GRAVES PROBLEMAS EN EL COOPERATIVISMO VASCO

FAGOR SE DERRUMBA. ¿EL FIN DE LAS COOPERATIVAS VASCAS?

 

Un sacerdote de apellido Arizmendiarrieta o algo parecido, puso en marcha con ayudas públicas del gobierno español, un proyecto cooperativo que en algún momento asombró, eso dicen, no sólo en España sino también en el mundo económico y empresarial internacional.

El entramado cooperativo con base en Arrasate, de soltera Mondragón, diría don Camilo José Cela, engloba todo tipo de actividades, de producción, distribución (Eroski), financieras, aseguradoras, etc. Y por lo visto proporcionaba, ya no tanto, hasta hace poco, trabajo a unas ochenta mil personas.

Mientras los cooperativistas acudían por turnos de unos cientos de participantes, hasta completar el aforo máximo de un cine,  a recibir las malas noticias,  cerca de allí se escuchaba alguna que otra frase lapidaria <>, quien las pronunciaba era Koldo Saratxaga, gestor empresarial de aspecto mesiánico, alto, nervudo, delgado como un junco, pelo abundante y encanecido y barba espesa también blanca, una suerte de profeta empresarial de voz potente e ideas revolucionarias.

Para entender lo que significa Saratxaga hay que remontarse unos años atrás, cuando otra cooperativa vasca, “IRIZAR”, dedicada a la producción de autobuses se  veía en una situación crítica. Desembarcó el nuevo gerente, el antes dicho Saratxaga, y unos años después la empresa que  estaba al borde de la ruina, se recupera de forma increíble y presenta una saludable situación económica. ¿Cómo se produjo el milagro?.

Organización de personal, parece ser el secreto. Dicho de otra forma, eliminación de elementos antes imprescindibles, para la supuesta eficacia de la producción. Eliminación, no de personas, sino de puestos y funciones. Porque, para el que no lo sepa, y esto es opinión personal, en general la empresa española, sea vasca,  andaluza, extremeña, Cooperativa, Sociedad Anónima, o adopte cualquier otra forma jurídica, es terreno de cultivo en el que prospera  un parásito de gran poder corrosivo. El mando intermedio, y el mando tres cuartas partes, éste con poder  un cuarto superior al intermedio, y el jefe de grupo, un diez por ciento de mando inferior al intermedio y el aspirante a jefe de lo que sea, que deambula con aspecto enfermizo por la fábrica en busca de cualquier persona que pueda ayudarle a subir un grado, un centígrado, (y pongo como analogía medidas de temperatura, porque se trata de una verdadera fiebre),  una fracción infinitesimal de cualquier unidad de medida que se nos ocurra, en el entramado jerárquico de nuestras incompetentes empresas.

Por supuesto, “IRIZAR”, fue muy bien con el nuevo sistema organizativo, pero Saratxaga, hombre inquieto, necesitaba  extender la buena nueva y acabó creando una consultora. Entonces desembarcó en la dirección de la modélica empresa, un gerente, digamos más clásico. Para entendernos un ejecutivo de los de traje, corbata, maletín, aspecto serio, como corresponde a las profundas ideas y a las enormes preocupaciones que soporta su cerebro. Este hombre  necesitaba tranquilidad y deinmediato comenzaron los problemas que a día de hoy supongo ya se habrán solucionado, puesto que IRIZAR sigue adelante.

Y es que esta clase dirigente, es gente de oficina cerrada, secretaria cercana y bien dispuesta, para el café y el control de entrada de llamadas y de personas y ejecutivos de parecido nivel al suyo, y todas esas cosas que el moderno ejecutivo, licenciado en escuelas de negocios, necesita para ser feliz.  Sobre todo necesita un ordenador y los programas contables que manejan con gran facilidad monstruosas cantidades numéricas, porque el ejecutivo del siglo XXI, es un enamorado de la economía contable. Sí,  ésa de la que hablan  los periódicos amarillos, economía  en la que  las personas trabajadoras que pueblan las empresas, se ubican en ese siniestro lugar de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias que se denomina, Gastos de Personal, junto con otras cuentas igualmente importantes, Gastos de Electricidad, Gastos de Transporte, y similares, y es que  el moderno ejecutivo necesita mucha concentración. Para él es imprescindible el mando intermedio, denominación moderna  para la función de siempre, capataz. Porque el capataz controla la tropa y la mantiene alejada del ejecutivo que no puede distraerse ni un solo momento en sus vitales operaciones matemáticas que le llevan sorprendentemente  a una increíble conclusión.

¡Si traslado la producción a China y me deshago del improductivo  personal nativo  de esta empresa, el beneficio se va a quintuplicar de inmediato!

Lo dicho, una cosa es la cooperativa y otra el cooperativismo.

 

 

 

 

 

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat26 d octubre d 2014 a las 11:28 (UTC)
Magnifica crítica, magnifico artículo y muy acertadas posibles soluciones, sobretodo si se aplicasen en política, en la que sobran el 95%.

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