La clase media: ¿no está en el centro?

  • 29/12/2013
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Por: Paloma González Loché 

La llamada «clase media» tiene su origen en todos los países de nuestro entorno en el s.XX, a mediados en realidad. Cuando a raíz de dos Guerras Mundiales y para evitarlas, se da voz de veras al “pueblo llano” a través de las democracias representativas en toda Europa y también por comenzar a desdibujarse los extremos muy pronunciados de los que hablaba Marx en su distinción entre burguesía y proletariado. 

Surge incluso en España, donde ni por asomo había una democracia representativa. Incluso aquí, poco a poco y a partir de frutos de trabajo, bien profesionales más o menos cualificados, burócratas, técnicos, autónomos, van adquiriendo propiedades paulatinamente. Por ello comienzan a ser dueños de sus propias vidas y de las ganancias obtenidas de su esfuerzo lo que motiva que se vayan alejando de los extremos que pusieron en jaque las vidas de sus antepasados. La clase media surge del esfuerzo; y sus frutos se defenderán con uñas y dientes porque no han sido heredados sino ganados. Esta “nueva población” aprendió algo: no sale nada bueno de los extremos y no está dispuesta a perder lo conseguido. «Ni todo lo bueno está en la izquierda ni en la derecha» y hay que matizar. Dejemos a un lado los extremos o sus proximidades para centrarnos en esa clase media. 

Según sus vivencias familiares o personales, podrá tener una inclinación más socialdemócrata o conservadora. Pero como la clase media tiene la virtud de “corregir” excesos, en todo conservador habrá un tinte socialdemócrata practicando la justicia social que viene a sustituir la antaño llamada “caridad” mal entendida; y en todo socialdemócrata habrá un tinte conservador que tenderá a la sujeción de lo ganado con el propio esfuerzo. Es el gran nexo de unión que impide la dispersión a los extremos. 

¿A quién votará la clase media? Tal parece que no estamos bien representados por los Partidos que se han hecho con el poder en España. La mayoría de ellos implicados en problemas de corrupción que utilizan la Constitución como garantía de su propia permanencia, robándonos la soberanía que se atribuía al Pueblo Español limitando nuestro ejercicio a un voto cada cuatro años. 

¿Dónde está la esperanza? En la concentración de voto. Para ello se requiere la unión de partidos, con objetivos comunes o parecidos, comprometidos a cambiar el esquema Constitucional: sean socialdemócratas o conservadores, de forma que la clase media pueda elegir entre una u otra tendencia, recuperando así los principios y derechos que jamás debieron perderse para la ciudadanía, salvando el escollo de la Ley Electoral. 

Un grupo de partidos socialdemócratas deberá contemplar aspectos conservadores así como uno conservador aspectos sociales y hacer un desarrollo exhaustivo de sus propuestas, implicando la obligatoriedad de consecución, so pena de «impeachment» de probarse incumplimiento en plazo prudencial. Sólo así la clase media estará representada: ¡Menos promesas y más garantías!

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