El Expresionismo Alemán

Para hablar de cualquier movimiento artístico es necesario enmarcarlo en un contexto social y político. Por ello nos situamos en la Europa de principios de siglo.

La Primera Guerra Mundial ha asolado al viejo continente y Alemania es uno de los países más afectados. El cine de otros países, sobre todo Norteamérica, era la opción más extendida en la Alemania anterior a la Guerra pero la situación cambia radicalmente.

El Gobierno alemán, con la ayuda del Deutsche Bank, crea una productora nacional: UFA, fundamental para impulsar la producción de cine autóctono. El cine que comienza a hacerse es de corte costumbrista, con figura destacadas como la de Ernest Lubitsch o el movimiento Kammerspielfilm, liderado por Murnau. La industria cinematográfica empieza a surgir con fuerza y muchas ganas. Y es en estas circunstancias en las que se desarrollará el Expresionismo Alemán.

Pero este movimiento tiene sus orígenes en el arte de principios del S.XX. Los finales del S.XIX fueron una época de corte academicista y cuya tónica en cualquier manifestación artística era el reflejo de la realidad. Un ejemplo significativo de ello fue el Impresionismo surgido en Francia. Como contraposición a estos movimientos realistas, se alzan las voces de algunos autores que pretenden mostrar justo lo contrario: la realidad subjetiva de las cosas, las percepciones profundas de cada uno. Y Alemania es el escenario perfecto por la situación de posguerra. Grupos significativos del expresionismo pictórico son "Die Brucke" y "Die Blue Reiter" con artistas como Kandinsky o Franz Marc. Y en el Expresionismo literario, Kafka, por ejemplo.

Y el cine no podía ser menos. Algunos directores asimilaron las teorías y propuestas del Expresionismo e hicieron un cine acorde con sus máximas. La película precursora de este movimiento fue "El gabinete del Dr. Calgary"(1919), dirigida por Robert Wiene, en la que lo más significativo quizás sea una estética marcada por las sombras y lo tenebroso. Lo mismo sucedería con otra película icono del Expresionismo: "El Golem"(1920) de Paul Wegener y Henrik Galeen. Pero las películas cumbre del movimiento quizás sean "Nosferatu" (1922), de Murnau y "Metrópolis" (1926) de Fritz Lang. La primera trata un tema que atrae a los expresionistas: el de los vampiros y nos muestra en un film mudo pero expresivo una concepción de Drácula (Nosferatu el vampiro) completamente gótica, oscura también, casi onírica. Fritz Lang hace en "Metrópolis" una alegoría del mundo desde esa visión subjetiva de la que hablamos. Es un mundo subterráneo y futurista, con preminencia de las máquinas, con espectaculares decorados y con una plantilla de cientos de actores. Los efectos de luz y sombra y la grandiosidad de la puesta en escena podrían ser una característica primordial de "Metrópolis", que no deja de ser una concepción excelente del universo expresonista.

Metropolis2

El Expresionismo terminó al llegar la década de los 30 pero es indudable la influencia que ha tenido en films posteriores, en el género de terror y de ciencia ficción y en una estética determinada como es la gótica. No sólo éste, sino otros ismos de principios del S.XX, se han extinguido prontamente pero todos ellos han dado lugar a otra forma de hacer arte, han ayudado a avanzar y nunca se han olvidado.

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