Conversaciones conmigo mismo: El ideario del Convenio R.A.(fragmento)

Estoy empezando a escribir, no se si un libro, un informe o un compendio de reflexiones sobre la situación económica actual y como podemos cambiarla. Mi amiga Patricia Calderón no hace más que decirme, escribe, escribe,escribe Y en ello estoy.

Soy de la opinión de que los hechos económicos son enormemente simples pero tienen complicadísimas consecuencias. Empujar con el dedo una ficha de dominó para que caiga sobre  la siguiente y miles de ellas a continuación, puede parecer un acto inocente. Cuando los que caen son empresas, trabajadores, familias y países, la inocencia desaparece. El primer movimiento produce millones y millones más. La ficha número mil uno, dirá que la culpa es de la mil, que se le vino encima sin previo aviso.  O de la mil trescientos, porque aún no ha caído y pasa de todo. Otros opinarán que la culpable es la número uno , por dejarse empujar, no tener una buena sujeción , o no mantener la distancia de seguridad con la segunda. La mayoría,  por estar tapadas, no verán el movimiento del dedo asesino. O aunque lo vean venir, no podrán hacer nada para salirse de la fila. ¡Esto es indignante! No se sabe si ser ficha de dominó, el movimiento o no movimiento de las fichas, el maldito juego o el dedo asesino.

No tener dinero también es simple. Claro que cuando vemos los bares llenos no podemos evitar decir el típico: ¡Y luego dicen que hay crisis! Pero ya nada es como antes. Ahora corre menos la cerveza y las gambas al ajillo.

―No hay dinero.

―Bueno, dinero hay, lo que pasa es que yo no tengo o tengo menos.

―Es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora toca pagar las consecuencias.

―Hay que reducir el déficit y sanear la banca.

―Muy bien, ¿pero qué déficit?

―El del Estado.

―¿Y el de las familias y las empresas?

―Ese ahora no toca.

―No, no toca, porque si tocara se nos desmandarían los gastos sociales y el bienestar, aumentaría aún más el déficit, y a ver cómo íbamos a pagar la deuda.

―A ver, que yo me entere: No tenemos dinero, debemos un montón y ahora parece que lo único importante es reducir el déficit, aunque aumente el paro, la pobreza, cierren las empresas y se recorte a diestro y siniestro.

―Es que no somos competitivos.

―Pues con estas medidas, me parece que cada vez lo seremos menos.

―No entiendo.

―Se ve claramente que el objetivo de los acreedores, de todos los acreedores, es cobrar lo suyo. Por eso  lo demás (el paro, los recortes, los cierres, las privatizaciones, etc) no importa.

―Creo que nunca tantos, fuimos tan tontos.

―Y que lo digas, compañero.

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