La sonrisa de Lisa

Obra cumbre del renacimiento italiano, sobre ella se han formulado multitud de teorías sobre la identidad de la dama retratada por Leonardo.

De la Gioconda o Monna Lisa se ha dicho casi todo, que era el mismo rostro de Leonardo, que era una cortesana e incluso que no era nadie real sino una modelo imaginada por el genial artista. Pero una última teoría parece echar por tierra todas las anteriores.

El historiado italiano Giuseppe Pallanti afirma en su libro, "Mona Lisa", mujer ingénua, que la modelo fue Lisa Gherardini una dama florentina de la época, esposa de un adinerado comerciante.

gioconda

La dama, pertenenciente a una familia noble venida a menos, habría contraído matrimonio en segundas nupcias con Francesco il Giocondo, viudo con un hijo, al que ella habría dado cinco vástagos más. Lisa, que se casó con Giocondo a los 16 años, habría posado para Leonardo a los 24 o 25 años de edad y donna ingenua (mujer ingénua) sería un el apelativo cariñoso que su marido utilizó en su testamento para referirse a ella.

En este libro Pallanti confirmaría las tesis expuestas por el arquitecto y escritor italiano Giorgio Vasari en su obra "Vidas de los mejores pintores, arquitectos y escultores italianos" publicada en 1550 y ampliada posteriormente en 1568. Tesis, la de Pallanti, decepcionante para muchos, pero avalada por años de indagación en los archivos de Florencia.

Pero ¿por qué sonríe La Mona Lisa? ¿Qué sabe ella que nosotros desconocemos? Hasta ahora estas eran sólo algunas de las múltiples preguntas que este óleo sobre madera de álamo de pequeñas dimensiones (77x53 centímetros) despertaba en todo aquel que lo contemplaba.

Investigadores de la Universidad de Yale (EE.UU) sugieren que la dama sonríe porque estaba embarazada siguiendo algunos indicios en el retrato como la hinchazón de las manos, que se muestran sin anillos ni joyas, y el modo en que se apoyan sobre el vientre.

El genial artista, hijo ilegítimo de un notario, zurdo y vegetariano, trabajó en la obra entre 1503 y 1506, aunque en su afán de perfección no llegó a terminarla nunca y siempre la llevó consigo en sus desplazamientos, incluso en su viaje a la corte francesa, en Ambroise, donde falleció en 1519.

Pintor, escultor, científico y genio, hombre sin duda adelantado para su tiempo, Leonardo da Vinci utilizó en el retrato la técnica del sfumato como él mismo la nombró; técnica que consiste en aplicar veladuras o finas capas de colores transparentes para conseguir efectos de luz y de sombra, desdibujando así los contornos. Además, Leonardo jugó con el equilibrio de las perspectivas en el cuadro dibujando un horizonte más alto que otro lo que hace que La Gioconda parezca más alta si se la observa desde el lado derecho.

El mito del retrato se acrecentó cuando en agosto de 1911 fue robado del Louvre por Vicenzo Peruggia, siendo interceptado por la policía en diciembre de ese mismo año. Tras un periplo por Florencia, Roma y Milán, La Mona Lisa regresó al Museo del Louvre en 1914.

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