La Habana. Ciudad de Cuba

La capital cubana de La Habana reúne lo mejor de España, lo mejor de África y lo mejor de las Antillas, convirtiéndose así en el esplendor tropical.

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La Habana es la capital de Cuba y una de las más hermosas ciudades de Latinoamérica. Tiene un encanto especial. Es un pueblo sorprendente. Todo sentimiento y en el que puedes encontrar los mejores puros y el mejor ron del mundo, a la vez que los ritmos más hechiceros jamás inventados. 

Dado el duro desgaste que ha sufrido la ciudad, se encuentra dentro de un plan de renovación continuo, ofreciendo así todo lo imaginable en materia de arquitectura colonial. Sus barrios más importantes, la Habana Vieja, Vedado, Miramar, Centro Habana y el Malecón hacen disfrutar de los recuerdos de la antigua arquitectura de la ciudad.

La Habana Vieja muestra la parte más antigua de la capital, recordando nostálgicamente a Cádiz y Tenerife. En ella están todos los grandes monumentos antiguos, las fortalezas, los conventos e iglesias, los palacios, las callejuelas, los soportales, la densidad humana... La Plaza Vieja, fue construida a mediados del s. XVI, durante la ampliación planificada de la ciudad. Fue enseguida una plaza muy comercial, donde ricos mercaderes se hicieron construir hermosas mansiones.

Cerca de la plaza se encuentra el convento de Santa Clara, edificado en 1635 por las monjas clarisas. El convento alberga hoy el Centro de Conservación y Restauración de Museologia de la ciudad. Se trata de estudios de conservadores y arquitectos donde se deciden y organizan los futuros trabajos de renovación de la ciudad vieja.

La Plaza Vieja y sus calles cercanas tienen hermosas galerías, muy típicas de La Habana, con arcos de medio punto y vidrieras de colores que antaño se adornaban con dibujos que mas tarde fueron sustituidos por calcomanías. Iglesias antiguas, más o menos restauradas y más o menos abandonadas, salpican la Habana Vieja, tales como: la iglesia Espíritu Santo (1636, la mas antigua de La Habana), la iglesia de Nuestra Señora de la Merced y finalmente, la iglesia de Paula.

Uno de los conventos más curiosos del casco antiguo es el de Nuestra Señora de Belén. Esta iglesia era una de las dos en las que se mantenía el viejo derecho de asilo por el que los criminales que se refugiaban en ella no podían ser detenidos. En su interior se ha instalado un observatorio meteorológico que sirve para prevenir los devastadores huracanes.

La plaza de las armas es la plaza más antigua de La Habana, allí se encuentra la estatua de Carlos Manuel de Cespedes. Al oeste de la plaza encontramos el Palacio de los Capitanes Generales, que constituye uno de los más hermosos ejemplos de la arquitectura barroca de La Habana. En 1902, entre sus paredes se proclamó la republica y se convirtió en palacio de la Presidencia de la Republica hasta 1920. En el primer piso se abre el Museo de la Ciudad, desde donde podrá admirarse la primera estatua de bronce hecha en Cuba, en 1630, la Giraldilla, símbolo de la ciudad, copiada de la de Sevilla y que hoy adorna las etiquetas de un famoso ron. En la esquina noreste de la plaza se levanta el Castillo de la Real Fuerza, primera fortaleza construida en Cuba. En el lado este de la plaza, se encuentra el Templete, que como su nombre indica, se trata de un pequeño templo neoclásico construido en 1827.

El palacio del Segundo Cabo esta situado en el lado Norte de la plaza. Construido entre 1772 y 1776, fue sede del Congreso de 1902 a 1929 y alberga hoy dos editoriales vinculadas al Ministerio de Cultura. No lejos de la plaza de Armas, está el palacio del Marques de Justiz de Santa Ana, uno de los mas antiguos palacios de la ciudad. Esta adornado con magnificas decoraciones moriscas. El palacio de Don Gaspar Riberos de Vasconcelos por su parte, se construyo en 1637.

Situada cerca de la plaza de Armas encontramos también la plaza de la Catedral. Se trata de la plaza más conocida de La Habana y, según dicen, una de las mas armoniosas de América Latina. La fachada de la catedral sorprende por su color oscuro, que se destaca del resto de la plaza como un grabado en blanco y negro. Se la considera “toscana” con sus dos torres.

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A pocos metros de la catedral, se esconde la Bodeguita del Medio, la mas famosa taberna de La Habana que, desde 1942, fecha de su apertura, ve pasar diferentes gentes que buscan en ella un lugar acogedor donde evadirse de todo lo que le rodea.

En la Plaza de San Francisco podremos encontrar la iglesia y el convento de San Francisco de Asís. Es la segunda plaza de la ciudad por su antigüedad y aquí residieron los capitanes generales de cuba. Frente a la iglesia, se llega a la antigua Lonja del Comercio, con una estatua del Mercurio en el tejado, tras la que la Terminal Sierra Maestra aguarda las embarcaciones.

La calle Obispo termina en Floridita, el bar mas frecuentado por Ernest Hemingway, lugar donde se creo el cóctel daiquiri, uno de los más famosos del mundo. El Parque Central es enorme y ruidoso, muy decimonónico, en el que se abren los hoteles Plaza e Inglaterra. Este último merece una visita por su bar muy sevillano, adornado con azulejos, y su terraza que ofrece una magnifica vista del parque. Del mismo lado se levanta la fachada barroca, inundada de cariátides del Gran Teatro García Lorca, de 1838, mas comúnmente llamado la Opera.

Siguiendo hacia delante, se encuentra el Capitolio, copia del de Washington, inaugurado en 1929 y que albergo, hasta la revolución, la Cámara de Diputados y el Senado. Hoy es el ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente. Debe señalarse que el centro de la cúpula, en el suelo, representa el punto cero desde el que se calcula el kilometraje de la capital a las demás ciudades del país.

Justo detrás del Capitolio, la fábrica de puros Partagas merece una visita. El edificio data de 1845, quinientos obreros trabajan permanentemente y en el mismo se encuentran las famosas “cigarreras”.

Cercano al Parque Central, se encuentra el Museo de Bellas Artes que permite formarse una idea bastante exacta de la creación cubana en materia de pintura: Wilfredo Lam, Rene Portocarrero y Raúl Mendive.

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El paseo del Prado es conocido con este nombre por los cubanos pero oficialmente se llama Paseo de Marti. Va del Parque Central al mar y está flanqueado por hermosas casas coloniales con columnas y grandes árboles. Bajando por el Prado, se llega al comienzo del Malecón y, a la derecha, se pasa por el túnel de la Bahía para visitar las dos fortalezas que, antaño, custodiaban la entrada del puerto. El Castillo de los Tres Reyes del Morro alberga las más hermosas vistas del Malecón. En el interior se pueden visitar el faro y una sala de arqueología. La segunda fortaleza, la de San Carlos de la Cabaña, la más larga de América Latina (700 m), destaca especialmente por su importante colección de armas. Es muy significativo presenciar a las 21h, el cañonazo. Cada día, soldados vestidos con uniformes de época disparan un cañonazo hacia el mar. El Cañonazo de las Nueve, remembranza de un pasado colonial que no se olvida, es una tradición que nos recuerda que la villa de San Cristóbal de La Habana ha de cerrar sus murallas para la protección de sus ciudadanos y la entrada al puerto ha de inhabilitarse hasta el siguiente día. Esta maniobra marinera se hacía con el uso de una gruesa cadena que impedía el ingreso de navíos a la rada habanera.

Un poco más lejos se abre el Museo de la Revolución, se trata del antiguo palacio presidencial, y que ofrece un panorama ejemplar de todas las luchas por la independencia, desde los indios hasta la revolución. Muy cerca del Museo de la Revolución, se encuentra la iglesia del Santo Ángel Custodio. Esta iglesia aparece en innumerables hechos históricos y relatos. En ella fueron bautizados José Marti en 1853 y Félix Varela en 1788, además constituyó el escenario donde el escritor Cirilo Villaverde situaba la escena principal de su novela Cecilia Valdes.

Frente al puerto, junto a los restos de las antiguas murallas se encuentra el seminario de San Carlos y San Ambrosio, un bello edificio neoclásico. Es el único seminario que funciona en la actualidad en el país.

Centro de la Habana, se caracteriza por los desvencijados edificios y las calles bulliciosas. No ha disfrutado del nivel de inversiones y del rejuvenecimiento que ha obtenido La Habana Vieja, excepto en el Malecón, donde algunas de sus partes han recobrado su esplendor.

Es el mejor lugar para disfrutar la esencia de la ciudad, y descubrir La Habana en estado puro. Uno de los lugares más impresionante de Centro Habana es la iglesia del Sagrado Corazón, un templo neogótico fuera de las rutas turísticas.

Otro de los barrios más significativos y de imprescindible visita es el Barrio Chino, que se reduce a cuatro o cinco pequeñas calles, perdidas en medio del deterioradísimo barrio de Centro Habana. En si mismo este barrio no tiene nada de particular, es un lugar agradable si se desea salir de la zona turística y visitar un mercado chino; en él los vendedores ofrecen frutas, verduras y carne, además de soja, jengibre y otros condimentos chinos. Lo verdaderamente curioso del barrio son las llamadas Sociedades Chinas de Instrucción y Recreo, pequeños casinos-bares-fondas-restaurantes, situados invariablemente en un primer piso, en los que se puede comer muy bien y muy barato, además de tomar una cerveza, jugar una partida de billar o asistir a algún espectáculo los fines de semana.

El Vedado puede ser considerado, o al menos la parte situada alrededor del hotel Habana Libre, el centro actual de La Habana, el barrio de los negocios y del comercio.

Allí están los bancos, las compañías aéreas, las agencias de viaje, los cines, las oficinas de los ministerios, numerosos hoteles (el Nacional, el Habana Libre, el Capri, el Victoria) y tiendas. Las avenidas y calles del Vedado están trazadas en ángulo recto y se denominan con cifras o letras.

A un extremo de la calle L, tras haber dejado atrás el Habana Libre, se encuentran las majestuosas escaleras de la Universidad de La Habana, fundada en 1728. La plaza Ignacio Agramonte representa el centro del campus, rodeado por cuatro edificios: el rectorado, la facultad de derecho, la facultad de ciencias y la biblioteca. Muy cerca de allí, se encuentra el Museo Napoleónico, reúne una colección extremadamente variada sobre Napoleón Bonaparte.

Podemos situar, en el barrio del Vedado, la plaza de la Revolución y el cementerio Cristóbal Colon, aunque formen parte, para ser más exactos, del Nuevo Vedado. La plaza de la Revolución puede albergar un millón de espectadores para grandes manifestaciones como la de 1 de mayo, que da lugar a un desfile militar y a un discurso del líder máximo que puede llegar a durar varias horas. Aquí, una inmensa muchedumbre lloró la muerte del Che Guevara el 18 de Octubre de 1968. Un enorme retrato del guerrillero argentino adorna, por otro lado, una de las esquinas de la plaza.

La vasta explanada de 4,5 hectáreas esta rodeada por los edificios de la sede del comité central del Partido Comunista, del Teatro Nacional, de la Biblioteca Nacional, del ministerio de Comunicaciones y del ministerio de Justicia.

El cementerio Cristóbal Colon es sencillamente uno de los mayores y más hermosos de América Latina. En el Vedado se encuentra la famosa heladería Coppelia a 100 m del Habana Libre. En esta heladería al aire libre comienza la película "Fresa Y Chocolate".

Miramar es un barrio residencial enteramente "de época", atravesado por la famosa 5ª avenida. Miramar comienza exactamente al final del Malecón, tras el túnel de las Américas. Es el barrio por excelencia de las embajadas y de las casas más hermosas, construidas en los estilos de los años 30 y 50.La embajada de Rusia es un monumento en si misma. La llaman "la Torre de control" y domina uno de los supermercados mejor provistos de la ciudad, el Diplomercado. Se inicia más lejos el parque 24, magnifico lugar sombreado por ficus, que antes era el lugar de encuentro de la alta sociedad de Miramar, y hoy se ha convertido en lugar de cita para los enamorados. La playa 16 es la que esta mas “de moda”, es una falsa playa de rocas negras. Siguiendo la avenida, tras dos glorietas y una decena de kilómetros, se llega a la Marina Hemingway. El mayor puerto deportivo de Cuba que conoce hoy una actividad floreciente.

El Malecón es el centro estratégico de La Habana, un punto de orientación ideal. Flanquea todo el barrio del Vedado y del Centro hasta la Habana Vieja. El Malecón tiene 5 km de longitud. Siguiendo el Malecón se pasa, sucesivamente, ante el hospital Hermanos Ameijeiras, el monumento dedicado a Antonio Maceo, la Cascada y el monumento dedicado a la memoria de las victimas de la explosión del acorazado Maine, luego se impone el hermoso aspecto del Hotel Nacional, el mas hermoso de La Habana y, mas adelante todavía, la estatua ecuestre de Calixto García y los hoteles Cohiba y Riviera, construidos frente a lo que se llama la Fuente. El Malecón es el lugar de cita por excelencia de los habaneros. Se encuentran allí a cualquier hora del día, en especial por la mañana y por la tarde, cuando el sol no es demasiado fuerte, y, naturalmente, por la noche, pues ese ancho parapeto es muy practico para sentarse, tenderse o incluso acostarse.

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