La bibliotecaria de los presos

Ha vivido momentos de riesgo por su lugar de trabajo, pero labora con amor y paciencia, y no piensa en renunciar. Ella guía a los presos como si fueran sus hijos, por lo que se siente protegida y respetada.

&iduser=70&iddb=2&MA=0__QUAY____1_Fotos_F_F___&__B-1-1047039Dios no le dio la gracia de ser madre pero ha puesto en sus manos a 4.000 hijos especiales, dice Justina Macul, bibliotecaria del Centro de Rehabilitación Social de Varones de la Penitenciaría del Litoral.

Para esta mujer, de 55 años, los presos que atiende y educa a diario son como sus hijos, a quienes trata de guiarlos por un mejor camino.

"Bien dicen que madre no es la que pare, sino la que cría y desde hace 20 años que tengo este encargo he tratado de hacerlo lo mejor posible para el bienestar de ellos", señala.

Confiesa que el día que le anunciaron dónde trabajaría, tuvo mucho miedo porque se trataba de un centro de rehabilitación donde están detenidas personas de alta peligrosidad.

Pero recuerda que el susto duró solo las primeras semanas, tiempo en que se le complicó ganar el respeto de los presos, hasta que descubrió una fórmula que la mantiene en la actualidad.

"Estas personas tienen muchos complejos y se pueden volver bastante agresivas. Hay que tener mucho tino para tratarlas. Yo lo hago igual como me ganaría el amor de un hijo: con cariño y delicadeza".

Aparte de su labor en la biblioteca, Macul imparte Motivación a la lectura a los 200 presos que asisten al colegio que funciona dentro de la Penitenciaría. También realiza biblioteca itinerante para los demás, 3 veces por semana.

Ella, junto a un compañero de trabajo, recorren las celdas con un perchero en el que llevan los libros de estudio o los pedidos por los reos . Además, asignan tareas y califican la participación y responsabilidad de cada uno, pues ellos tienen la obligación de leer un libro mensualmente.

Según Macul, la nota que obtengan los detenidos representa el 30% dentro de los parámetros de educación, conducta y labor que son evaluados para la rebaja de penas: "Yo no les exijo nada, si no quieren leer, no leen, pero ellos son conscientes de la importancia que tiene obtener puntos. Muchos me buscan por su cuenta".

Entre las actividades que esta bibliotecaria realiza para evaluar a los reclusos están los dramatizados, exposiciones, presentaciones artísticas, todas relacionadas con la lectura que les asigna o que ellos solicitan.

Una forma de incentivarlos a que participen es apelando a su sensibilidad, explica Macul: "como muchos de los presos son padres, yo siempre les recalco que deben ser un ejemplo para sus hijos, para que estos no sigan sus pasos. Les digo que se eduquen y lo demuestren ante ellos".

Una de sus gratificaciones que recuerda con emoción es el caso de un recluso de aproximadamente 60 años, quien era un alumno 20/20, pero tenía un hijo en la escuela que era todo lo contrario y peligraba su año escolar.

"Ellos llegaron a un acuerdo, hacer una competencia de calificaciones. Entonces el padre retó al hijo a igualarlo, el niño lo logró y mejoró notablemente su puntaje", relata.

La licenciada en Bibliotecología, en la Universidad de Guayaquil, trabaja de 08:00 a 16:00, de lunes a viernes. Ahora divide su tiempo entre la biblioteca y el hospital en el que se encuentra su papá, a quien tiene delicado de salud. Cerca de las 20:00 llega a su casa ubicada en la Florida Norte.

A pesar de que no tiene muchos familiares cercanos, no se encariña con sus encargados. "Tampoco los llamo por sobrenombres como lo hacen todos, los llamo por sus nombres y apellidos para mantener el respeto".

Pero reconoce que no todo en su lugar de trabajo ha sido fácil, ya que en más de tres ocasiones le ha tocado ser partícipe de motines, donde ha peligrado la vida de sus compañeros.

"Gracias a Dios, cuando la cosa se pone fea, los mismos reclusos me avisan para que no vaya a las celdas o para que no los espere en la biblioteca".

Comenta que no todos los detenidos salen de sus celdas debido a su peligrosidad; y quienes tienen permiso para salir, lo hacen con custodia.

Por ello, hace unos ocho años, mientras caminaba hacia la salida de la Penitenciaría le sorprendió toparse en uno de los callejones con un reo al que solo veía a través de las rejas. Este le dio la mano y le dijo: "vaya con Dios licenciada, pero vaya rápido".

Entonces ella aceleró el paso y al llegar a la puerta escuchó una tiroteo provocado por los internos, quienes secuestraron a los empleados administrativos con la finalidad de robar sus uniformes y escaparse del lugar.

Otra de las anécdotas que le ha sido difícil olvidar sucedió un día mientras caminaba por la parroquia Sagrada Familia, cerca de las 20:00, y encontró a dos ex convictos en actitud sospechosa, "cerrando" a tres personas.

"Se me hacía difícil recordar sus nombres, pero sabía que los conocía de la cárcel. Me les acerqué y les dije: ¡hey, qué hacen por aquí, en qué se hayan! Entonces ellos me respondieron: 'licen, a los años... Nada, por aquí paseando, ya nos vamos', me dieron la mano y se fueron corriendo".

"La licenciada", como llaman a Justina Macul Hernández, no tiene en mente por ahora dejar su trabajo, ya que está convencida de que labora con la aprobación de Dios y que por este motivo se ha ganado el respeto y, hasta cierto punto, el aprecio de los reos .

Pero su trabajo no solo es valorado por sus encargados. La Subsecretaría Regional de Educación del Litoral, junto con el Sistema Nacional de Bibliotecas del Ecuador (Sinab), la condecoraron como "la mejor promotora cultural", el 20 de febrero pasado, en la víspera del Día del Bibliotecario.

Esta designación fue una sorpresa para Macul, quien afirma que ha sido una motivación "para seguir trabajando con mis hijos ajenos, para el bienestar de sus vidas y de sus familias".

"Yo les hablo y les aconsejo que vean la vida como padres que son, siempre pensando en beneficio de sus familias e hijos. Les digo que se eduquen, que la mejor forma de criar a los hijos es con el ejemplo y que ellos deben demostrar un cambio que justifique su futura libertad".

Escrito para www.expreso.ec (28/02/2010)

Denunciar contenido

2 comentarios

Deja tu comentario
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d diciembre d 2014 a las 15:45 (UTC)
Te deseo un muy feliz 2015.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat24 d octubre d 2014 a las 13:12 (UTC)
Ejemplar la tarea de esta singular dama.
Magnifico reportaje.

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia