La Tormenta Perfecta

  • 31/12/2013
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Nuevamente, España, en situación crítica, lucha por su supervivencia como Nación. Y la pregunta a la que todos los españoles quieren encontrar una respuesta es clara. ¿Qué debemos hacer para superar este momento? El desafío catalán, y el más que previsible desafío vasco durante la próxima legislatura, parecen estar a punto de reventar por todas las costuras el aparejo creado, paradojicamente, para integrar en la democracia española, a las fuerzas nacionalistas. Es evidente, a estas alturas,  que solo por debilidad y oportunidad aceptaron, en su momento, el espléndido regalo y la magnífica oportunidad que representaba para la sociedad española, una democracia.
 
La lamentable falta de iniciativa del gobierno presidido por Mariano Rajoy, nos crea, sin duda, inquietud, puesto que, por toda respuesta a ese estúpido desafío separatista, se limita a esperar que el gobierno regional de Arturo Mas, se situe fuera de la Ley. El tibio e insuficiente artículo 155 de nuestra Constitución, simplemente servirá para que, desde el Gobierno, se le indique al gobierno prosedicioso, los cambios que debe realizar para volver a la normalidad. Ante un gobierno débil, con apoyos (merecidamente) menguantes entre su propio electorado, no parece que sea suficiente una supuesta aplicación del 155 para frenar una declaración unilateral de independencia. Está meridianamente claro que cualquier medida de este tipo, aunque inevitable, no es sino la constatación de un fracaso político monumental. El que parte de dejar toda la iniciativa al separatismo.

Porque de otro modo no puede explicarse que no se haya sido capaz de explicar a los catalanes que, con la independencia, todos vamos a salir perdiendo. Que la independencia se basa en dos factores moralmente inaceptables, como son una supuesta superioridad racial o de valores sobre el resto de españoles, o bien el deseo de buena parte de los catalanes de suprimir la solidaridad fiscal a la que, como ciudadanos con más recursos, están obligados.

 Muy sorprendentemente (o no tanto), este discurso es incluso defendido por fuerzas de izquierda, que pretenden vendernos un "federalismo asimétrico":consagración condenable y repulsiva de la anulación del principio de progresividad fiscal, de la igualdad de todos los españoles, y de la necesaria solidaridad entre las regiones.

Es posible que no tengamos ya tiempo de aplicarnos a explicar qué significará realmente una posible declaración unilateral de independencia. Todo apunta a que los plazos marcados por los separatistas, y la impredicible cadena de hechos que llevará consigo, traerán consecuencias negativas, aunque nos es completamente imposible saber como se sucederán los acontecimientos.

Es vital que el gobierno comience a hablar claro. Que haga pedagogía. Sin complejos de ninguna clase. Tiene la obligación de explicar y dejar bien claro que, a largo plazo,es muchísimo mejor para todos seguir formando parte de la misma nación. Porque, no neguemos lo que es evidente, una Cataluña independiente, sería un Estado hostil al resto de España. Sería hostil, porque nunca ha negado que pretende anexionar parte de los territorios pertenecientes a la antigua Corona De Aragón. ¿Y porqué solo una parte? La razón para excluir al Viejo Reino, no es otra que su negativa a que, en ese nuevo Estado, que incluyera también a Aragón, el Español fuera también
 lengua oficial. No están los fanáticos separatistas precisamente por la labor. Además, es, Aragón, también más pobre, especialmente a nivel industrial, y tampoco tienen muchas ganas de que puedan, en el futuro, ser precisos mecanismos de solidaridad internos como aquellos que detestan, y que esgrimen como argumento para sentirse maltratados.
Además de ser un Estado hostil, lo que, sin duda ninguna generaría focos de tensión y posibles conflictos (bienvenidos, de nuevo, a la edad media), sería un estado aislado, Muy lejos de ser la Suiza que ofrecen, España, debido al fuerte predominio industrial de Cataluña, encontraría una razón de peso con la que vetar el ingreso de esa región en la Unión Europea. Sin duda, el desafío soberanista, ya ha supuesto inestabilidad política, e inseguridad económica, con su inevitable coste en falta de inversión extranjera, y en pérdida de puestos de trabajo. Ese peaje, lo estamos, ya, pagando todos los españoles, y aún más los catalanes, cuyo peso relativo no deja de disminuir respecto al de otras regiones españolas. Frontera y aranceles, y una más que presumible devaluación monetaria, que arrasaría a unas familias cuyas hipotecas están firmadas en euros.

Es obligación del gobierno de España explicar que, en un futuro muy complicado, y dominado por la escasez de recursos, nuestro país ofrece una razonable diversidad de recursos y disfruta de un espacio estratégico a nivel internacional que será siempre capaz de ofrecer un nivel de vida razonable, a condición de permanecer unidos. Para ello, también, deberá suprimir el ineficiente y elefantiásico modelo autonómico, y suprimir de modo definitivo los privilegios de la casta política. Una reforma de la ley electoral, para que nuestros representantes sirvan a su electorado, y no a sus jefes de partido, es una necesidad imperiosa. España no necesita levantar muros, necesita más unidad a nivel territorial, y más democracia a nivel político. Una democracia que sirva, no a los territorios, sino a los indivíduos. Una España fragmentada a nivel político, no es sino el sueño de las potencias rivales, y la fantasía de los caciques locales, pero una pesadilla para los ciudadanos, que deberán soportar, no un sueño de libertad, sino el fin de esta. No olvidemos que son los sectores más izquierdistas y estatalistas, quienes, realmente, están liderando estos procesos disgregadores, hasta el punto de que los partidos nacionalistas "moderados" se están convirtiendo en simples comparsas de esos partidos. Si quieren hacer el esfuerzo, imaginen el futuro político que les espera, una vez se hagan con un estado indendiente fuerzas comunistas como ERC o Bildu. Incluso los más acérrimos defensores de la independencia que militan en CiU o en el PNV deberían plantearse si el futuro de sus pueblos estará mejor bajo el paraguas de la Constitución Española, o bajo una tiranía de izquierdas.
Es vital dejar claro que los problemas que se crearían a nivel, por ejemplo, de nacionalidad, pensiones, gestiones de archivos que no son patrimonio exclusivo de Cataluña (Por ejemplo el Archivo de la Corona De Aragón, o los bienes aragoneses de la franja de Levante), a nivel de gestión hidrológica, o los problemas derivados de la suspensión de las subvenciones agrarias de la Unión Europea son, simplemente, de envergadura tal que es imposible que un análisis sensato de como resultado que la Independencia tiene aspecto relevante positivo de ninguna clase. Por supuesto, cualquiera que haya leído los estatutos de la FIFA sabe que no es posible tener un estado propio, y que el F.C. Barcelona o el Español, sigan militando en la liga española.
 

Está claro que, a estas alturas (excepto para los avispados que viven de exprimir este proceso), el asunto está bien lejos de ser un debate intelectual, y se ha convertido en una cuestión de vísceras, de impulsos irracionales, incluso de alucinación colectiva, en la creencia de que, con la "libertad", iban a ser resueltos gran parte de sus problemas cotidianos. Resulta difícil exigir a este tibio gobierno de mediocres que sea capaz de liderar España, o de ofrecer una alternativa al separatismo, cuando su propia falta de convicciones y claridad está destrozando sus propias expectativas electorales.

Al ya claro desafío separtista catalán, se sumará muy probablemente en los próximos meses, uno muy similar en vascongadas, y es de esperar que, en esta situación de extrema debilidad, interna y externa, se produzca, tarde o temprano, un recrudecimiento de la presión del reino de Marruecos sobre las ciudades españolas en el norte de Africa. Un cambio radical, interno, en las fuerzas de la derecha española y en la parte de la izquierda que todavía cree en la Nación Española, debe producirse, y de manera inmediata, si queremos afrontar con garantías, la que podría ser nuestra temible y particular "Tormenta Perfecta".

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1 comentario

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Mia-2
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ31 d enero d 2014 a las 20:10 (UTC)
Definitivamente, me suscribo a tus artículos. Así tendré la certeza de no perderme ni uno pues tienen algo importante: me hacen pensar con otro punto de vista. Y sólo cuando dejas de hacerlo es cuando tu cerebro hace crash.
Sigue así. Es un lujo contar contigo. Gracias.

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