Soledad

  • 30/11/2013
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No hay mayor dolor que sentirse solo estando en compañía.

Desde hace unos meses veo un programa de Canal Andalucia que ponen todas las tardes al que acuden cada día tres personas mayores de cincuenta años,dos de ellas en busca de pareja y la tercera para conocer en persona a uno de sus pretendientes con el que lleva comunicándose un tiempo ya.Todos tienen en común la soledad no deseada,y la frase que más pronuncian es : “La soledad es muy mala.”

Por lo general, son seres humanos acostumbrados a vivir en pareja que se han quedado viudos o que se han separado,pero que no tienen una pasión en su vida,algo por qué luchar ni vibrar. Pusieron su motivación y felicidad en la persona que les falta y como no tienen vida propia,sienten un vacío interior que piensan ,erróneamente, que alguien les quitará

Sobreviven en sus casas durante el día y por la noche es cuando ya no pueden soportar el enorme desazón que les produce el encontrarse frente a frente con ellos mismos.Porque en el fondo es eso.Lo que les hace sentirse mal es que no están encantados de conocerse porque nunca supìeron quiénes eran ya que vivieron por otros y para otros. Su situación actual les obliga a quedarse solos con sus pensamientos y eso les resulta tremendamente duro,mas el huir no sirve para nada más que para retrasar el encuentro.

Hay otro tipo de soledad, la de las personas que cuando abren la puerta de sus casas se encuentran con un hombre o mujer sentados en el sofá con los que no comparten más que espacio porque en lo que se refiere a emociones y sentimientos se hallan a años luz.Esos también se sienten solos,pero doblemente porque no hay mayor dolor que sentirse así en compañía.

La soledad ha tenido siempre un sentido triste y sombrío,pero si es aceptada,tiene unos puntos muy positivos: escuchar y saborear música tranquilamente,leer un buen libro,sentir el latir de tu corazón,oír la radio mientras limpias o cocinas a tu gusto lo que te apetece,ver una buena película,realizar algún trabajo creativo sin preocuparte del reloj,escuchar desde la cama esos relámpagos y la lluvia golpeando los cristales en la paz de tu habitación,levantarte cuando quieres,salir y entrar de casa sin pedir permiso a nadie ni ver malas caras al volver...etc.

 

Quien está lleno por dentro no nota la soledad. Al que tiene una vida social y se quiere y acepta a sí mismo,no le importa no encontrar a nadie sentado en el sillón de la sala,más bien prefiere, a toparse con un extraño cuya presencia le molesta y hace daño,porque al cerrar la puerta no le aterra hallarse consigo mismo. Eso no quiere decir que no acepte el amor si llega,pero no esperará ansiosa ni desesperadamente a su media naranja para  formar con ella una entera,pues ella ya lo es y se unirá a otra de su misma condición para compartir esperanzas,ilusiones,alegrías y, si llega el caso, fracasos con fuerza y valentía.

Rosa Ochoa

 

 

 

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