EL Callejón Oscuro —RELATO DE TERROR—

  Cuando  alguien echa la vista atrás, se da cuenta de que los actos y decisiones que se toman, pueden afectar al resto de su vida y de los que le rodean.

Aquella noche salimos como cada martes, huyendo de la multitud de la gente del fin de semana, volvíamos tarde, siempre hasta arriba de cerveza para intentar olvidar en parte la rutinaria vida que nos había tocado, el invierno empezaba y la temperatura de la noche bajaba por momentos, nosotros tres, desde las ocho en la calle y con el alcohol deambulando por nuestra sangre decidimos recortar el recorrido a nuestro barrio, entre la calles y callejones que por prudencia nunca habíamos tomados.

Avancemos lentamente por uno de ellos, a mitad de el, cuándo la penumbra se hacía más evidente descubrimos tirado sobre suelo el cuerpo de un hombre entre las basuras y los escombros, tenía el pelo largo, canoso y vestido con un viejo abrigo con los bolsillos rotos, aunque los zapatos y los pantalones parecían de buena calidad,el vagabundo  no se movia y nos temimos lo peor.

Encendimos mi movil para iluminar parte del callejón, que con la luz de el parecían más media tarde que medianoche, hicimos un rastreo rápido de la zona pero solo estaba el viejo, Raúl con el pie toco varias veces el cuerpo del hombre con intención de ver su estado.

-Eh viejo despierta, borracho de mierda, eh tío  -le habro raul con tono sarcastico

-Vámonos ya –comento Dani.

-Esperar veamos que lleva encima –replico Raúl

Bajo el brazo para registrarle, cuando en el silencio que nos acompañaban escuchemos un murmullo que decía “ayuda, ayuda” Raúl acerco sus manos al cuerpo  y empezó a zarandear al viejo…tu qué demonios quieres tío, la cabeza del viejo se levantó dejando ver su rostro convertido en una grotesca imagen de lo que una vez fue la cara de un hombre, en un giro rápido el viejo agarro el brazo de Raúl diciendo “Tú serás el siguiente, nos veremos”.

Salimos corriendo por el callejón sí que ninguno delos tres dar una ojeada para atrás buscando la luz que nos volviera a la realidad.

- Puto borracho me ha dado la noche, que cara tenia parecía que tuviese más de cien años dijo Raúl. –Tranquilo amigo todos nos hemos asustados, comente yo con un tono de voz que apenas escuchaba en mi interior.

-Estoy loco por lavarme las manos ese viejo me las agarro con fuerza. –comento Raúl, con la cara todavia mudada.

No se habló de lo sucedido  ni de otro tema durante el recorrido a nuestras casas, cada uno perdido en sus reflexiones,  nos despedimos sin apenas mirarnos, y quedemos en el bar de siempre para el martes siguiente.

La semana paso lenta como todas,   lo importante era martes y habíamos quedado a la diez,  ya eran las nueve, me vestí corriendo.

Salí a la calle con el paso acelerado y recortando calles y en mi cabeza recordando la situación tan extraña de la semana anterior, cuando quise darme cuenta me encontraba en la entrada del callejón, la prudencia me decía que no entrara, pero la curiosidad dominaba en esta situación, entre libre de desasosiego,  pero cauteloso, cuando  llegue a la mitad de callejón, se me paralizo el cuerpo, en el mismo lugar de la otra vez se encontraba Raúl, echado en el suelo boca abajo con el viejo abrigo puesto, lo reconocí por su coleta pelirroja que descansaba sobre su hombro, el pánico sé apodero de mí y corrí por el callejón, en busca de Dani, corrí sin parar notando como mi corazón aceleraba por momentos, no estaba muy lejos de alli y yo no sabia que hacer,  lo encontré sentado en el bar en nuestro rincón de siempre mirando su reloj.                      

–amigo me grito al verme                                                                                                     –Donde os metéis llevo tres cervezas y una hora  esperando, y Raúl donde anda no lo has visto    -¿Amigo me oyes?-me decía una y otra vez.                                                                       Mientras yo seguía  disoluto en mis pensamientos, solo reteniendo en mi cabeza a Raúl tirado en el callejón, al final reaccione y entre palabras entrecortadas conté lo sucedido en el callejón, aferrandome al  brazo de dani, le  hice salir del bar para que me acompañara, para que viera con sus propios ojos lo que  había relatado.

Lleguemos sofocados entre la carrera y el nerviosismo, entremos despacio midiendo nuestros pasos, el callejón parecía más gélido y tenebroso que nunca nuestros pasos al andar punteaban como si de cascos de caballo se trataran, busquemos a Raúl entre la basura y retos de muebles, que la gente abandonaba aprovechando la penumbra de la zona, casi tropezamos con él, cuando oímos un ligero quejido que salía entre unos pallets de madera, era Raúl, levantando la cabeza ligeramente para pedir ayuda al escuchar el balbuceo que llebavamos, Dani aunque acobardado se acercó, bajando su cabeza para preguntár.

-¿Que te ha pasado Raúl?, ¿cómo has llegado hasta aquí?, habla por dios.

Preso de un embate de pánico, Dani sacudió a Raúl hasta hacerlo abrir los ojos, su mirada perdida y esos ojos hundidos, le hicieron dar un paso atrás tropezando y cayendo al suelo, su pierna quedo atrapada entre las  maderas y la basura acumulada en el lugar.

En ese momento Raúl en su último esfuerzo alargo su mano deteriorada,  toco  a dani coreando esas fatídicas palabras “Tú serás el siguiente, nos veremos”.

Remolque como pude a Dani para sacarlo de su improvisada prisión de desechos nos miremos y sin terciar palabra arrancamos a correr por el callejón en dirección al bar  para buscar ayuda, cuando llevábamos unos minutos andando, vi como los pasos de mi amigo se hacían más lentos y torpes, fijándome en sus piernas no me daba cuenta que su cara se transformaba, aun siendo  una persona con facciones suaves se encontraba envuelta en un halo de terror, vi como su pelo negro se volvía gris por momentos y sus ojos antes expresivos se marcaban en su rostro como pequeñas heridas sangrantes, su cuerpo se curvaba mientras deambulaba sin destino, toque a Dani para decirle que me esperara aquí, y el respondió mascullando unas palabras que no comprendí.

Sin saber qué hacer, observe a lo lejos un grupo de jóvenes y fui a su encuentro diciendo.

-Ayudadme, ayudarme por favor mi amigo, mi amigo se hace viejo ayudarme...               ellos reían y me decían.

.- ¡Que has tomado tío, si no sabes beber quédate en casa¡ las risas taladraban mis oídos, la cabeza me quería estallar, me volví para buscar a Dani pero no estaba gire mi cuerpo en todas direcciones sin encontrar resultado, grite su nombre sin que una sola palabra saliera de mi boca, entonces se me una idea, el callejón ha regresado al callejón no pude ser, tengo que entrar antes que él.

El miedo había entumecido cada musculo de mi cuerpo, me movía lento, jamás poder llegar, pensaba en mi interior, deseaba girarme y corre en la dirección contraria pero algo en mi mente me lo impedía, seguía obligada en llevarme de nuevo a la oscuridad, paso a paso me dirigía entre la muchedumbre con movimientos compulsivos, la gente fijaba sus miradas en mí solo para ridiculizarme por mi manera de andar.

Nadie me detuvo, nadie descubrió en mí el espanto que reflejaba mi cara, y mis gritos silenciosos, no avisaban de lo que me estaba pasando, paulatinamente pero impasible caminaba continuo al callejón, viendo como la luz se iba disipando a mis espaldas.

En el momento que entre al callejon volví a ser el de siempre, note como mi cuerpo se ensamblaba de nuevo, pero ya era tarde, ya no podía salir la amistad que me unía a mis compañeros de bar era más fuerte que el pánico que sentía allí dentro, tenía que seguir, tenía que finalizar ya con esta pesadilla.

Me acerque prudente, hacia la zona donde descubrí a Raúl la última vez intentado ver de lejos lo que no quería encontrarme, la oscuridad iba envolviendo mi cuerpo, notaba que me observaban pero no veía desde dónde. El frio atravesaba mi cuerpo como si de puñales helados se tratasen, el vaho de mi aliento solo hacía que distinguiera menos lo que tenia delante, mis pies pisaron algo, era algo blando, dios mío que frio hace aquí, es una  chaqueta, debo ponérmela este gélido callejón ensombrecerse mis  pensamientos ¡ahora, ahora  estoy mejor mas calentito¡ un cálido aire, inundo mi cuerpo , y una luz interna que partía desde mis entrañas  me descubrió que me había puesto el abrigo del vagabundo, ahora caigo en las balbuceantes palabras que me digo mi amigo cuando lo toque para que me esperase,  poco a poco note como las fuerzas me abandonaban y pasaban por mí las imágenes de la última semana, mi manos empezaron a envejecer en segundos y me reducía a la nada, pero esto no es el final, acercaros o lo contare,  más cerca, más cerca “ Tú serás el siguiente, nos veremos…”

                                                               FIN

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2 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d diciembre d 2014 a las 19:33 (UTC)
Alguien me está mandando comentarios en los que critica que esté felicitando a los compañeros de Beevoz.
A riesgo que a ti también te pueda molestar: Te deseo un muy feliz año 2015 y añado Perdón por si así fuera.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat24 d octubre d 2014 a las 16:10 (UTC)
El escalofrió me ha recorrido a mi por todo el cuerpo cuando me has dicho al oído las últimas palabras.

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