Dislates y disparates

  • 04/11/2013
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Reflexiones

pensar

Ha sido un año intenso, intenso de dislates y disparates.

Sólo con pararse un momento y reflexionar dan ganas de salir corriendo hacia algún lugar que seguramente está por inventar, aúnque allá dónde vayas siempre encontrarás maldad, avaricia, falsedad, mezquindad, soberbia y falta de humildad, entre otras cosas porque va intrínseco en el ser humano. Todos tenemos parte de todo, sólo hay que plantearse dónde pones tu medida y la medida se ha perdido.

La gente en el siglo XXI está pasando hambre, los desahucios cada vez son más frecuentes, los hombres asesinan a sus mujeres porque no se salen con la suya, las mujeres denuncian a su maridos, los enfrentan a los hijos y los llevan a la más tremenda desgracia, se está matando a los hijos sólo por hacer daño al otro, dónde se ha visto mayor aberración?,

Los compañeros de trabajo por salvarguardar su puesto de trabajo se convierten en unos esclavos consentidos y se quedan tan orondos, permiten que se les ningunee y desprecie, sólo por un puñado de euros.

La amistad, la verdadera amistad escasea cada vez más y los que todavía tenemos un par de amigos, de los de siempre, de los que siempre permanecen, de los que no te cuestionan y siempre están ahí y saben cuándo no tienen que estar, somos afortunados, teniendo en cuenta la escasez de valores a la que hemos llegado. Qué degeneración del ser humano tan tremenda!

Los políticos son unos verdaderos sinvergüenzas, estafadores que viven a costa de la desgracia de un país. Me da igual de que partido sean, al final todos urden algún trama para beneficiarse con intereses, comisiones o islas en Malibú y mientras a la gente se les desahucia, pasan hambre y frío; es horrible pasar frío! Siempre he pensado, equivocadamente o no, que la medida de la pobreza es la falta de medios para poder calentarse.

Los grandes amores ya no existen, todo es una falsedad mezclada con cualquier tipo de interés.

Y lo social...,  una falacia, una farsa, una mentira disfrazada y casi siempre bañada de alguna conveniencia.. La gente antes salíamos para estar con gente afín a nosotros, con amigos, con familia, a buscar novio o novia, a airearte un poco después de la jornada laboral o doméstica y disfrutábamos. Intercambiabas opiniones o experiencias o simplemente te reías diciendo memeces, que de vez en cuándo no está mal para desintoxicar la mente.

Las personas pierden su esencia, lo importante. Se venden en las redes sociales cómo algo que no son y no sé si se muestran cómo les gustaría ser realmente o tal vez no soportan su realidad e intentan ocultarla. La gente está jodida! Muy jodida!, pero no queda bien estar jodido. Hay que mostrar todo lo contrario para que no vean la debilidad y puedan hacer uso de ella en su contra.

Hay miedo, mucho miedo a todo y el miedo es el mayor paralizante que hay. Nos hemos convertido en un país de temerosos. Miedo a perder el trabajo, miedo a perder la casa, miedo a todo, y eso no es bueno!, pero las circunstancias en que la gente se ve inmersa hace que esa sensación de miedo salga aflore y es normal, pero aún así,  el mayor miedo debería ser el de perder la identidad.

Y vas envejeciendo pensando el futuro que les espera a tus hijos o a tus nietos. Y vas envejeciendo y a pesar de los años, de los errores y también de los aciertos, sigues pensando que es mucho más sencillo vivir “sencillamente” con casi el único equipaje de lo que eres y de la gente que permanece y permanecerá a tu lado; y a los que has querido y no están, es porque así lo han decidido y así debe ser por mucho que te duela.

Allá cada cuál! pero estamos jodidos, la gente está jodida, España está jodida! Esa es la realidad.

 

                                                                                                  Amelia Esteve

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