¿Los energizantes ayudan?

Cuando nos queda poco tiempo para un examen y mucho por estudiar, o simplemente necesitamos mantenernos activos y hacer rendir el día, las bebidas energizan tes son una de las opciones para seguir empujando.

Desde el lanzamiento de Red Bull, en 1987, diversas compañías han sacado al mercado su propia versión de las “energy drinks”. Según Martha Melgarejo, Química y Tecnóloga de Alimentos, actualmente se producen alrededor de 3.000 millones de envases por año, a nivel mundial y a crecimiento sostenido.

Los universitarios somos los grandes consumidores de este tipo de bebida, ya sea en fiestas, para hacer deportes o mismo para rendir mejor en los estudios. El problema es que las marcas de bebidas energizantes han vendido sus productos de una manera muy atractiva, pero con poca información sobre el “detrás de las escenas” de sus productos.

De acuerdo a la terminología científica, las bebidas energizantes son bebidas  analcohólicas, generalmente gasificadas, compuestas básicamente  por cafeína  e hidratos de carbono, azúcares diversos de distinta velocidad de absorción, más otros ingredientes, como aminoácidos, vitaminas, minerales, extractos vegetales, acompañados de aditivos acidulantes, conservantes, saborizantes y colorantes. Distintos componentes que se traducen en energía “extra” para esos momentos de desgaste que nos ocurren a diario.

Mitos y verdades

Una lata de 250 ml aporta entre 28 y 85 mg de cafeína. Este tipo de sustancia es consumido por el hombre desde tiempos remotos. Los olmecas, antecesores de los mayas y los aztecas, ya en el año 1500 A.C. utilizaban el cacao  (Theobroma cacao) para elaborar distintos alimentos, el chocolate como bebida y un preparado sólido para llevar en largas travesías como fuente de energía.

Químicamente, la cafeína es un estímulo para el cerebro al disminuir la acción de la adenosina, un transmisor nervioso que  produce calma. Se genera entonces una sensación  de vitalidad, de extrema concentración durante algunas horas.

En la cultura popular, la cafeína ha producido diversos mitos y realidades. Uno de ellos es que esta sustancia produce adicción. Según un documento del EUFIC (European Food Information Council), no existe una correlación entre el uso de cafeína y una adicción generada. Muchas veces la adicción se confunde con el acostumbramiento, pero son dos conductas muy diferentes desde lo psíquico y lo físico.

Fuera de lugar

Originariamente, las bebidas energizantes se crearon con el propósito de incrementar el rendimiento físico. Para la nutricionista y experta en alimentos Luciana Lasus,  es saludable la ingesta de agua y bebidas energizantes en el caso de un trabajo físico intenso y con días de mucho calor. Ansiedad, taquicardia e insomnio son tres de los efectos que puede producir el consumo excesivo de este tipo de bebidas, en situaciones que no lo ameriten.

Lo que Lasus encuentra preocupante es, justamente, la tendencia al consumo injustificado de este tipo de bebidas, especialmente entre los universitarios. A través de diseños minimalistas, botellas atractivas, envases que tienden a ser cada vez más livianos y ecológicos, estuches inspiradores,  marcas que enamoran en un click y llegan a miles en horas, la industria va propiciando nuevas instancias de consumo.

Por otro lado, existen políticas de gobierno que tímidamente empiezan a regular aspectos de rotulado y contenidos de ingredientes. Todo esto, según Lasus, va a encontrar efecto en nosotros, los consumidores. “La información que tengamos como consumidores definirá nuestras elecciones a la hora de pasar por las góndolas, ferias, almacenes o kioscos. Saber elegir qué comemos, entender por qué están disponibles ciertos alimentos, cuales son más elegidos y  por qué , nos hace más críticos a la hora de tomar decisiones tan cotidianas como  inconscientes pero tan importantes y determinantes para nuestro rendimiento, eficiencia, y por supuesto salud y calidad de vida”.

Conclusión

Es necesario decir que las decisiones de consumo, en última instancia, siguen perteneciendo a los consumidores. Por ende, está en cada uno tomar la mejor decisión, quizás también con un poco de auto-crítica. La próxima vez que vayas a comprar una lata de bebida energizante, preguntate a vos mismo si esa energía que vas a obtener de ella, no podrías obtenerla con una mejor alimentación y más horas de sueño. Pensalo de la siguiente manera: si comés más sano y te acostás un poquito más temprano, quizás mañana no necesites un empujón extra para cumplir con todo.

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