Partidos… que se parten

  • 17/12/2013
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Es paradójico que se llamen «partidos» y así pasa lo que pasa...

Por: Paloma González Loché

Cuando se crea un Partido, ha de existir una profunda coherencia entre los que lo crean y los que lo forman: desde cargos a militancia. No es una cuestión de ideología sino de coherencia, e insisto en esto.

Cuando los creadores y altos cargos del partido piensan que “han parido un hijo” y no ceden posiciones ni aceptan discrepancias que inmediatamente consideran «disidencias» ¡Ruptura al canto! De ahí que la COHERENCIA sea el arma y el nexo aglutinador. La persuasión sobre la imposición, la aceptación de ideas y su configuración en el esquema. El razonamiento, en definitiva.

Es materialmente IMPOSIBLE pretender “limpiar las calles cuando tu casa esta sucia o descuidada” por poner un símil. No da credibilidad. Es imposible velar por la justicia externa cuando en tu interior se desestiman opiniones justas. Es imposible generar aliados y aglutinar cuando se hace desde un entorno disgregado.

Lo vemos en los grandes Partidos. Los muy ideológicos se aferran a ideas como factor de supervivencia, por ejemplo el PSOE, aun cuando sus enfrentamientos públicos o internos con sus direcciones sean evidentes aunque se intenten soterrar. Ya ha habido escisiones y la creación de un nuevo partido de sus filas. Los desastres electorales lo han “descentrado”, y nunca mejor dicho conduciéndolo a un posicionamiento mucho más escorado que no le pertenece y supondrá un mayor desastre. Eso pasa cuando dirección, bases y militancia no hallan el punto de coherencia aglutinador.

Del PP, como una margarita, han caído varias hojas. Algunas con posicionamientos muy escorados hacia la derecha. Otras pretendiendo un centro conservador que quiere ser escuchado y no lo consigue. ¿Dónde está el problema? En una dirección que actúa con franca INCOHERENCIA entre su propósito de partido y su traducción externa, e interna por añadidura. En un no saber aglutinar y escuchar y obligar a ser fieles al posicionamiento directivo aunque conduzca a error. Un gran divorcio que no promete buenos augurios. 

Todas estas escisiones de todos estos grandes Partidos, están incurriendo en el mismo error: crean «hijos» pero no dejan crecer sus frutos bajo batutas férreas, poco aglutinadoras; cuando es mucho más importante escuchar, cohonestar, abrirse al diálogo y crear proyectos comunes. Con coherencia extrema entre lo que se pretende en ambos niveles: interior y exterior.

No es el momento de personalismos. Es el momento de UNIÓN entre todos estos partidos cuyo propósito es hacer algo nuevo del caos político español y el despilfarro de políticas mal entendidas que hoy conocemos como “la casta”. ¿Quién pone el cascabel al gato? Sin duda no serán partidos dispersos en el panorama político español.

Háganse un bien y háganselo al país. Creen una UNIDAD sin personalismos. Únanse por sus objetivos haciendo un programa común y saldremos ganando toda la ciudadanía pues sólo aglutinando el voto, podrá hacerse una concentración que permita su propia existencia: la de ustedes. ¿O no se habían dado cuenta…?

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