El egoista y la ayuda, (cuentos para una crisis)

Será de la fuente inagotable del egoismo humano, de donde fluirá egoismo contra egoismo, hasta convertirse en lo mejor que podamos imaginar. Menos por menos: más.

―Míralo Pepe, ahí está ¡qué bonito es! Traes el dinero ¿verdad?                   ―Si, mujer, los mil ochocientos euros justos del coche y los veinte del ADSL  pero creo que no es ese, el nuestro es del mismo modelo y color pero de segunda mano.

Cuando Maruja y Pepe se encaminaban a la puerta del concesionario, se encontraron con un numeroso grupo de personas al lado de la puerta:

Un mendigo y su perro, dormitaban sentados en el suelo. A su lado varios carteles pedían ayuda para cajas de resistencia, trabajadores despedidos, empresas en crisis, alimentos, catástrofes, enfermos, investigadores y pagos de hipotecas.

cuentococherojo

―Por favor,  ayuda, por favor.

Cuando instintivamente Pepe iba a acercarse al grupo  para hablar con ellos, sintió un fuerte tirón en el brazo derecho. Al girar la vista se encontró con una erguida Maruja que sin dejar de mirar al frente le dijo:

―¡Camina!.

―Pero mujer, ¿qué haces? Esta gente necesita nuestra ayuda.  Tenemos mil ochocientos euros y podemos colaborar.

―Camina Pepe, por favor. Hazme caso.

―De acuerdo, camino, pero cuando volvamos a casa, hablaremos muy en serio de este asunto. Me acabo de llevar una enorme decepción contigo. Nunca imagine que pudieras llegar a ser tan egoísta. Al fin y al cabo el coche podía esperar,― dijo refunfuñando.

Maruja no perdió ni un instante su gesto casi altivo, mientras recordaba la frase que muchas veces había oído decir su padre y que nunca llegó a entender ni olvidar:

―Paso corto, vista al frente.

El director de ventas estaba ocupado hablando con otra pareja, pero a los pocos minutos salió y los saludó con su mejor sonrisa:

 ―¡Buenos días!, por favor pasen.―No preguntó en que podía ayudarles, porque sabía perfectamente que venían a buscar el coche.

―Gracias, buenos días―Respondieron Pepe y Maruja.

Aunque Pepe tenía el dinero, fue Maruja la que tomó la iniciativa. Ella, que era de las de “Lo que diga Pepe”y no hacía nada sin consultarlo antes con su marido, aquel día estaba al mando.

Algo flotaba en el ambiente que le decía a Pepe que debía permanecer callado, de manera que eso hizo. De cualquier modo, si la situación se le iba de las manos, el dinero estaba en su bolsillo.

―He hablado con mis superiores y hemos trasladado su propuesta a Fábrica. Tengo que decirles que la hemos aceptado.―Dijo el Director Comercial, de nombre Vicente, dirigiéndose a Maruja.

―Pero, ¿qué propuesta?―Exclamó un más que sorprendido Pepe.

Más sorprendido aún, estaba el Director Comercial, de que Pepe no estuviera al tanto de aquel asunto que con tanto detalle le había explicado Maruja la tarde anterior.

―Bueno, es una cuestión interna, el coche les costará lo mismo, sólo que tanto en el Concesionario como en  Fábrica, aplicaremos el mismo procedimiento: El Convenio R.A.

―¿El Convenio R.A.? ¿Y eso que es? ¿Un impuesto?, ¡mira que tenemos el dinero justo!

―Que te lo explique Maruja, que de eso sabe un rato.

Entonces Maruja se acomodó en la silla, remangándose mentalmente dispuesta a soltar todo lo que tenía dentro.

―Hace un rato cuando entramos, había un grupo de personas en la puerta. Nadie sale a la calle a pedir ayuda o reivindicar cosas, porque sí. Todo lo que demandan es justo, pero si lo consiguieramos con más impuestos, donativos, limosnas, rescates o ayudas, la situación de los cooperantes, ayudantes, el Estado y en definitiva de todos, sería peor y no mejor. Un solo euro que les diéramos de los mil ochocientos que con tanto sacrificio guardamos para el coche, y el ADSL  nos impediría comprar alguna de las dos cosas o las dos. Si no compráramos el coche, el concesionario no cobraría, no podría pagar, o pagaría peor a sus proveedores o empleados. Sin pagar, a la Fábrica le pasaría lo mismo, no podría comprar a otras, pagar sueldos y mucho menos ayudar a damnificados, como los de Sandy, Filipinas, Lorca, Italia, etc. Etc. Estamos ante la frase de Churchill: O cañones o mantequilla, o compramos el coche o ayudamos, las dos cosas no pueden ser. Es aquí donde interviene el Convenio R.A. para conseguir las dos cosas.

―Pero ¿cómo?. ¿No será mejor prescindir del coche  o el ADSL? Al fin y al cabo ya sabes que internet no me gusta.  Según tú es mejor ayudar a  las multinacionales, los bancos y tanto neoliberal suelto como andan por ahí, que a los verdaderamente necesitados?¿eh?. ¡Qué egoísta eres Maruja!

Maruja, no se inmutó. Aguantó el trago de que su Pepe la llamara egoísta delante de Vicente y continuó como si tal cosa.

―Ver aquella gente en la puerta y las fotos del tifón y tantas catástrofes como ocurren el mundo, me impactó tanto o más que a tí Pepe, pero hace tiempo que sé que el Convenio R.A. es mucho mejor que cualquier ayuda, impuesto, recorte, limosna, financiación o rescate. Infinitamente mejor. Cuando te dije ¡Camina!, fue porque sabía que si le dábamos el dinero a aquellas personas…

―Bueno, ¡solo quería ayudarles un poco, mientras tú tenías en la cabeza el dichoso coche que no te deja dormir! De haberle dado cien euros, seguro que Vicente nos habría hecho un descuento. Argumentó Pepe.

―Ya Pepe, ya. Y todos, incluidos los que reciben la ayuda, estaríamos un poco peor y no mejor. Déjame continuar con la historia completa, por favor.

―Pasar de largo, no fue fácil para mí. Pero sólo así podríamos comprar el  coche, aumentar las ventas y los ingresos del Concesionario, con los que pagar alguna factura o nómina, hacer que su saldo en el banco sea más positivo, consiga mejores precios y ofertas y la fábrica (y el banco) estarán tranquilos porque saben que todo lo que facture lo cobrará sin problemas..

―¡No me hables de los bancos!. ―Al enemigo ni agua! Intervino Pepe.

―El caso es, Pepe, que si  hubiéramos ayudado a los de la puerta, el concesionario y mucho miles de personas incluidos tu y yo  estaríamos  peor. Comprar ese coche, y sobre todo pagar hasta el ultimo céntimo de su precio es lo mejor que podemos hacer.

―¡El consumismo  te pierde, Maruja!

Con el impermeable puesto, Maruja sabía que nada de lo que le dijera Pepe, o los que estaban en la puerta, la haría cambiar de opinión.

―Vamos a ver Pepe: Comprando el coche has visto que el Concesionario, la Fábrica y todo su entorno se benefician. Hasta ahora no hay un solo perjudicado ni perdedor. Ni uno. Cuando  tengamos el coche, la gestoría, la oficina de Trafico, la Aseguradora, las tiendas de recambios, la gasolinera, los de las ruedas, el autoescuela, los fabricantes de auto-radios y alfombras. Las cafeterías, los bares, los peajes, hoteles y vecinos de los pueblos y ciudades donde vayamos, y todos los de la puerta y muchos más estarán encantados de nuestra decisión de pasar de largo y no darles nada.

―¿Nuestra decisión?. A mi no me metas en esto, fuiste tú y no yo, la que dijo ¡Camina!

―Si, fui yo. Y dentro de un momento también serás tú y todos, Cabezón. La idea que le propuse a Vicente tiene muchísimo más fondo del que parece. Si el Concesionario y la Fabrica aceptaron la propuesta,  seguramente en este momento, ya haya miles de empresas, ayuntamientos, profesionales y autónomos, poniéndola en práctica y aplicándola a sus compras y ventas. Olvida por un momento a los de la puerta y págale a Vicente sus mil ochocientos euros.

Pepe sacó el dinero, lo contó sobre la mesa  y Vicente le extendió un recibo.

―Muy bien, dijo Pepe, ¿Y ahora qué?.

Vicente que hasta el momento no había dicho palabra intervino:

―Ahora cojo estos mil ochocientos, guardo mil setecientos diez en caja y estos noventa (el 5% del total IVA incluido) los guardo en ese bote de allí, dijo señalando un bote amarillo con las Iniciales FBCRA:

―¿Qué significa FBCRA?.

―Fondo de Beneficiarios del Convenio R.A. Dijo Vicente. Un fondo creado a beneficio de enfermos, investigadores y damnificados por catástrofes naturales, pero también económicas, como la banca, y las empresas en crisis…

―¡De ninguna manera! A las empresas y los bancos, ni un euro.¡Ya pagamos nuestros impuestos y sus mariscadas! ¡No, con mi dinero!.

―Efectivamente Pepe. No es con tu dinero sino con el mío. Desde el momento que pagaste el coche a su justo precio y me diste los mil ochocientos, el dinero ya no es tuyo, sino del Concesionario, y por tanto haremos con él lo que nos venga en gana, que es precisamente meterlo en ese Bote.

Pepe, tragó saliva.

―Vaya palo que me acabas de dar, Vicente.―Reconoció.

―No te preocupes Pepe, no pasa nada. Las cosas nuevas son así. Cuando no se conocen, tendemos a prejuzgar sin saber.Hace un rato recibimos un mail de la Fábrica, donde nos comunican que aplicaron el Convenio R.A. a las ventas de ayer lunes y varias empresas más se han sumado a la iniciativa, aunque más de la mitad se lo están pensando. Nosotros decidimos hacer lo mismo con las operaciones de toda la provincia. En total casi cien millones de euros de venta y cinco millones en el bote del CRA. Vamos a enviar un par de ellos a Filipinas. El resto será  para algunos de los de la puerta.

―¿Cómo?¿Para algún banco o empresa de ejecutivos corruptos?

Maruja, al ver que se complicaba la charla intervino.

―Si te fijas la diferencia entre el Convenio R.A. y las medidas tradicionales de la hucha, el lacito, las limosnas y los actos benéficos,  se cambia por algo muy distinto:

  • El que ayuda, en este caso la Fábrica, el Concesionario y su entorno, no tiran de un fondo se reserva, no se privan de nada, ni se rascan el bolsillo o se endeudan para ayudar, sino que su aportación procede de una venta o un ingreso en lugar de una deuda o números rojos.
  • Si cada vez que alguien tiene que “ayudar” con noventa euros,(que desgravará íntegramente) antes recibió mil ochocientos, es evidente que querrá repetir muchas veces la misma operación.
  • Ni que decir tiene que los beneficiarios directos, enfermos, investigadores y damnificados (de todo tipo) querrán recibir más, o lo que es lo mismo, que el concesionario, la Fábrica y todos en general vendan mucho y tengan muchos ingresos, porque cuanto más pase esto, más “noventaeuros”recibirán, y cuanto más reciban más ”milochocientos” se habrán producido antes.

Muy bonito Maruja, ¿pero que pasa con los otros?. En la puerta había pensionistas, afectados por la hipoteca y las preferentes, estudiantes, docentes y personal sanitario.― Argumentó Pepe, que ya estaba más tranquilo.

―Pronto verás como el efecto del Convenio R.A. nos lleva una conclusión enorme que rompe con algunos los principios fundamentales de la ortodoxia económica: Y es  los problemas y las desgracias, como el tifón de Filipinas o la situación de las fábricas se encierra la solución no sólo provisional, sino definitiva. Estamos sacando de donde parece que no hay.

Si en lugar de ir de aquí para allá, buscando ayuda y financiación,(es decir nos quedamos en la puerta) con el resultado de más y más deuda, que no podremos pagar porque no tenemos con qué, ya que no generamos ingresos; tomamos la decisión de seguir, paso corto y vista al frente, y compramos el coche, el ADSL, el pan, los servicios bancarios o lo que sea, la “ayuda” ¡Oh maravilla!  vendrá de un ingreso en lugar de un préstamo, o de privarnos o privar a alguien de algo.

  • Si cada vez que ayudamos antes ganamos, todos querremos colaborar y saldremos a la calle en busca de necesitados, que a su vez nos buscarán a nosotros.
  • Si cada vez que contratamos un ADSL, compramos una lavadora, o un coche, todos sin excepción ganamos, y nadie pierde, cada vez habrá más dinero en el FBCRA, para ayudar a enfermos, investigadores, y damnificados…
  • Las empresas tendrán mas ingresos y beneficios, podrán invertir pagar y crear empleo.
  • Los nuevos empleados (y las empresas), con mas ingresos, aumentan su poder adquisitivo y se dan cuenta que la competitividad, no es ni mucho menos la lucha desaforada por fabricar barato o pagar menos, por cosas que al final no podremos consumir mas que unos pocos, porque la mayoría no tendrá con qué…y terminará en la puerta.
  • El Estado, con más ingresos por impuestos, sin subirlos, cuotas a la seguridad Social, y menos gatos en subsidios ayudas, becas y Eres, (que las empresas y trabajadores ya no necesitan), tendrá más liquidez. Ya no necesita subir impuestos ni recortar, y lo mejor de todo: no necesita endeudarse. Sin deuda y con ingresos, se produce el efecto dominó pero al revés.

―Para muchos el Convenio R.A. supone un problema de gestión del FBCRA, ¿qué hacer con ese fondo? ¿Quién lo gestiona? ¿Cómo? ¿Cómo sabemos que será bien gestionado?. Otros, prefieren seguir como siempre argumentando que no quieren perder. Algunos beneficiarios prefieren no complicarse la vida, y dicen: ― Estamos más a gustito como estamos, recibiendo ayudas, aunque ahora nos las recorten y las ayudas nos maten un poco a todos cada día, con cargo a una deuda creciente.

―Me alegro de que hayamos comprado el coche de esta manera y también de no habernos parado en la puerta. Cuando salgamos de aquí, vamos a pedirle al operador que aplique el Convenio R.A. en la instalación del ADSL. Nos cobrarán veinte euros, de los que uno irá al FBCRA.. Si deciden aplicarlo a todos sus productos y servicios, se encontrarán con que cuantas más líneas, más ADSL, móviles y fijos, vendan, más estará ganando la empresa, más sus empleados, más el estado y mayor será el saldo del FBCRA. Más podremos enviar a Filipinas, por ejemplo a a las empresas en crisis.

―¿Y si alguien no quiere aplicarlo? Preguntó Pepe.

―Bueno, si otro concesionario no lo aplicara, enseguida se dará cuenta del error. Venderá menos porque como no hay beneficiarios, el consumo se dirigirá a los que sí aplican el Convenio R.A. no podrá desgravar nada, tendrá mas costes, tal vez pérdidas y seguramente un grupo en la puerta exigiéndole que lo aplique.

―Pero ya sabes, siempre hay quien se salta las cosas a la torera, vende en negro, y ni Convenio R.A. ni nada. Comentó Pepe.

―Por supuesto, pero, eso ya lo veremos en casa. El fraude, la piratería y la competencia desleal, tienen desde ahora un piedrecita en el zapato. Si comprando un DVD original, por ejemplo, ganamos todos y el del top manta puede conseguir sus papeles… habría que ser tonto muy tonto, para comprar pirata o hacer una descarga ilegal.

―Es una fantástica noticia, Maruja. A veces es bueno hacer eso que dices de: Paso corto y vista al frente. Si las empresas, la administración y todos aplicamos el Convenio R.A. la reactivación será enorme, y la deuda cada vez menor. Cualquier cosa que se compre o se venda generará beneficios para todas las partes y al mismo tiempo tendremos el FBCRA lleno hasta arriba, para poder atender imprevistos. Comentó Vicente.

―Por cierto, ¿Qué te parece Vicente, si.. bueno ya se que es tu dinero, pero, ¿que tal si  hacemos ahora un ingreso simbólico?. Tengo en la bolsa 120 rotuladores tipo roller, que seguramente utilizáis aquí o podéis regalar a los clientes: te los ofrezco a 1.50€. Es un buen precio: Total 180€. Si te los quedas me haces un gran favor y tendremos nueve euros más para el FBCRA. Si todos los que tienen algo que vender, o que no venden lo suficiente, hacen lo mismo, todos se beneficiarán de la venta y el bote se hará más y más grande.

―¡Que bueno Pepe!. Eso supondría ayudar a Filipinas y otros damnificados, los enfermos, investigadores y las empresas en crisis, vendiendo lavadoras, tomando cafés, o alojándonos en hoteles. Cuanto más se compre y se venda, mejor para todos y más y más FBCRA.

―La bromita del Convenio R.A. supondría hasta el 5% del PIB y posiblemente más. Unos 55.000 millones de euros anuales.

Cuando Pepe y Maruja salieron del Concesionario, el grupo de la puerta se había sustituido por una cola creciente de personas interesadas en comprar coches. Sabían que sin Planes de ningún tipo, cuanto más compraran, mejor para todos y mayor sería el FBCRA. En tiempos de incertidumbre como estos, da mucha confianza saber que tendremos trabajo y poder pagar las letras.

Mientras Maruja se hacía esta y otras reflexiones, Pepe hizo una llamada:

―..ah bien si..entonces diez megas, llamadas móviles incluidas etc. 20 euros ¿no?. Mire, queremos proponerles que apliquen el Convenio R.A…Si.si..se lo explico: La empresa nos cobra veinte euros, pero de manera automática aparta o se auto-retiene el 5%, es decir un euro, que desgravará integro. Es posible que muy pronto esa desgravación sea del doble. Al estado le seguirá interesando. Cuando los beneficiarios reciben ese euro, aunque es bien poco, querrán mas, y aunque algunos no puedan comprar, porque no tengan dinero, millones de personas sabrán que cuantos más productos y servicios vendan, mejor para ustedes mejor para todos y más recibe el bote. ¿Se imagina que pasaría si cuando en Filipinas lleguen millones de euros en forma de ayuda pagada y cobrada, y cuanta más ayuda, más adsl, más coches, mas servicios, más sobaos, más paellas y más desayunos se vendieron y cobraron antes?. Le voy a pasar los datos para las altas de mi cuñada, mi hermano y mi suegra, pero eso si, todos con Convenio R.A. ¿eh?. Mi sobrina quiere un móvil de esos de 400€. Si lo paga a plazos, con cada cuota, le aplican unos centimitos de CRA. Cuando todo el mundo sepa que llamando por teléfono, enviando, mensajes, ganan todos, les van a llegar pedidos de todas partes.

―Maruja, de verdad perdóname. He sido muy tonto y me he portado muy mal contigo. Con el dinero de los rotuladores echamos 20€  de gas-oil, y nos vamos al restaurante de Manolo. Antes nos pasamos por casa, recojo el catálogo de material de oficina, y la información de las ADSL.

Por el camino seguro que venderemos mas material de oficina y servicios telefónicos.

―Ains.. que hombre este. Si no fuera porque te conozco, te habría mandado a hacer gárgaras. Dame un beso tontorrón.

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