Cuenta Cuentos

  • 15/02/2014
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A 30 años de la muerte del genial escritor argentino Julio Cortazar, un humilde homenaje

cortazarLes relato una historia verídica, de alguna ciudad Lejana, siendo los testigos, la señorita Cora y Las ménades.Después del almuerzo, un tal Lucas, escribía una Carta a una señorita en Paris, cuando el estallido del teléfono, le impuso salir de prisa por la Continuidad de los parques.Nada lo obligaba a perder la calma, pero su ánimo lo remitía a la conducta en los velorios. Compungido, acongojado, pero condenado por historias de perpetuos maltratos y reprimendas, se preguntaba si existirían Instrucciones para llorar.Descartó la cuestión automáticamente, improvisando una Rayuela en su cabeza. Así rememoró la isla al mediodía, cuando murió su madre.Tomó La autopista del sur, su auto simuló una página asesina, zigzagueando indefinidamente. Llegó trémulo. Despavorido se percató, ¡estaba su casa tomada! Aquella de olores fuertes, paradigma de su infancia.Quiso avanzar, repasando Instrucciones para subir una escalera. No pudo. Prefirió renunciar. Menudeando estrofas de alguna Teoría Literaria, funestamente ausente en La noche boca arriba.

 

 

 

 

 

Les relato una historia verídica, de alguna ciudad Lejana, siendo los testigos, la señorita Cora y Las ménades.Después del almuerzo, un tal Lucas, escribía una Carta a una señorita en Paris, cuando el estallido del teléfono, le impuso salir de prisa por la Continuidad de los parques.Nada lo obligaba a perder la calma, pero su ánimo lo remitía a la conducta en los velorios. Compungido, acongojado, pero condenado por historias de perpetuos maltratos y reprimendas, se preguntaba si existirían Instrucciones para llorar.Descartó la cuestión automáticamente, improvisando una Rayuela en su cabeza. Así rememoró la isla al mediodía, cuando murió su madre.Tomó La autopista del sur, su auto simuló una página asesina, zigzagueando indefinidamente. Llegó trémulo. Despavorido se percató, ¡estaba su casa tomada! Aquella de olores fuertes, paradigma de su infancia.Quiso avanzar, repasando Instrucciones para subir una escalera. No pudo. Prefirió renunciar. Menudeando estrofas de alguna Teoría Literaria, funestamente ausente en La noche boca arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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