Inocencia interrumpida

Nuestra mente es recorrida por mil pensamientos a la vez. Cuando confundimos un sueño con la realidad. Cuando nos sentimos deprimidos sin ni siquiera saber porque. Es una tristeza inexplicable que ataca de pronto...

Todos nos hemos sentido así en algún momento, con nuestra inocencia interrumpida… Cuando nuestra mente es recorrida por mil pensamientos a la vez. Cuando confundimos un sueño con la realidad. Cuando nos sentimos deprimidos sin ni siquiera saber porque. Es una tristeza inexplicable que ataca de pronto. Tal vez es el ama que saturada de dolor reprimido comienza a desahogarse para no explotar. Sabemos que estamos mal, que no vamos por buen camino y necesitamos ayuda, aunque no lo aceptemos. Cuantas veces no hemos sentido el dolor de no poder adaptarnos al ambiente que nos rodea, porque nuestra manera de ser no es bien vista o nos rechazan abiertamente los demás. Tratamos de aparentar que estamos bien cuando en realidad sentimos ganas de desaparecer. Entonces deseamos tener algo con lo que nos podamos sentir identificados, y por supuesto, donde nos sintamos queridos…Lo normal, ¿Qué es en realidad? ¿Lo preestablecido por la sociedad estructurada o lo que nace de nosotros mismos? Nacemos siendo libres y puros. El mundo es el que se encarga de corrompernos, etiquetarnos y reprimirnos. Tal vez los problemas comienzan cuando intentamos adaptarnos a esas normas de una manera casi forzada; en un desesperado intento por encajar y tratar de ser bien visto por los demás, sin comprender que no es lo que deseamos y que lo importante es ser uno mismo y no dejarnos llevar por los prejuicios; cometiendo el riesgo de alienarnos para siempre. Nos sentimos mal al ver que no conseguimos integrarnos en ese círculo y cuando vemos, se cansan de nosotros y nos echan fuera de él por el simple hecho de ser o pensar de un modo diferente. Tanto “normal” como “real” son términos que pienso no están bien definidos, porque cada quien vive y construye las realidades que quiere y que lo hacen feliz y cada quien es normal a su manera…

Tener en cuenta todo esto para la siguiente historia:

Se llamaba Deloris, tenía 17 años, vivía en Texas, en una caravana con su madre drodependiente, estaban solas, su padre murió cuando ella era muy pequeña, y las continuas parejas de su madre no hacían otra cosa que dejarlas sin dinero y además animaban a Jane ( madre de Deloris ) a seguir consumiendo cocaína y heroína, era una situación bien jodida…

Deloris vivía en un mundo a parte, quería encerrarse en su isla bonita para no abrir los ojos, se ayudaba de tabaco, de aspirinas mezcladas con vodka, de aparentar ser la tipa dura, y de pensar en hacer locuras como matar a alguien…

Una semana después de que a Jane la dejara su última pareja, desapareció, Deloris tenía la información de que según su madre iba al casino, a apostar fuerte, quería darle a su hija un gran festín para comer, algo inalcanzable normalmente para ellas 2 menús de hamburguesas de 4 $ cada uno del Ducky Bell. Deloris siguió su vida como si no pasara nada, nada absolutamente la preocupaba, tenía una mirada perdida incluso se sentía contenta. Esa misma tarde, la joven quedó para probar algo nuevo con una pandilla en el barrio de Ganton, muy cerca de las canchas de baloncesto más grandes de Texas, había oído que era algo que la haría flotar, muy distinto a la sensación de tomarse aspirinas en vodka, distinto que el tabaco o la Marihuana… Deloris llegó con el pijama, prefirió no cambiarse porque estaba cómo así, y mientras sus “amigos” se reían de manera irónica, sacaron un “polvito”… los jóvenes de 19, 18 y 15 años estaban fascinados, Deloris lo miró como si fuera azúcar… Se trataba de cocaína que algún yuppie neoyorquino hizo llegar hasta Texas.

Los adolescentes, comenzaron a chupar la cocaína como si de azúcar se tratara, fruto de la ignorancia… hasta que el chaval de 19 años les explicó cómo se inhalaba… Deloris, sintió cómo la sangraba la nariz, pero era una sensación que la gustaba muchísimo… de repente algo no funcionó en ella… era como si toda su situación la aplastara de repente, y se sintiera ahogada, atosigada… comenzó a gritar, sus amigos estaban demasiado ocupados algunos asustados por la hemorragia de la nariz, otros en un “sueño” y otros desmayados.

Deloris comenzó a darse golpes contra los coches, las farolas, y de repente a su amigo de 15 años le cogió por el cuello, miró la sangre que aún le quedaba en la nariz fijamente, le tiró al suelo, se giró, cogió un ladrillo que había cerca de él y le pegó en la cabeza… Los demás se quedaron quietos durante 5 segundos, pero enseguida salieron corriendo, le había matado…

Abrió los ojos… ¿dónde estoy? Se preguntaba, no veía más que un color, el blanco, por todas partes… tenía suero inyectado, y sentía que no podía mover las piernas, estaban atadas a una cama…. De pronto entraron un médico y policía, habían pasado 2 días desde su asesinato a John, el niño de 15 años… La joven después ese ataque, cayó al suelo… a punto de rozar la muerte, una sobredosis actuó en ella, pero no lo suficientemente grave como para matarla…

El médico la explicó que estaba en institución de Claymoore, ella lo entendió perfectamente, un manicomio… Deloris quiso hablar con su madre, exigió a voces hablar con ella, y les amenazó con quemarlos vivos si no tenía lo que quería, el policía entonces intervino:

- No tenía pensado decírtelo así Deloris, pero tu puta educación de mierda ha acabado con mi paciencia, tu madre esta muerta chica, la encontramos ayer con varios navajazos en las muñecas, tu madre se ha cortado las venas Deloris, se ha suicidado.  No encontraría la heroína y se volvió loca…

El policía tuvo que parar por orden del médico, un gesto de que parara, y éste se largó… Deloris no dijo palabra… El médico piensa que a la joven se la puede ayudar con amistad, verdadera, encontrarse y realizarse, pero no sería fácil…

Cuando conocemos a personas que inesperadamente llegan a marcar nuestra vida y con quienes compartimos experiencias inolvidables. Nos muestra toda la belleza que hay en esos momentos en que un amigo llora con nosotros, cuando lo consolamos, cuando tratamos de hacerlo y nos hace feliz. Cuando aprendemos de él y crecemos a su lado, compartiendo nuestros sentimientos mas profundos; aquellos por los que nos rechazan pero que él si conoce perfectamente…

Denunciar contenido

1 comentario

Deja tu comentario
Juan Conmiedo cocotero@hotmail.com10 d diciembre d 2013 a las 09:35 (UTC)
Telita.
No sé si es cierta la historia o es ficción, pero me ha enganchado. Recomendable su lectura.

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia