14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes

  • 13/11/2013
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El 30% de los enfermos cardiovasculares sufre diabetes, el factor de riesgo con peor pronóstico

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay más de 347 millones de diabéticos en el mundo y se prevé que esta cifra aumente en los próximos años. La  European Society of Cardiology (ESC) y la European Association for the Study of Diabetes (EASD) estiman que para 2030 habrá 552 millones de diabéticos

 

  • El aumento exponencial en los últimos años de la prevalencia de diabetes en nuestro país, que asciende ya al 6,9% de la población, se debe principalmente al cambio en los hábitos de vida de la sociedad española. El sedentarismo y la mala alimentación están estrechamente relacionados con el aumento de esta patología

 

  • Los pacientes cardiovasculares con diabetes presentan peor pronóstico clínico, ya que los tratamientos hipoglicémicos son menos efectivos que los existentes para otros factores de riesgo y, además, desarrollan la enfermedad cardiovascular de forma más difusa en todo el árbol arterial, lo que dificulta su tratamiento

 

  • Para evitar la aparición de la diabetes y mejorar su control, la Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda: comer de manera saludable, evitar el sobrepeso y realizar ejercicio físico de manera regular

 

 

Madrid, 13 de noviembre de 2013-. Con motivo de la conmemoración, este jueves día 14 de noviembre, del Día Mundial de la Diabetes, la Fundación Española del Corazón (FEC) alerta de que en España el número de diabéticos está aumentando de manera exponencial. En la actualidad, el 30% de los enfermos del corazón padece diabetes, lo que supone un peor pronóstico clínico que para el resto de pacientes cardiovasculares.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que actualmente hay más de 347 millones de personas con diabetes. Según la  European Society of Cardiology (ESC) y la European Association for the Study of Diabetes (EASD), se estima que para el 2030 habrá 552 millones de diabéticos a nivel global pero solo la mitad de ellos serán conscientes de su enfermedad. Además, prevén que 300 millones de personas estarán en riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

 

En España, la diabetes está aumentando paralelamente al incremento de peso de la población y, especialmente, al incremento de peso de los jóvenes. Según el Dr. Enrique Galve, presidente de la sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “el crecimiento de la población diabética se está produciendo de manera exponencial, un hecho que está relacionado con el cambio de los hábitos de vida y el tipo de alimentación”. El Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España (ENRICA) indica que el 28% de la población fuma (y la gran mayoría de los fumadores lo hace a diario), el 44,6% de los españoles no realiza la actividad física recomendada y solo un pequeño porcentaje de la población alcanza los consumos recomendados de verduras y hortalizas, fruta, leche y derivados. Según el mismo estudio, la prevalencia de la diabetes es del 6,9% de la población.   

 

Las personas con diabetes presentan un riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares al menos entre 2 y 4 veces superior en comparación con las personas no diabéticas de similar edad, siendo más marcado este impacto en el caso de las mujeres. Además, también tienen más riesgo de morir por enfermedad cardiovascular: más de la mitad de los diabéticos muere por causas cardiovasculares.

 

La diabetes, que se caracteriza por un alto nivel de glucosa en sangre, también va asociada a otros factores de riesgo cardiovascular como son la obesidad, la hipertensión arterial o la dislipemia. Es por ello que la diabetes, cada vez más, se considera una enfermedad cardiovascular. En este sentido, el Dr. Enrique Galve hace hincapié en que “para controlar la diabetes y prevenir la enfermedad cardiovascular, tan importante es tratar los niveles de glucosa como actuar sobre los factores de riesgo, como la hipertensión o el colesterol elevado, y sobre los hábitos de vida del paciente”.

 

Desde el punto de vista cardiovascular, la diabetes tiene un comportamiento más agresivo que otros factores de riesgo. El Dr. Galve explica que, “el pronóstico clínico del diabético es peor que el del resto de pacientes cardiovasculares por dos motivos principales. En primer lugar, los tratamientos indicados para reducir el nivel de azúcar en sangre no son tan efectivos como los tratamientos indicados para tratar otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipercolesterolemia o la hipertensión arterial, por ejemplo. Se evitan los fármacos muy agresivos que pueden provocar bajadas de azúcar drásticas (hipoglicemia), extremadamente nocivas para la salud del paciente, algunos de los cuales no se ha demostrado que realmente logren disminuir la mortalidad. Es por ello que se usan tratamientos hipoglicémicos menos intensos. En segundo lugar, el paciente diabético desarrolla un tipo de enfermedad cardiovascular más difusa que no afecta a segmentos arteriales concretos, donde existiría mayor facilidad para actuar, sino que la enfermedad cardiovascular, a menudo, aparece en todo el recorrido de la arteria, lo que dificulta la actuación intervencionista y el tratamiento global de la enfermedad. Por este motivo, entre otras razones, el pronóstico de un enfermo cardiovascular con diabetes es peor”.

 

 

Prevenir la diabetes

La DM2 es la más común, representa un 95% de la diabetes y depende directamente de los cambios en la alimentación y los hábitos de vida.

 

Existen distintos estados pre-diabéticos: el síndrome metabólico, la glucosa alterada en ayunas y la resistencia a la insulina. Actuando sobre el estilo de vida de los pacientes (realizando actividad física, evitando la obesidad y manteniendo una dieta saludable) se puede retardar o prevenir el paso al estado diabético.

 

 

Recomendaciones para controlar la diabetes

Mantener una alimentación saludable: adecuar el total de calorías del paciente diabético a sus necesidades y que estas sean aportadas fundamentalmente a base de frutas, verduras, cereales y proteínas con bajo contenido de grasa; limitar el consumo de grasas saturadas y trans; repartir el aporte de hidratos de carbono y la sal y aumentar el consumo de fibra Realizar ejercicio aeróbico y de resistencia dentro de un programa estructurado de al menos 150 minutos a la semana, de forma regular y continuada No fumar

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