Nuestro dragón dormido

  • 07/02/2014
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El dragón ardiente, dormía en su templo-cueva, condenado al letargo perpetuo. El pertinaz destino puso en marcha su plan. ¿A qué despertar a la enroscada serpiente?, no podríamos conocer sus motivos. Juguetes somos en manos divinas.

Dios creó una cueva de dragones en cada templo humano, esta magnífica criatura, al cielo pertenece.Pugnará por salir de su cueva, pues el cielo le reclama.Quiso el cielo crear una puerta con magnífica cerradura en la cueva-templo, una puerta directa a lo sublime, con un camino divinamente obrado.Toda cerradura precisa de su llave; una llave construida de dos mitades.Cada humano posee media llave, y se desvive por encontrar la otra mitad.Arduo trabajo, difícil empeño.Obra de la providencia es hallar la media llave. Se encuentra solo si no se busca ni afanosa ni obstinadamente.

Esta es la broma del destino al humano, solo el cielo en su grandiosa sabiduría hace que se encuentren las dos mitades de la llave.Si buscamos hallamos, pero solo si esa búsqueda va de la mano de la providencia.Legará un inesperado día; y las dos mitades de la llave se unirán por voluntad del amor providencial o verdadero. La suerte quedará echada; la llave se completará, abrirá las dos cerraduras, cada uno los dragones ardientes de cada portador de la media llave despertará y se abrirá paso hacia su destino celeste. La gran obra del verdadero amor se habrá consumado, el divino éxtasis habrá sido experimentado por el afortunado humano, sentirá como desde el centro de su ser, se abre camino la ardiente criatura, abrasando el cuerpo a medida que cruza su pasillo, hasta salir por el centro de la mente, y volar como un relámpago hacia el cielo; algo del humano subirá con la ardiente criatura.

¿Cuántos dragones dormidos llevamos dentro cada uno de nosotros?, ¿querrá la providencia divina, conducirnos hacia nuestra media llave?

Cuando descubramos a nuestra media llave, dirijámonos a su encuentro. Habrá fuerzas opositoras que pondrán obstáculos, pero está en la voluntad del cielo el acoger a sus dragones ardientes. Si tenemos la determinación y la voluntad; el amor providencial nos ayudará; devolveremos al cielo a sus amadas criaturas y a cambio experimentaremos el éxtasis divino; una gota de la inmortal divinidad como regalo a los mortales. Procuremos no dejar pasar de largo a nuestra media llave cuando un inesperado día se nos presente.

LERG

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