La práctica musical para mejorar la lectura

  • 26/12/2013
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En un estudio realizado en la universidad de Evanston, Illinois, se demuestra que los beneficios de la práctica musical no se restringen a las habilidades musicales sino también a las lectoras. ¿Podría utilizarse la música como herramienta educativa?

La forma y el tamaño de las diferentes zonas de nuestro cerebro vienen, en cierta medida, determinadas genéticamente, sin embargo, hay una parte que nosotros podemos modelar mediante prácticas que fortalezcan secciones concretas del órgano. Las 5 sub-habilidades que se trabajan durante el aprendizaje musical coinciden con las que se trabajan durante la lectura y por ello, este estudio abre una puerta a nuevas estrategias educativas para la enseñanza de niños con dificultades lectoras como la dislexia.  

Las cinco sub-habilidades de las que estamos hablando son: la conciencia fonológica, la percepción del habla en ruido, la percepción del ritmo, la memoria de trabajo auditiva y el aprendizaje de patrones sonoros. A continuación veremos en qué consiste cada una de ellas y cómo se relacionan tanto con la lectura como con la música.

Conciencia fonológica: consiste en el conocimiento de los componentes del habla y sus combinaciones. Los elementos sonoros se distinguen entre ellos por cambios muy pequeños en tiempos y frecuencias por lo que las habilidades lingüísticas están estrechamente relacionadas con la precisión temporal del sistema auditivo. Estudios anteriores demuestran que niños con dificultades lectoras presentan problemas para diferenciar patrones de sonidos, patrones rítmicos y discriminación de tonos y melodías. Todo se basa en la Sincronía Neuronal en el sistema auditivo que tiene una respuesta muy mejorada en músicos y una respuesta más débil en niños con dificultades lectoras. Los músicos tienen respuestas más rápidas para sonidos musicales pero también para sonidos del lenguaje.

Percepción del habla en ruido: consiste en la respuesta realizada por el sistema neuronal cuando se produce un estímulo lingüístico en presencia de un ruido de fondo. Ese ruido de fondo afecta enormemente a la percepción del lenguaje en niños con dificultades en la lectura. El entrenamiento musical aumenta la resiliencia del sistema auditivo al ruido y otras formas de degradación del sonido. En la figura se muestran los resultados de un test de percepción de habla en ruido.

 

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Percepción del ritmo: Los buenos lectores exhiben una mayor sensibilidad al ritmo del habla dando mejores resultados en tareas como reconocer rápidamente nombres, sujetos o verbos en las frases. El mismo mecanismo neuronal trabaja para la percepción del ritmo en la música y en el habla y por ello, entrenamientos musicales de ritmo deben resultar beneficiosos para el aprendizaje de la lectura.

Memoria de trabajo auditiva: la conciencia fonológica se basa en conservar la secuencia auditiva en la mente el suficiente tiempo como para decodificarla en sus elementos más básicos, los sonidos. Durante la práctica musical, los alumnos deben memorizar largos pasajes y secuencias de movimientos, seleccionar y concentrarse en sonidos individuales. La memoria verbal a corto plazo está muy mejorada en gente con habilidades musicales.

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Aprendizaje de patrones sonoros: los niños con un desarrollo lingüístico normal aprenden fácilmente regularidades en el lenguaje, es decir, prevén algunas sílabas que van, la mayoría de las veces, seguidas de otras sílabas concretas. Igual sucede en la música y por ello, los músicos tienen una mayor capacidad para memorizar estos “patrones sonoros”. Se basa en la facilidad para extraer pequeñas reglas que yacen bajo la segmentación del lenguaje.

 

Con lo expuesto en los párrafos anteriores, queda claro que la práctica musical ayuda a mejorar las habilidades lectoras, sin embargo, la cuestión es ¿por qué practicar música para mejorar las habilidades lectoras y no practicar la lectura? La música es una recompensa mucho mayor, cargada de emotividad y capaz de captar la atención de los niños de una forma mucho más potente que la lectura. La plasticidad neuronal puede ser mejorada con atención y motivación y esta plasticidad hace mejorar el aprendizaje. La naturaleza gratificante de la música la hace una herramienta ideal para llamar la atención de los niños y modelar su cerebro de una forma más que divertida. 

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4 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d diciembre d 2014 a las 19:37 (UTC)
Te deseo un muy feliz año 2015.
Como hay un usuario que le molesta que esté felicitando a los compañeros de Beevoz, te pido perdón si es que piensas como el.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d diciembre d 2014 a las 19:24 (UTC)
Me han criticado el que felicite a los compañeros de Beevoz, espero que a ti no te moleste:
Te deseo toda la felicidad para el 2015.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat24 d octubre d 2014 a las 15:37 (UTC)
Creo que todo lo que dices podría considerarse también a la inversa.
aKf-66OK
Susana Bolufer26 d diciembre d 2013 a las 19:26 (UTC)
muy muy interesante!!!

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