Derechos de imagen y libros sobre Mourinho

En un libro titulado ‘Prepárense para perder: la era Mourinho 2010-2013’, el periodista Diego Torres cuenta con todo lujo de detalles cómo el entrenador José Mourinho pasó del llanto a la cólera y de ahí a la paranoia en tan solo una noche. Afirma que lo hizo al sentirse profundamente defraudado porque Sir Alex Ferguson había recomendado a David Moyes para ser su sustituto, en lugar de recomendarle a él.

En primer lugar cabe plantearse a qué género literario pertenece el libro en cuestión, y cuál es su propósito. Si lo englobamos dentro del ensayo periodístico, conviene citar una definición respecto al buen uso de este género. El veterano periodista Carl Bernstein expone que los valores humanos o éticos son las credenciales del buen profesional. Y que  para merecer tal calificativo, un periodista debe buscar la verdad y contarla sin sensacionalismos, poniendo especial cuidado en no herir a nadie.

Desmenucemos ahora unos párrafos del libro de Torres:

"Fueron las horas más desafortunadas de la etapa de Mourinho como entrenador del Real Madrid. Estuvo entre dormido y despierto, pegado a su teléfono en busca de aclaraciones, en la noche del 7 y la mañana del 8 de mayo, escondido en el hotel Sheraton Mirasierra.

Se afirma que Mourinho pasó esas horas llamando insistentemente a su agencia deportiva Gestifute:

Mourinho no paraba de llamarlos. Sus 'interlocutores' le habían oído sollozar en voz alta y corrieron la voz. El hombre más temido de la compañía estaba aplastado. Durante horas lo embargó una angustia incontenible. Estuvo haciendo llamadas hasta la madrugada para intentar confirmar los datos con periodistas y amigos británicos. Mendes lo supo inmediatamente pero no se atrevió a decirle toda la verdad. Fue otro empleado de Gestifute quien le anunció que, definitivamente, Moyes era el sucesor.

Lo que más espantó a Mourinho fue que la opinión pública concluyera que había hecho el ridículo. Se sentía engañado por Ferguson y temió que alguien pudiera dejar de tomarle en serio. Durante años, el aparato de propaganda que actuaba a su servicio había divulgado la idea de una amistad que ahora se revelaba como una imagen fantasiosa. Para darle coherencia a los hechos a la luz pública, los asesores de Gestifute le aconsejaron que dijera que él ya lo sabía todo porque Ferguson le había llamado para informarle”.

Entre muchas otras cosas, también asegura Torres que Mourinho intentó convencer al Real Madrid de que debía perder una eliminatoria ante el F.C. Barcelona de forma calculada, con el fin de que él pudiera realizar una extraña campaña propagandística.

Si lo que ha pretendido el autor de este libro ha sido realizar una acusación formal de mala praxis, no parece que el cauce literario sea el más apropiado para conducirla. ¿No deberían constar, además, los nombres y apellidos de sus informadores? La veracidad de  cuanto se afirma en ‘Prepárense para perder’, ha sido negada por el aludido, José Mourinho. Lo que causa extrañeza es que no  haya presentado una demanda. El periodista deportivo Manu Mañero, en un artículo titulado “Mourinho y el periodismo de insulto” nos recuerda que:

Uno de esos símiles ha costado sendas demandas de Mourinho (la persona, no el entrenador) a Carlos Boyero, quien le llamó “nazi” en febrero, y ahora a Roberto Palomar, de Marca, quien le ha comparado con el “típico personaje que se daría a la fuga después de causar un atropello”. En juego en esta última opinión, 15.000 euros de indemnización por vulnerar el honor de una persona. Insisto, de una persona. No de un personaje. Al personaje lo han definido otros, siempre con comparaciones, y la mayoría de ellas más odiosas que de costumbre”.

Complots, acusaciones, secretos e iniquidades no faltan en un libro que parece surgido de las entrañas de la Guerra Fría. O quizás habría que buscar las raíces de su inspiración en la serie “Dallas”, sin necesidad de aclarar que Mourinho encarnaría al malvado “JR”.

El hecho es que la infamia, entendida como una vileza que afecta el honor o el crédito de una persona, ya era aplicada en la Antigua Roma. Eran los temidos censores quienes atestiguaban la pérdida de reputación de un  ciudadano al calificarlo de infame. Habría pues que subir a la palestra y decidir si el contenido de este libro contraviene a los principios de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo. El capítulo II de esta Ley está dedicado a la protección civil del derecho al honor, a la intimidad a la propia imagen. El Artículo 7 de este capítulo determina que:

Tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas en el ámbito de protección delimitado por el artículo 2 de esta ley:

La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre.

La revelación de datos privados de una persona o familia conocidos a través de la actividad profesional u oficial de quien los revela.

La imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”.

Cuando en una entrevista realizada en www.elpais.com preguntan a Diego Torres si no debería ser más imparcial como periodista, éste responde que todo lo que escribió en contra de Mourinho lo escribió únicamente  porque le pagaban por ello, es decir, porque era su trabajo. ¿Forma parte de ese trabajo el reciente libro? ¿O será que hablar mal de Mourinho está muy bien pagado, tanto por los medios como por las editoriales?

En la misma entrevista le preguntan a Torres: ¿Cree usted que su libro es  un producto literario, de opiniones, de variedades o de chismes? Y él mismo responde que nunca se paró a pensar si quería hacer literatura o contar chismes.

Somos conscientes de que hemos entrado de lleno en una era regida por "la ley del mínimo esfuerzo" y el pensamiento baldío. Ello exige que la pluma se decante por obras de lectura rápida y nula reflexión, y que los canales informativos desechen los escrúpulos, eligiendo aquello que satisface nuestro morbo de forma casi instantánea.

Podemos admitir sin prejuicios que la mala literatura conviva con la buena, que lidere los rankings de ventas, y ocupe el puesto de honor en las librerías. Pero resulta obligado que tanto escritor como lector, al amparo de la ley, rechacen obras de no ficción cuyo contenido fomente la burla y el desprestigio con marcada alevosía. Sólo los mercenarios de la pluma utilizan la literatura para vengar rencillas personales, envidias y  despechos. Así se ha demostrado a lo largo de la historia, y Borges, con su “Historia universal de la infamia”, dio buena fe de ello.

La conclusión es que los únicos que deben prepararse para perder son los asiduos a lecturas perniciosas y amarillistas, porque además de ser prueba de mal gusto, vulneran la ley. La ley no está de parte de este libro, ni de otros que se le parezcan. Fomentar el respeto hacia los derechos de autor y los derechos de imagen, y denunciar a quienes juegan sin escrúpulos con la dignidad ajena. La solución pasa por defender estos  principios éticos, sin los cuales, la vox populi puede convertirse en pura depredación. Y por ende, nos afecta a todos.

 

Minerva Serrano Cantero. Escritora e historiadora.

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2 comentarios

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Minerva Serrano arxetana@yahoo.es30 d julio d 2014 a las 20:54 (UTC)
Estimado Sr Cabrera: Me alegra mucho que le haya agradado mi artículo, y le agradezco sus elogios. Intentaré realizar más publicaciones en esta plataforma aunque mi tiempo sea muy escaso, pero sólo por complacer a lectores como usted, merece la pena.

Comparto totalmente su punto de vista sobre la vulgarización de las lecturas que estamos sufriendo, y lo que es peor, la crisis cultural y de valores en la que estamos inmersos. Por ello me creo en la obligación de contribuir, con mis modestas aportaciones, a que al menos unos pocos sigamos cultivando el periodismo honesto y la literatura.

Gracias por sus palabras, y ánimo. Me alegro mucho de haberle conocido. Reciba un afectuoso saludo.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat30 d julio d 2014 a las 17:44 (UTC)
Distinguida Señora o Señorita: Desde que equivocadamente abrí un panel en esta plataforma, de vez en cuando busco y rebusco, entre la basura que me rodea, los pocos artículos que vale la pena leer y me place decirle que de entre todo lo que hasta la fecha he visto, no hay nada que pueda compararse con el que antecede: Pulcro; Culto; Incisivo, mordaz y en el que con una elegancia fuera de lo común, pone el dedo en la llaga sobre la realidad periodística.
LE DOY MI MAS SINCERA ENHORABUENA y solo lamento el ver que su producción sea tan limitada, (probablemente porque como yo ha comprobado que no vale la pena dar margaritas a los cerdos). De de lo contrario mis visitas a su panel serian reiteradas.
Aquí como verá cualquier artículo que sea algo mas extenso que su propio título, no se lee y en todo caso se visitan los que por el enunciado mas o menos morboso tengan de atractivo (naturalmente morboso también), o sean presentados acompañados de una fotografía, las mas de las veces sacada copiada del propio internet.
Por mi edad y falta de salud, de momento y aquí sigo, lamentando tener que competir con títulos tan sugestivos como "¡Por qué no está mi nombre en las latas de Coca Cola" o "Las fotos de Fulanita de tal desnuda" por poner dos ejemplos.
En fin, perdone que me haya extendido mas de la cuenta, pero ya sabe que los viejos a veces chocheamos.
Es un placer para mi, haberla conocido a través de sus letras.
Reciba mi mas cordial saludo.


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