Por qué somos infieles?

  • 06/12/2013
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En las relaciones de parejas pueden fallar muchísimas cosas además de un pene que haga quedar mal a su dueño,  un fatal escenario que cuando sucede una vez en la vida puede pasar a la historia como algo chistoso,  pero que si se repite preocupa y hace temblar al sexo fuerte;  no obstante no es este fallo el peor de todos;  en mi opinión la infidelidad es el que más lastima en una relación incluso cuando se pretende pasarla por alto y perdonar.

 

La infidelidad destruye sobre todo la confianza y en la mayoría de los casos afecta seriamente la autoestima de la persona engañada, después de una infidelidad nunca más la pareja duerme tranquila asediada por el fantasma de la duda ante cualquier situación que por insignificante haga revivir la horrible experiencia de ser engañados.

 

Existe un criterio muy generalizado de que son los hombres los perros reyes de la infidelidad, tal vez en algún momento de la historia fue así, no lo sé, hoy en día es un criterio totalmente equivocado, la realidad es que comparten el reinado con las mujeres;  la   única diferencia y origen de esa opinión que ubica a los hombres en el primer lugar absoluto como infieles es la característica masculina de jactarse de sus conquistas y evitar hacer público cuando los engañan, queman o pasan por la parrilla mientras las mujeres son más discretas en sus extra relaciones y todo lo contrario al saberse engañadas armando todo un escándalo del que se entera todo el vecindario y si les es posible lo llevan hasta el trabajo del marido infractor.

 

Los hombres y las mujeres engañan prácticamente por los mismos motivos;  en primer lugar porque pueden,  después son infinitas las causas que siempre intentan justificar esta traición. 

 

Para algunos hombres, el simple hecho de que una mujer acepte tener sexo con ellos es suficiente para que engañen llamaremos a esto “el principio del cavernícola”.  No olvidemos cómo eran las necesidades de los primeros homo-sapiens estaban predeterminados para difundir sus semillas lo más posible para garantizar la continuación de la especie. Desde aquella época, los seres humanos sencillamente no han evolucionado lo suficiente para que los hombres ignoren por completo este impulso y no quiero por eso justificar de ningún modo las infidelidades masculinas.

Engañamos además porque es algo que no debemos hacer,  por aburrimiento de cuarto,  por curiosidad,  por presión de amigos (as) y en el caso de las mujeres además en general, como revancha de una infidelidad, salida estratégica y en lugar de terminar la relación engaña, sexo monótono, sentimientos de descuido, ignorada y/o despreciada, falta de intimidad donde el sexo no es todo, sino también los detalles: darle un masaje en los pies, una cena romántica en casa, un cariño, esos momentos que le indiquen unidad y acercamiento, también para ser la chica mala;  así como los hombres tienen su lado femenino, las mujeres tienen un instinto “perverso” listo para explorar.  

Esta conducta “exótica” en ella puede deberse además a cambios importantes en su vida: ha perdido peso, un nuevo trabajo, nuevos amigos, crisis de la edad temprana o amor propio debes tener presente que siempre existirá un hombre que haga sentir a tu chica más sexy, más hermosa, más amada y la escasez de sexo tampoco ayuda: ¿Recuerdas los buenos tiempos cuando podían estar despiertos amándose toda la noche? Las mujeres son difíciles de entender pero no es un secreto que adoran ser consentidas,  deseadas.

No obstante existe una marcada diferencia en los códigos éticos y morales de los géneros como que en general, las mujeres necesitan ciertos requisitos previos para participar en una relación sexual, necesitan a un hombre que las haga sentirse seguras, necesitan sentirse deseadas, necesitan sentirse juveniles y sensuales. Los hombres en general simplemente necesitan a una mujer que quiera tener relaciones físicas;  eso es todo, así somos.

Debe existir algún estudio psicológico al respecto pero si considero como ciertas las confesiones entre copas de cientos de amigos y compañeros infieles por supuesto no mis fieles amigos esposos de mis fieles amigas y damos por cierto que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad un hombre puede estar absolutamente enamorado de su pareja y tener con ella ese sexo que nos dice: “esa es la que es” y sin embargo caer, perderse ante el embrujo a veces incluso de cualquier flaca con sandunga,  equivocando camino por vereda situación que no necesariamente es así ni parecida en las mujeres porque a diferencia de nosotros en general, cuando tienen aventuras extraconyugales, no suelen buscar solo sexo pues aunque no lo digan también aspiran a encontrar de alguna forma sentimientos.

Ser infiel tiene además bastante de egoísmo en cualquier caso pues se pretende mantener la estabilidad y todo lo bueno que ofrece una relación de tiempo con la emoción del constante cambio que según se dice es donde está el verdadero sabor y disfrute de la sexualidad con la adrenalina además que produce el estar constantemente en peligro de ser descubierto y enfrentar un tamborito.

Es por todo lo antes comentado que ser infiel apesta y es una vagabundería que no paga, pero que bueno debe ser tener a tu vieja y a una chichi linda a sus espaldas…  o no.

Por favor PIENSA que el cerebro no lo hizo Dios solo para llenar ese hueco que tenemos en la cabeza y OPINA para que tu individualidad se haga sentir.

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat30 d octubre d 2014 a las 11:04 (UTC)
Muy ajustado a la realidad.

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