El cuento del queso y el agujero.Hacer “lo de la otra vez”, no siempre funciona:..porque ésta vez, es otra

"Es posible reducir la Deuda y el déficit, sin más impuestos, sin recortes, reactivando la economía y creando empleo" (y un añadido de última hora): reduciendo impuestos a medio plazo.

Hace tiempo que busco noticias positivas, y no las encuentro. Entonces opté por dejar de revolver entre cifras de paro, deuda, déficit, desahucios, hipotecas, GH, recortes, huelgas, listas de espera, excursiones del cole canceladas, cacerías, juicios y demás "Ultimas horas",  y me dispongo a ser yo quien os traiga una buena nueva. "Es posible reducir la Deuda y el déficit, sin más impuestos, sin recortes, reactivando la economía y creando empleo" (y un añadido de última hora): reduciendo impuestos a medio plazo.

Existe la tendencia general a creer que si durante la depresión económica, aplicáramos las mismas medidas que tan buenos resultados nos dieron en tiempos de bonanza, las cosas tendrían que cambiar a mejor. Pero la realidad nos muestra que no sólo no cambian, sino que empeoran. ¿Cómo es posible? Empecemos por el concepto de Necesidad. Cuando no hay Deuda ni Déficit, la réplica a una Necesidad es un Gasto. El Estado gasta y paga, porque tiene dinero. Sin embargo si durante las vacas flacas, hacemos lo mismo que nos funcionaba tan bien en las gordas, es decir: responder a la Necesidad con Gasto y Pago, nos encontraremos con un hecho muy curioso: la medida ya no sirve. El Estado no puede gastar ni endeudarse más. Tiene que recortar, es decir, privarse y privarnos, de aquella Necesidad para la que antes había dinero y ahora no hay. Sin embargo, si la Necesidad persiste, por tratarse de gastos imprescindibles a los que no podemos renunciar, el Gasto y el Pago ahora ya no serán del Estado (si no quiere endeudarse más) sino de los ciudadanos en forma de donativos, alimentos, ayudas, cuestaciones etc. Es decir, la ciudadanía está sustituyendo al Estado. Lo mismo que sucede cuando en una población, los vecinos ayudan a una familia que perdió su casa en un incendio. En la nueva situación, que a todos nos podría parecer solidaria y hasta heroica, la realidad es que todos estaremos un poco peor. Si cada día durante un mes se produjera otro incendio, otra familia sin hogar y otra cuestación popular. La nueva situación llevaría al cierre de algún negocio, al desahucio de algún vecino que también se quedaría sin casa. (Esta vez vacía y no quemada).La ciudadanía se daría cuenta que ese (la colecta) no es el procedimiento adecuado. Los ciudadanos de aquella localidad tendrían un problema muy similar al de todos los españoles ahora mismo. Y entonces en lugar de buscar la solución al problema, buscamos culpables, nos hacemos austeros, nos apretamos el cinto, y nuestras energías se disipan en juicios paralelos, cacerías, aireo de nominas y retribuciones, cálculo de la Deuda, % del Déficit que debemos alcanzar y desvaríos diversos. Todo menos el problema que tenemos delante de las narices y nadie parece ver. Queremos que algo cambie mientras seguimos haciendo lo mismo. ¿Y cuál es ese problema para el que parece no haber tinta suficiente en los periódicos? Por lo que se ve; recortar y reducir el Gasto. Sin embargo la austeridad que rodea al acto de reducir, lleva implícito el hecho de que la Necesidad no será atendida. Por tanto el resultado es simplemente numérico: El Gasto será menor pero solo a base de no atender una necesidad. Se habrá reducido el déficit, tendremos más dinero pero también más necesidades (y hasta derechos) sin cubrir. Resultado: Los números reflejan un equilibrio formal y contable, mientras los derechos, servicios y hasta la Economía del Bienestar están totalmente desequilibrados. ¿De qué serviría reducir el déficit a costa de aumentar el número de parados, dependientes desatendidos, desahuciados y el umbral de la pobreza?

El problema de España, es uno y solo uno: Necesitamos ingresos.  Todo lo demás, incluidas las huelgas, es un desvarío inexplicable que no conduce a otra cosa que a necesitar más ingresos, para pagar gastos absurdos que nosotros mismos generamos. Los periódicos deberían tener secciones de Noticias que no producen ingresos y cobrar por su publicación, igual que por las esquelas. Sería bueno para todos.

En este estado de cosas, surge el concepto de Convenio de Reactivación Acelerada. C.R.A.

 No es un impuesto, tampoco un donativo, no produce inflación, reactiva la economía, crea empleo, reduce la Deuda y el déficit. No se debe a nadie, no le cuesta nada al Estado.  Las empresas serán más productivas y venderán más,  los consumidores  estarán más satisfechos y comprobarán que  no sólo se acabaron los recortes, sino que se acometen (y pagan) nuevos gastos.

Los CRA son transacciones en las que todos los que participan se benefician. Donde no hay paganos, ni lugar para la especulación o el fraude; no porque de pronto vayan a desaparecer los malos, sino porque las reglas del nuevo juego les impedirán serlo.

No suponen un nuevo coste para el sistema, que necesariamente haya que repercutir sobre los precios, sino la aplicación de costes ya existentes (de muchísimos miles de millones de euros) que ahora mismo se nos escapan  por las alcantarillas del sistema y que paradójicamente se transforman  en más deuda. En un Convenio R.A.no se escapa nada, sino que los costes del mercado (no los Mercados) se transforman en ingresos para todos.

cuentodelagujero

Un ejemplo: Una empresa  gasta 100.000 euros en publicidad, y sus ventas no se incrementan. Tiene que despedir personal y endeudarse. Si la misma empresa gastara (gastara no es el término exacto) la misma cantidad en un Convenio R.A.: a)sus ventas necesariamente habrían sido millonarias b)habría fidelizado clientes y obtenido beneficios c)No despediría a nadie d)No necesitaría endeudarse ni pedir ayuda al Estado. Por el contrario, le  habría hecho llegar 100.000€  , que podría aplicarlos(el Estado) en gastos recortados o suprimidos. El mercado se subroga en pagos que corresponden al Estado. La liquidez aumenta y deja de financiarse con Deuda. A nadie se le han ocasionado pérdidas y el Estado incentivará procesos como ese, que le pagan gastos, y generan empleo y riqueza. Habría desgravaciones a las empresas que aplicaran los CRA, es decir estaría reduciendo impuestos. Curiosamente, con menos ingresos impositivos, se estarían pagando más gastos, generando más beneficios, creando empleo y reactivando la economía.

Un Convenio R.A. es la aplicación práctica del viejo refrán de matar muchos pájaros de un tiro. Estamos acostumbrados a que el Estado aparezca en un momento u otro, con el talonario, la subvención o la ayuda. Y ahora con las tijeras. El Convenio R.A. demuestra que se puede resolver la situación generando ingresos, no suprimiendo gastos. Pero además implica a las partes.  Si una gran superficie  incluye convenios  en sus ofertas habrá  hecho aumentar el número de clientes y  personas interesadas en que venda más. Mejorará su imagen corporativa y utilizará el CRA como argumento de venta. 

Ignoro cuál es el volumen total de las transacciones diarias que se realizan en España, supongamos 1.000M€. Si un porcentaje del  5% se retuviera por decirlo de algún modo, en concepto de CRA, sin repercutirse en los precios, España tendría   50M€/diarios, después y no antes, de haber estimulado  el consumo, la productividad y sobre todo la confianza. Una cantidad modesta que no supuso más Deuda ni  tuvimos que ir a suplicar a los Mercados.

Los CRA resuelven muchos problemas a la vez que crean alguno nuevo. Aunque ojalá todos fueran como éstos: a)Muchas instituciones del Estado no están preparadas para recibir dinero. b)Habría que legislar al respecto c)Los CRA no son un ingreso para el Estado, son dinero en tránsito, una especie de comisión que el mercado (no los Mercados) paga a los consumidores. Pero en lugar de hacérselo llegar en forma de más descuento, la aparta para que llegue a los sectores más desfavorecidos.

Si los sectores productivos más importantes del país aplicaran Convenios R.A. alcanzarían sus objetivos de expansión sin incrementar sus costes ni el Gasto del Estado y por tanto la Deuda. Como cada venta supone generar dinero para pagar un gasto, todos los implicados querrán que el proceso funcione. La espiral se habría dado la vuelta y empezaría a girar en sentido contrario. El gasto no es malo; malo es no disponer de recursos para pagarlo. 

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