Devolvednos la democracia

  • 02/11/2013
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Por: Paloma González Loché

Estamos en 1978 y el pueblo Español da un paso de gigante pasando de una dictadura —sí, dictadura—, a un esperanzador futuro demócrata. Hay mucho que hacer. Restañar heridas de un pasado ligado a una guerra civil, hay que preparar todo para el nuevo orden.

Tres años tardó en configurarse una Constitución. La del consenso, que convierte a España en un país de 17 Autonomías y se tuvieron que formular artículos que dieran entrada a Partidos, Sindicatos, y un sinfín de regulaciones que en su momento tuvieron sentido y tres decenios después —por la irresponsabilidad de los Partidos y sus ansias de gobernar sin trabas— dieron resultados perversos. A día de hoy «las libertades» pasaron a ser avales de impunidad para todos aquellos que lejos de ser nuestros representantes “por mandato” pasaron a convertirse en los dueños totalitarios del país y su ciudadanía.

La ciudadanía no puede estar tan “ciega” como para NO ver el trasfondo. Algunos partidos “te sacan a la calle” para armar una refriega —aun con razón— por cualquier decisión del Gobierno. Arman la marimorena ante la corrupción ajena pero son impermeables cuando se trata de la propia: ahí callan e incluso se tapan. Sin embargo, esos mismos partidos jamás protestaron cuando en el Congreso se subían los salarios, cuando se aumentaba escandalosamente la subvención a Partidos mientras a la ciudadanía se le seguía recortando derecho tras derecho. Protestaron por el adelgazamiento del Estado para aliviar el disparatado gasto de la Administración que tenemos (repleto de “enchufados” y organismos paralelos donde iban a parar amigos, familiares, etc., al margen de ayuntamientos) pero no dijeron ni pío respecto a las Diputaciones que “sobran” en un Estado de autonomías pues ellas pueden llevar a cabo su función. ¿Por qué?

Nuestra Ley Electoral contempla que los Partidos “decidan” quienes han de ser nuestros diputados cerrando un listado. Esas listas no representan a la ciudadanía, suelen ser personas serviles al Partido y jamás moverán un dedo so pena de perder su estatus de privilegio. ¿Qué pasa con los diputados que no consiguen entrar en el congreso? ¡Que van a las Diputaciones como compensación! NI UN SOLO partido protestó por este gasto inútil. NI UNO instó a salir a la calle para su desaparición. ¿A quien representan? ¿A ellos mismos? Todos los actuales Partidos están CONTAMINADOS, pero se les fue la mano… No permitamos nos manipulen una vez más.

La JUSTICIA, principal baluarte de la democracia, pues ha de controlar al ejecutivo, difícilmente podrá hacerlo pues es elegida por los Partidos y es a ellos a los que debe vigilar. La ciudadanía, igual que elige diputados, tendrá que elegir a “sus” Jueces y Fiscales. Casi tan importante como elegir a los Partidos pues de ellos dependerá el freno a la CORRUPCIÓN y corruptelas del país.

Llegó el momento de tomar una decisión: la elección de nuevos partidos que se comprometan a cambiar la Constitución devolviéndonos la soberanía ciudadana. Tendremos que estudiar sus propuestas y como demócratas, implicarnos en la solución de los problemas que nos atañen presentando batalla a los USURPADORES de nuestra soberanía.

Se pasaron de rosca. Hay que cortar la cuerda…

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1 comentario

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Marga Torres cogotera@hotmail.com2 d noviembre d 2013 a las 12:20 (UTC)
Pues si, estamos todos bastante ciegos. Es increíble.

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