solo podrá crecer y ser fuerte cuando no haya partidismos que nos separen y todos luchemos por una causa común.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat21 d octubre d 2014 a las 15:53 (UTC)
Estoy totalmente de acuerdo contigo.
XAVI JCORONELSANZ@HOTMAIL.COM24 d septiembre d 2014 a las 16:40 (UTC)
Sigo pensando a Raiz de este Articulo que se Queda CORTO, Lo de VOX no lo Comparto ni de Lejos, lo demas Si pero con "", La democracia jamas se ha establecido en España, pues si el Pueblo es SOBERANO, ¿ Porque no ponemos Nosotros el Sueldo a Nuestros Servidores Publicos? ¿ Porque les LLamamos " EMINENCIAS " si Nosotros Somos los JEFES de ELLOS?, ¿ Quien ha Votado al BORBON? ¿Porque Dejamos que hagan que pasemos hambre y Necesidades? ¿ Porque las Necesidades no las Pasan Ellos? ¿ Porque no Suben el S.M.I.? que es el mas Bajo de Europa? ¿ Porque Rajoy no manda a Merkel a Tomar X CULO? ¿ Porque no vilvemos a la Peseta y Cerramos Fronteras para los Ilegales? Piensen un Poco , Por Favor y dejense de !! Jilipolleces !! Gracias.
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Lucio Curiel Torres3 d marzo d 2014 a las 18:20 (UTC)
Don Rafael Solís: "Muchas cosas que no se dicen en su manifiesto (de Vox)".
Esa es, Don Rafael, precisamente la garantía de su democracia. El Manifiesto esboza los rasgos fundamentales con los que sus fundadores han marcado el camino. Las acciones concretas, en un partido que se define como demócrata, las debe de definir la militancia tras los correspondientes debates y votaciones de las ponencias. Lo contrario sería más de lo mismo: un dictador omnipotente que decide por todos. Eso no es democracia y Vox está decidido a implantarla en España dando ejemplo en sus propias carnes. Esperemos al Programa Electoral. Ése será el verdadero "contrato" con los ciudadanos y Vox lo va a cumplir hasta sus últimas consecuencias.
Los dirigentes de Vox han "quemado sus naves" al implantar una auténtica democracia interna. Sus militantes no les permitiremos la marcha atrás si tuvieran la in¡tención de intentarlo (yo estoy convencido de su firme voluntad de acabar con la partidocracia), pero aunque que quisieran, no se lo permitiremos.
Rafael Solís lecheybananas@gmail.com28 d febrero d 2014 a las 10:00 (UTC)
Completamente de acuerdo con el contenido de este excelente artículo, exceptuando el último renglón, en el que se recomienda el voto a un partido político emergente.
A VOX le queda mucho por demostrar antes de merecer mi voto. Muchas cosas que no se dicen en su manifiesto.
José Albino López Cuesta jalocu@gmx.es19 d febrero d 2014 a las 18:17 (UTC)
Muy bien Lucio
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Javier Yébenes de Paz18 d febrero d 2014 a las 19:14 (UTC)
Excelente Lucio, te felicito.
Vicente Jiménez vjimenezorama@gmail.com17 d febrero d 2014 a las 00:40 (UTC)
Un artículo impecable y con el que coincido. Enhorabuena
Mia-2
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ16 d febrero d 2014 a las 20:42 (UTC)
¡Otro excelente artículo! Enhorabuena.
00000000000
José Albino López Cuesta16 d febrero d 2014 a las 20:32 (UTC)
La gran estafa.
Efectivamente, lucio, nos usurparon nuestros sueños de una verdadera democracia.

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