Vamos de cervezas, pero… mirando etiquetas.

Cuando se trata de controlar la glucosa no siempre es fácil encontrar toda la información en las etiquetas de los alimentos y bebidas que consumimos. En el caso de la cerveza la cosa se complica entre alcohol, Kcal y carbohidratos.

Una de las desventajas de hacerse mayor es que cambian, a peor, algunos parámetros fisiológicos, por ejemplo: el nivel de glucemia.

Cuando te hacen la analítica en la revisión periódica un buen día te dicen que la glucosa en ayunas está por encima del nivel aconsejable de 106mg/dL . ¿Qué ocurre?. Lo que pasa es que la insulina que liberas no es capaz, o suficiente, para activar la captación de glucosa por las células, preferentemente del músculo y la grasa, por ese motivo tus niveles de glucosa en sangre se incrementan ligeramente.

La glucosa elevada en plasma de forma constante puede modificar proteínas que pierden funcionalidad y pueden aparecer complicaciones a largo plazo, debemos por tanto tratar de mantener unos niveles en un rango aceptable. El médico te dirá probablemente que no te alarmes pero que la cosa podría derivar en una diabetes tipo-2. Bien, en este punto hay dos cosas importantes para intentar normalizar tus niveles plasmáticos de glucosa: una, hacer ejercicio de forma regular porque el ejercicio favorece la entrada de glucosa en los músculos y ayudamos a nuestro organismo a reducir niveles y la otra, más obvia, reducir la ingesta de carbohidratos. En ese punto ya pensamos en poner sacarina al café con leche y desde luego eliminamos el pan de las comidas. La mayoría de los alimentos contienen hidratos de carbono que son, por otra parte, una de las fuentes principales de energía (la otra son las grasas), por tanto no podemos prescindir de los carbohidratos, pero sí reducirlos si nos interesa para mejorar nuestra salud.

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En lo que se refiere a la cerveza no es fácil encontrar la más adecuada para el control de la glucosa mirando etiquetas y composición (por 100mL) pues en las cervezas tradicionales, con alcohol en torno al 5%, no viene incluido el contenido de hidratos de carbono en la etiqueta. Sin embargo, sí que viene claramente especificado en las cervezas “sin” que tienen un contenido alcohólico inferior al 1%.  Estas cervezas “sin” tienen en torno a 4-5g de hidratos de carbono. El contenido de hidratos de carbono de la cerveza tradicional (alcohol: 5%) es de aproximadamente 3g, es decir en torno a un 30% inferior. Claro,  que una “bud”, una cruzcampo o una mahou, de las “normales”, tiene no solo más alcohol sino también más calorías, efectivamente unas 45Kcal, frente a las 25Kcal de una cerveza “sin”, cuya principal ventaja es que tiene un bajo contenido en alcohol. Hay un término medio interesante que son las cervezas “light” cuya propaganda es algo engañosa pues en este caso se trata de cervezas con un cierto contenido alcohólico (3%), sin embargo tienen una ventaja en lo que se refiere al contenido de carbohidratos ya que están en torno a 2 g es decir una reducción superior al 50% respecto las “sin”.

Las denominadas cervezas 0,0 tienen un contenido alcohólico inferior al 0,08% aunque el contenido en carbohidratos es muy semejante, en general, a las “sin”. Un simple cálculo permite por ejemplo, deducir que una botella (355mL) de una cerveza “sin” tiene poco alcohol pero aproximadamente unos 15g de carbohidratos (una cucharada sopera de azúcar), la misma botella de una cerveza “light” tiene algo más de alcohol (y calorías) pero la mitad de hidratos de carbono.

Salud!.

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1 comentario

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Esme Paul15 d febrero d 2014 a las 21:01 (UTC)
Interesante!

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