La mentira de la rosa

  • 17/11/2013
  • 1

principito

     Pero sucedió que el principito, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta.

Y todas las rutas van hacia la morada de los hombres.  

  -Buenos días-dijo.   

Era un jardín florido de rosas. 

   -Buenos días-dijeron las rosas.   

El principito las miró. Todas se parecían a su flor.   

-¿Quiénes sois?-les preguntó, estupefacto. 

  -Somos rosas-dijeron las rosas.  

  -¡Ah!-dijo el principito.   

Y se sintió muy desdichado. Su flor le había contado que era la única de su especie en el universo. Y he aquí que había cinco mil, todas semejantes, en un solo jardín.     "Se sentiría bien vejada si viera esto-se dijo-; tosería enormemente y aparentaría morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que aparentar cuidarla, pues, si no, para humillarme a mí también, se dejaría verdaderamente morir....."       

 El principito, Antoine de Saint-Exupéry.   

 

Se acerca inmaculada, con la mirada pétrea y te escupe en el alma. Se escurre viscosa, casi en silencio y se aloja  más allá del pancreas. La decepción te inunda, lo anega todo. Viene vestida de invierno, imperturbable, arrasando todo a su paso. Es capaz de arrancar de cuajo raíces centenarias y contemplar impasible el desastre natural.   

    Quizá sea la decepción el sentimiento con mayor poder para convertir todo en un paisaje yerto. Quizá lo sea. O quizá sólo sea la parte visible de la constante duda soterrada y ni siquiera tenga poder por sí misma y se apoye en esa desconfianza latente que amenaza sin apenas oírse.    

       Cuando alguien descubre que su rosa no es única, la decepción acude ciclónica y borra cualquier atisbo de sonrisa en décimas de segundo. Y entonces miras alrededor y observas aturdido millones de rosas iguales a la tuya. Si lo hubieras sabido desde el principio, no le hubieses construido ese altar de adoración cotidiana. Te hubieses limitado a observarla con cautela...... Pero aquella rosa te dijo ser única......mintió. Y ahora se aproxima ella, la decepción, con su ballesta y te deja agonizando en vida.    

    Sin embargo, hay un sentimiento glorioso, poderoso....que es capaz de vencer a la fétida decepción. Gracias a ese sentimiento, la mentira de la rosa sobre su unicidad, se torna tierna. Y sientes que sí, que tu rosa es diferente, porque es vulnerable a ti. Se eleva única para conservarte. Y no hay nada más bello.

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1 comentario

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belen belu_parra@live.com29 d enero d 2015 a las 22:18 (UTC)
Que fue exactamente lo que le dijo la flor al principito que el principito se enojo con la flor ?

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